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Convergencia de medios

Convergencia de medios

Cuando se estudia la evolución de la convergencia multimedia en los medios de comunicación es frecuente encontrarse con análisis reduccionistas. En muchos de esos análisis tiende a destacarse la tecnología como el único parámetro que promueve los procesos de convergencia y evoluciona con ellos, mientras se olvida o minusvalora otros aspectos. Sin embargo, el proceso actual de convergencia en los medios es mucho más rico en matices. En particular, como trataremos de explicar, en este caso debe ser considerado también como clave el factor profesional.

Pero antes de llegar a ese punto, pensamos que es necesario partir de la base: explicar qué entendemos por convergencia multimedia. Y es que, a pesar de lo mucho que se habla sobre esta cuestión, sigue siendo un concepto esquivo, con características difusas. Pensamos que para analizar a fondo ese proceso de convergencia y establecer las medidas estratégicas oportunas para abordarlo, es preciso tener en cuenta varias dimensiones que se articulan entre sí. Esas dimensiones pueden sintetizarse en cuatro: la dimensión empresarial, la tecnológica, la profesional y la comunicativa.

Dimensión empresarial

Corresponde al nivel más general, el de las empresas de comunicación que, en los últimos años, han experimentado un evidente proceso de diversificación mediática. Esta dimensión comprende el estudio de las dinámicas de multiplicación de medios en el seno de un grupo de comunicación, así como los modos en los que esos medios se coordinan entre sí en lo económico y en lo editorial. En esta dimensión destaca un elemento clave en las dos últimas décadas (1980-2002): la aparición de Internet como nueva plataforma para el periodismo, que ha obligado a revisar los modelos de articulación de los medios en el seno de los grupos de comunicación.

Dimensión tecnológica

Esta dimensión corresponde a la revolución instrumental que ha tenido lugar en los últimos años en los procesos de composición, producción y difusión de la prensa. La tecnología digital ha traído consigo una reconfiguración profunda de las tareas periodísticas y ha abierto nuevos horizontes al periodismo.

Por lo que respecta particularmente a los diarios, la digitalización y el éxito paralelo de Internet han propiciado nuevas formas de hacer y difundir la información: los periódicos electrónicos. La aparición de este tipo de prensa ha producido una rápida evolución interna en la tecnología de las redacciones y en los procesos de producción informativa.

A comienzos de los años 1990, las redacciones de los periódicos eran cadenas lineales de producción con un objetivo único: publicar un diario impreso todos los días. Sin embargo, la aparición de los diarios electrónicos provocó cambios rápidos en ese modelo. Hacia mediados de la década, los diarios comenzaron a ofrecer un segundo periódico a través de Internet, que reproducía más o menos literalmente los contenidos del periódico impreso. Apenas un par de años más tarde, hacia 1997, los periódicos vieron la necesidad de crear redacciones autónomas que elaboraran contenidos específicos para la versión digital. Este proceso causó un progresivo distanciamiento y descoordinación entre las redacciones que, desde hace dos o tres años, se está intentando superar a través de la implantación de los sistemas de gestión integrada de los contenidos (Content Management Systems).

Estos sistemas, basados en el estándar XML, permiten desvincular la forma del contenido, por lo que la publicación en distintas plataformas físicas (diario impreso) o digitales (web, WAP, PDA, PDF, TV interactiva, etc.) se facilita y agiliza. Además, en paralelo, los propios receptores digitales de información están experimentando un rápido proceso de convergencia, caracterizado por una tendencia en crear dispositivos móviles, interactivos y con capacidad para reproducir contenidos multimedia.

Así pues, para lo que afecta al concepto general de convergencia multimedia, la adopción de los sistemas de gestión de contenidos y la proliferación de nuevos dispositivos receptores digitales añade una segunda dimensión esencial, en este caso tecnológica, en el proceso de hibridación entre medios.

Dimensión profesional

La convergencia multimedia en los planos empresarial y tecnológico no podía dejar de producir cambios profundos en la labor de los periodistas. Los nuevos entornos profesionales han hecho que los periodistas, particularmente en los periódicos, vean cómo su trabajo se ha hecho más exigente: ahora es preciso trabajar más deprisa (para ofrecer avances informativos desde la edición en Internet), conocer nuevas técnicas de investigación para el uso de las fuentes digitales, y dominar los códigos tanto textuales como audiovisuales para la elaboración de contenidos multimedia. Para ser un periodista completo en las nuevas circunstancias no basta con tener buena pluma o con poseer una buena cultura visual. Ahora es preciso disponer en dosis suficientes de todas las cualidades que hemos reseñado para poder desempeñar con eficacia el trabajo de eso que se ha dado en llamar periodista multimedia.

Ahora bien, esta figura del periodista multimedia admite al menos dos interpretaciones: el periodista multitarea y el periodista multiplataforma.

En el primer caso, el de los periodistas multitarea, los profesionales, generalmente jóvenes, se ven obligados a asumir múltiples labores de redacción, fotografía, edición, etc., que antes eran realizadas por distintas personas. La preocupante multiplicación de este modelo en las empresas de comunicación –posible gracias a la revolución tecnológica digital que ha simplificado el manejo de los equipos y programas informáticos necesarios para desempeñar esas labores– esconde más un afán de ahorro de costes por parte de las empresas que de mejora de la calidad informativa.

En el caso de los periodistas multiplataforma, se corresponden con un modelo también en alza, en el que periodistas de cierto prestigio elaboran y difunden sus informaciones a través de múltiples canales y, cada vez más, tienden a ajustar sus productos informativos a las características de cada medio. Por ejemplo, es ya habitual que un periodista tras asistir a un acontecimiento (supongamos deportivo) envíe un avance informativo de urgencia para la edición digital, elabore a continuación una crónica extensa para el periódico impreso, participe después en una tertulia radiofónica sobre ese tema y converse, por fin, con los lectores a través de un foro de Internet. En este ejemplo, el trabajo periodístico es uno, pero los canales de difusión, múltiples.

En cualquier caso, parece claro que estas nuevas dinámicas de convergencia están haciendo que el trabajo del periodista sea cada vez más vertical o, lo que es lo mismo, que asuma mayor responsabilidad y protagonismo en el proceso de producción informativa. Y ya sea por el camino de la multitarea o de la multiplataforma, es evidente que en el terreno profesional encontramos una tercera dimensión de la convergencia multimedia.

Dimensión comunicativa

La convergencia multimedia ha abierto nuevas posibilidades a los lenguajes periodísticos. Hasta la llegada de Internet, no existía ninguna plataforma que permitiera difundir mensajes informativos en los que se combinaran códigos textuales y audiovisuales, y con los que, además, el usuario pudiera interactuar. La revolución digital ha abierto en este sentido nuevos horizontes a la expresión periodística: ha planteado el reto de crear una nueva retórica periodística multimedia.

Los medios tradicionales –prensa, radio y televisión– se consumen a través de dos únicos sentidos corporales: la visión y el oído. El periódico es un producto exclusivamente visual: suministra información a través de textos e imágenes estáticas. La radio, por su parte, es un medio meramente sonoro. La televisión, por último, integra elementos visuales (estáticos y dinámicos) y sonoros.

Internet ha supuesto un significativo avance en la integración de códigos comunicativos –o, si se prefiere, en la conformación de un nuevo lenguaje periodístico multimedia– pues a las potencialidades sensoriales que ofrecen los tres medios tradicionales ha sumado nuevas posibilidades, algunas de ellas todavía en fase experimental, como las referidas al tacto (servicios de transcripción automática al lenguaje Braille para ciegos, sistemas de realidad virtual 3D, etc.) y al olfato (dispositivos para la síntesis digital de aromas, etc.). Ciertamente, la posibilidad de crear mensajes periodísticos multimedia que integren imagen, sonido, sensaciones táctiles y olfativas se presenta hoy día como simple ciencia ficción, pero los desarrollos tecnológicos permiten imaginar un futuro en el que la composición de ese tipo de mensajes será posible. Así y todo, la realidad de Internet hoy, y también a medio plazo, es otra. Por razones técnicas (escaso ancho de banda, limitaciones en la operatividad de los protocolos de interconexión, pobreza en las prestaciones multimedia de muchos ordenadores actuales, etc.), el texto sigue siendo todavía en este año 2002 el elemento protagonista en los medios digitales, aunque cada vez se advierte un mayor empleo de imágenes estáticas y, en menor medida, también de vídeos y grabaciones sonoras. El lenguaje periodístico empleado hoy en Internet es, por esta razón, heredero directo de los géneros y los formatos que se han venido utilizando durante décadas en el soporte impreso.

Existen, no obstante, disciplinas periodísticas en las que se advierte una rápida evolución hacia nuevas formas de comunicar la información periodística en Internet, y conviene estar atento a ellas puesto que aportan pistas sobre cómo puede ser el futuro del lenguaje periodístico en las redes digitales. El área donde se detecta con más claridad esa evolución es, probablemente, la infografía. En apenas cinco años, desde 1998 hasta la actualidad, la infografía digital ha explorado formas periodísticas revolucionarias, que aprovechan cada vez más las potencialidades del soporte digital. Las infografías de los medios digitales que hace tan sólo cinco años no eran más que reproducciones estáticas de las que se elaboraban para el soporte impreso, hoy día se han convertido en depuradas piezas periodísticas que integran textos, imágenes estáticas y dinámicas, 3D, sonidos y cada vez mayores dosis de interactividad. No en vano las más recientes producciones de este tipo se han dado en llamar 'periodismo inmersivo', ya que no se limitan a contar o a mostrar la información, sino que invitan al usuario a que experimente por sí mismo lo que se le desea transmitir. En este sentido, pensamos que no tardará mucho en mudar el más famoso axioma de los infografistas: Show, don't tell! Bien parece que los nuevos horizontes abiertos por la infografía interactiva anuncian un nuevo lema: Act, don't show!

En resumen, por tanto, debemos considerar cuatro dimensiones cuando tratamos sobre la convergencia multimedia: la empresarial, la tecnológica, la profesional y la comunicativa. Ahora bien, el grado de evolución de esas cuatro dimensiones no es uniforme. Ciertas dimensiones –en particular, la empresarial y la tecnológica– cuentan con un nivel de desarrollo avanzado porque, con un par de décadas a sus espaldas, fueron las primeras en iniciarse y, asimismo, porque ha sido en ellas donde más se ha invertido. En cambio, la dimensión profesional y, muy especialmente, la comunicativa, con apenas dos o tres años de desarrollo efectivo esta última, se encuentran todavía en un estadio embrionario.

Uno de los principales retos actuales para las empresas de comunicación, a la hora de definir sus estrategias multimedia, consiste precisamente en potenciar el desarrollo de las dimensiones profesional y comunicativa, y en no limitarse sólo a los aspectos empresariales y tecnológicos. Por concretar, podemos resumir del siguiente modo los principales retos pendientes que afectan a cada una de las cuatro dimensiones:

Dimensión empresarial
El principal reto pendiente es pasar de la simple integración gerencial de las compañías de comunicación a una integración editorial de los diversos medios que componen esas compañías. No se trata de que los medios que conforman el grupo pierdan su identidad e independencia respecto de los demás, sino que articulen canales de comunicación interna adecuados para potenciar en conjunto ciertas estrategias informativas y, asimismo, para facilitar que cada medio se concentre en aquello en lo que está realmente especializado. 

Dimensión tecnológica
En este nivel, el reto más importante es avanzar en la implantación y aprovechamiento de los sistemas integrados de gestión de contenidos, de tal modo que las empresas de comunicación consigan que todos sus contenidos sean transparentes para cada medio y circulen con fluidez. Las empresas de información no sólo deben especializarse en ofrecer información hacia fuera, sino que también deben conseguir que la información fluya sin estorbos por dentro. 

Dimensión profesional
La formación es sin duda el principal reto en el ámbito profesional. Existe todavía una notable ignorancia en las redacciones sobre qué son, cómo se usan y para qué sirven los recursos digitales en el periodismo. Los periodistas, tanto los jóvenes como los veteranos, deben aprender a aprovechar a fondo las enormes potencialidades para la mejora de su trabajo que les ofrecen esos recursos digitales. Para conseguirlo, las empresas de comunicación deberían establecer planes de formación que, sin duda, a medio plazo mejorarían la calidad del trabajo realizado por sus periodistas. 

Dimensión comunicativa
Los nuevos medios reclaman nuevas formas de presentar la información. Las potencialidades hipertextuales e interactivas de las redes digitales exigen a los medios un esfuerzo por desarrollar formatos informativos que aprovechen esas utilidades. Esto requiere ingenio y creatividad en los periodistas, pero también espíritu innovador e inversión por parte de los medios. Los jóvenes de hoy –es decir, los lectores de mañana– están acostumbrados al consumo de contenidos audiovisuales e interactivos de carácter lúdico, y es lógico deducir que si los medios pretenden atraer su atención deberán desarrollar formatos que incorporen de algún modo esas características en el discurso informativo.

Por sintetizar lo expuesto hasta este punto, cabría decir por tanto que la integración multimedia en todas sus dimensiones reclama esencialmente tres cosas: planificación, innovación y formación. La planificación resulta particularmente necesaria en el plano editorial y no sólo en el administrativo o gerencial. La innovación debe apuntar, como es natural, a los aspectos tecnológicos pero también a los comunicativos. Y la formación ha de fomentar el uso profesional de los recursos digitales por parte de los periodistas, al tiempo que les invita a experimentar con nuevas formas interactivas y multimedia de presentar la información.

Una vez asentados estos pilares es posible pasar a un segundo paso: pensar en cómo se puede conseguir el máximo aprovechamiento informativo de las coberturas multimedia. A continuación exponemos diversas ideas y sugerencias prácticas que pueden servir para una planificación exitosa de esas coberturas.

La cobertura informativa multimedia

Si a menudo resulta ya complicado realizar las tareas informativas a través de las rutinas periodísticas clásicas, no es extraño que los medios muestren recelos a la hora de arriesgarse a experimentar con nuevas formas de abordar esas coberturas. Esos recelos se explican especialmente cuando esas nuevas formas comportan el uso de unos recursos que buena parte de los periodistas aún no dominan y, además, pueden implicar la coordinación de diversos medios con culturas periodísticas a menudo muy distanciadas.

Así pues, no hay que engañarse. Las coberturas informativas multiplataforma y/o multimedia son complejas y consumen abundantes recursos técnicos y humanos. Ahora bien, pensamos que merece la pena arriesgarse a experimentar con ellas, porque comienza a demostrarse que producen efectos beneficiosos a medio y largo plazo.

Por otra parte, existen formas de minimizar el riesgo de estas aventuras. Una de las medidas más sensatas para reducir el riesgo y la complejidad de las coberturas multimedia consiste, sencillamente, en seleccionar mejor qué informaciones deben ser objeto de coberturas multimedia y quiénes deben llevarlas a cabo. Para realizar esa selección con acierto los medios deberían fijarse básicamente en tres elementos:

1. los recursos técnicos y humanos disponibles,
2. el factor temporal y,
3. el contenido informativo de la noticia. 

Apuntamos a continuación algunas sugerencias prácticas que pueden servir para evaluar adecuadamente estos tres elementos:

Recursos materiales y humanos

El sentido común recomienda limitarse a emprender sólo proyectos viables, en función de los recursos materiales y humanos disponibles.

En lo que atañe al aspecto material, si se desea emprender coberturas informativas combinadas entre diversos medios, parece obligado contar con unos sistemas de gestión de contenidos que permitan una manipulación ágil de la información en todos sus formatos.

Por su parte, en lo que se refiere a los recursos humanos, es necesario contar con profesionales capaces y permitir que concentren su trabajo en los aspectos editoriales. Uno de los vicios más comunes de los medios en su salto al terreno interactivo ha sido el de sobrecargar con tareas de lo más diversas (diseño, edición, redacción, atención a los lectores, actualizaciones constantes…) a los periodistas que se ocupaban de los contenidos digitales. Conviene que los medios profundicen en la especialización de sus equipos humanos y, como decimos, es asimismo necesario seleccionar bien a los profesionales que se encargarán de esos proyectos. No todos los periodistas están preparados desde el punto de vista técnico y comunicativo para desarrollar coberturas informativas multimedia o multiplataforma.

¿Cuál es el perfil, por tanto, que debe cumplir un periodista para esos periodistas multimedia? Citaremos cuatro:

1. capacidad para el trabajo en equipo (el periodismo multimedia exige enormes dosis de comunicación interna),
2. familiaridad con las nuevas tecnologías,
3. agilidad para enfrentarse a la información de última hora (a menudo los periodistas 'del papel' carecen de los reflejos informativos que sí poseen por ejemplo los periodistas de radio o de agencia, y esos reflejos son vitales en la Red), y
4. notables destrezas comunicativas tanto textuales como audiovisuales.

Tiempo

En el mercado actual de la información y del ocio, el tiempo del público se ha convertido quizá en el objeto más codiciado por los medios. En la sociedad occidental, la gente dispone hoy de recursos económicos suficientes para consumir cualquier medio pero, en cambio, carece del tiempo necesario para su consumo. Asegurarse ese tiempo de consumo constituye, por tanto, un objetivo estratégico para los medios. No en vano, diversos autores definen ya el mercado actual de la información como un mercado de la atención.

A la hora de planificar coberturas informativas combinadas entre diversos medios (esto es, coberturas multiplataforma), es necesario ajustar el ritmo de la transmisión informativa a los tiempos y hábitos de consumo preferidos por el público. Los medios deben saber cederse el testigo uno a otro, para que cada uno aproveche aquellos momentos del día en los que potencialmente puede atraer más el interés del público. Para esto, particularmente ante acontecimientos planificados, es preciso realizar una pauta estratégica de cada jornada para que las coberturas de los diversos medios resulten complementarias y no redundantes.

Contenido

Como ya hemos apuntado, conviene que los medios seleccionen bien las noticias sobre las que desean realizar coberturas multimedia y/o multiplataforma. Y es que no todos los acontecimientos informativos permiten ni hacen recomendable coberturas de ese tipo. ¿Cuáles son, entonces, los requisitos que han de cumplir los acontecimientos noticiosos para que justifiquen su cobertura multimedia? Sugerimos algunas pistas:

1. Los hechos deben poseer un importante impacto informativo y popular, tanto si se trata de acontecimientos planificados (grandes eventos deportivos, elecciones, procesos judiciales, fenómenos astronómicos, fiestas, conmemoraciones...) como si son acontecimientos imprevistos (atentados, secuestros, desastres naturales, accidentes aéreos, acciones militares, operaciones policiales, fallecimientos de personas relevantes...). Un ejemplo paradigmático de acontecimiento imprevisto podría ser el ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001; por su parte, un buen ejemplo de acontecimiento planificado es la conmemoración informativa sobre ese ataque realizada por los medios, justo un año después.

2. Conviene que los acontecimientos susciten el debate popular. Los medios interactivos pueden convertirse en foros para albergar y promover esos debates.

3. El hecho de que los acontecimientos se sucedan paulatinamente, paso a paso, favorece la cobertura multiplataforma. Cuando un hecho se prolonga en el tiempo, los medios pueden complementarse mejor en su cobertura para mantener una tensión y un flujo informativo constantes.

4. Es recomendable que sean acontecimientos en los que se conjuga la importancia de la información de última hora con la de la información documental. De este modo, los medios pueden repartirse mejor el juego, de tal forma que unos asuman la responsabilidad de ofrecer las últimas novedades, mientras otros contribuyen sobre todo a la explicación de fondo e interpretación experta de esos acontecimientos.

5. Conviene concentrarse en aquellos acontecimientos que se prevé que provocarán consecuencias en el futuro. En estos casos, una cobertura multimedia a fondo supone una buena inversión de medios materiales y humanos, puesto que cuando en el futuro aparezcan novedades sobre esa información, el medio dispondrá de unos materiales informativos que podrá reutilizar o reciclar.

6. No es recomendable planificar una cobertura multiplataforma sobre una información que ha sido obtenida en exclusiva sólo por uno de los medios del grupo. Es bien sabido que compartir las exclusivas provoca recelos entre los periodistas, incluso dentro del propio medio; ni qué decir tiene que esos recelos se multiplicarían si se les obligara a compartirlas con el resto de los medios del grupo. En cambio, sí es recomendable plantear una cobertura multiplataforma a continuación de que la exclusiva haya sido desvelada por el medio que la investigó. La cobertura en este caso se limitaría a acompañar y realzar el protagonismo del medio que obtuvo la exclusiva. Esta forma de operar tiene efectos beneficiosos tanto externos como internos, pues contribuye a aumentar la repercusión informativa de la noticia en tanto que, de paso, proporciona mayor satisfacción profesional a los periodistas que la sacaron a la luz. 

¿Hacia dónde se dirige la convergencia de los medios?

No hay duda de que todavía existen múltiples incógnitas y recelos sobre el futuro de la convergencia multimedia en las empresas de comunicación. Tanto los editores (por razones económicas) como los periodistas (por motivos laborales) muestran lógicas reservas ante los cambios que la convergencia digital amenaza con provocar en el panorama consolidado de los medios. La digitalización y el advenimiento de las redes interactivas han supuesto, en verdad, el mayor factor desestabilizador de los medios de comunicación. Ahora bien, es un reto al que los medios no pueden dar la espalda, puesto que los hábitos de vida y, en particular, de consumo de información por parte de los ciudadanos están cambiando rápidamente movidos por esta revolución digital.

En este panorama, pretender que cada medio se mantenga aislado, como si los medios de la competencia y las demandas del público fueran los de hace veinte años, además de un error estratégico, es imposible. Los medios deben enfrentarse al reto de la convergencia y esto, como hemos apuntado, exige grandes dosis de planificación, creatividad y apuesta por los profesionales. La convergencia de medios no puede quedarse en una simple remodelación gerencial de las empresas periodísticas y debe alcanzar a las redacciones, a los periodistas. Y es que la convergencia multimedia, como hemos explicado, reclama nuevos lenguajes y modos de hacer información. En definitiva, supone el advenimiento de un nuevo periodismo. Y no hay periodismo sin periodistas.

Toda predicción es hasta cierto punto gratuita y por eso nos resistimos a realizar vaticinios categóricos. Pero parece previsible que, en este nuevo periodismo, los medios individuales (periódicos, radio, televisión...) perderán importancia como elementos configuradores de la información y, frente a ellos, serán los grupos de medios los que cobren mayor protagonismo. En este sentido, siguiendo una práctica cada vez más extendida, será habitual ver cómo los medios impresos, audiovisuales y digitales de un mismo grupo se apoyarán entre sí y establecerán estrategias editoriales coordinadas. Y con ello es asimismo previsible que cada vez sea menos importante el soporte e incluso se difumine el concepto de edición informativa; frente a ellos, se tenderá hacia un modelo de periodismo entendido como un continuum informativo que se difunde a través de múltiples plataformas. Asimismo, es previsible que, a medida que se vayan consolidando estas estrategias informativas coordinadas, los medios interactivos digitales ganarán mayor protagonismo por su polivalencia y versatilidad.

En cualquier caso, para terminar, conviene insistir en que el reto de la convergencia multimedia no es sólo tecnológico ni gerencial. Es profesional en su totalidad. Esto es, afecta esencialmente a todas las tareas periodísticas básicas. La reinvención del periodismo solo puede venir de la mano de los propios periodistas. De ahí que sea imprescindible fortalecer los equipos editoriales y otorgarles autoridad para liderar los procesos de convergencia. La convergencia multimedia no debe ser entendida sólo como una gestión optimizada de los recursos, sino también como la búsqueda de productos informativos cualitativamente mejores a través de la cooperación entre medios. Este es quizá el gran reto.

Por Ramón Salaverría Publicado en Revista Chasqui Nro. 98

Trabajo Final del Seminario 2010

Trabajo Final del Seminario 2010

Consigna:

Redactar una nota multimedia (ya que será publicada en la Revista Medios y Enteros de la carrera de Comuicación Social) sobre algunos de los ejes teórico-conceptuales que vimos en el cursado del seminario:

 

  • Usos sociales de tecnologías digitales
  • Nuevos medios de comunicación
  • Escritura para los nuevos medios
  • Audiencias/usuarios/peers

 

La nota puede profundizar algunos de estos temas o centrarse en alguna experiencia vinculada a alguno de estos cuatro ejes. A la vez, pueden abarcar uno o más ejes e interrelacionarlo.

Envío de avance de la nota por email hasta el lunes 15 de noviembre

Devolución de las correcciones el miércoles 17 en la clase

 

Entrega de la nota para su publicación miércoles 24 de noviembre

NUEVOS MEDIOS, OTRAS AUDIENCIAS

NUEVOS MEDIOS, OTRAS AUDIENCIAS

En pocos años, los múltiples dispositivos mejoraron y potenciaron lo que ya veníamos haciendo con otras herramientas –un solo ejemplo: antes enviábamos cartas, hoy mails y SMS. Porque los modos de hacer, los usos sociales, siempre remiten a una categoría totalizadora como la de cultura;  se establecen a través de la experiencia, de los discursos circulantes en el boca a boca, de los saberes de los circuitos informales que corresponden al hacer cotidiano. Se generan, así, habitus que promueven gustos, esquemas operacionales, maneras de hacer, de pensar; un estilo de inventiva técnica y de adecuación a las necesidades. Y si no, pensemos qué hicimos en estos últimos años con el celular, convertido ahora en una herramienta multipropósito.

Hasta hace poco, la web había sido un lugar al cual recurríamos principalmente para buscar información. En un período no muy largo –y propiciado por la difusión de la banda ancha- los usuarios pasamos de ser sólo lectores-consumidores de información a producir contenidos. Y lo hacemos conformando comunidades virtuales que promueven la inteligencia colectiva.

La web va adquiriendo nuevas características como la presencia de información más descentralizada, amplia diversidad de contenidos administrados por usuarios que no necesitan grandes conocimientos de informática, información en permanente cambio, software gratuito y comunidades que comparten y distribuyen conocimientos.

Comunicación digital, oralidad y nuevos textos

En nuestros días, la escritura, los textos que producimos se asemejan cada vez más al lenguaje oral. Ya no tienen al libro como soporte privilegiado sino que se van alojando en distintas pantallas donde, a diferencia del papel, el usuario se encuentra con un nuevo tipo de símbolo (textos, imágenes, íconos) más plástico, más maleable, diseñado para ser manipulado. La pantalla informática se constituye así en una nueva “máquina de leer/hacer”, un lugar donde una reserva de símbolos posibles se realizan a través de la selección, aquí y ahora, de un usuario particular. Los dispositivos hipertextuales constituyen una especie de objetivación, de exteriorización y de virtualización de los procesos de lectura ya que permiten visualizar las distintas operaciones constitutivas del “leer” (seleccionar, esquematizar, priorizar, asociar a otros datos, ignorar algunas tramas y prestar atención a un desarrollo particular que nos interesa, etc.)  

 

El estudio de las culturas orales y escriturales nos puede ayudar a comprender la lógica y las características de la comunicación digital en nuestras sociedades de la información/conocimiento que, a su vez, está impulsando nuevos tipos de escritura. Hoy observamos una transición, nuevamente, a una cultura oral y de imágenes, alojadas ahora en diferentes pantallas.

 

Por eso es interesante prestar atención a algunos rasgos de las culturas orales primarias, lo que Walter Ong (1992) denomina psicodinámicas de la oralidad, referidas a:

 

  • La importancia del sonido.

En medio de una cultura escritural, asociamos las palabras a expresiones visuales. Pero para las culturas sin escritura, las palabras son esencialmente sonidos que fluyen.

 

  • Las pautas nemotécnicas.

La oralidad primaria, para resolver eficazmente el problema de retener y recobrar el pensamiento, descansa en una serie de recursos nemotécnicos: las fórmulas, los refranes, los proverbios con componentes rítmicos que están moldeados para la pronta repetición y la retención de aquello que se quiere recordar.

 

  • La acumulación y la asociación en lugar de la subordinación y el análisis.

En la narración oral primaria encontramos una estructura aditiva a través de enumeraciones y no la subordinación razonada y analítica que caracteriza a la escritura. Existe una especie de resistencia a las definiciones y se privilegian los géneros testimoniales o el “contar historias” que provocan identificaciones fuertes en la audiencia, apelando a lo emotivo.

 

  • La redundancia.

En las culturas orales primarias, la redundancia se veía favorecida por la necesidad del orador de asegurar la comprensión de su público, generalmente numeroso y que corría el riesgo de no escuchar todas las palabras o perder el hilo del discurso, aunque más no fuese por problemas acústicos.

 

  • La homeóstasis.

Para lograr un equilibrio u homeóstasis, las culturas orales viven en un presente continuo que se va desprendiendo constantemente de los recuerdos que ya no son pertinentes. La interpretación de las palabras se da siempre en un contexto presente de comunicación interpersonal donde el cuerpo juega un papel fundamental (gestos,

movimientos, tono de voz, mirada, etc.). En las culturas orales, otra forma de mantener el equilibrio radicaba en la habilidad del orador para ir acomodándose a situaciones y públicos nuevos. La originalidad del narrador no tenía que ver con crear historias nuevas, sino con captar la atención del público al introducir, en cada instancia única, pequeñas variaciones.

 

  • El sentido comunitario.

La oralidad primaria estimula la vida comunitaria; la comunicación interpersonal obliga a poner el cuerpo en la interacción, a exteriorizar y compartir emociones. Por el contrario, la escritura es una actividad más solitaria, que lleva a un repliegue de la consciencia.

 

  • El pensamiento situacional, más que abstracto.

Por necesidad, el pensamiento se conceptualiza y luego se expresa con una referencia bastante cercana al “mundo de la vida”. 

Ong sugiere que con el crecimiento de las comunicaciones electrónicas estamos ingresando a una era de oralidad secundaria. La TV, la radio, el teléfono son como la oralidad porque  fortalecen el sentido de comunidad: “Una oralidad más deliberada y consciente basada siempre en el uso de la escritura y de la imprenta”. (Ong, 1992, p 55). Esto se hace hoy aún más evidente con las múltiples formas de comunicación instantánea de muchos a muchos basadas en la escritura (chat, redes sociales, blogs, microblogs, etc.)

 

En nuestros días, la escritura, los textos que producimos se asemejan cada vez más al lenguaje oral. Ya no tienen al libro como soporte privilegiado sino que se van alojando en distintas pantallas. Las similitudes con el lenguaje oral se evidencian en algunos rasgos:

Reciprocidad: hay una sensación de respuesta inmediata. El intercambio y la escritura están más  interconectados que nunca. Los comentarios, por ejemplo, son gran parte del contenido de la web. También observamos este rasgo en la mensajería instantánea o en el  crecimiento del microblogging. Hoy, el ejemplo más contundente es Twitter.

Espontaneidad: podemos crear, discutir y escribir a la velocidad de tipeo. No hay proceso de filtro, retrabajo y edición.

Presencia: la intimidad del ambiente creado por los sitios de redes sociales y esa misma espontaneidad requieren y simulan un sentido de presencia, un “estar ahí”.

Cacofonía: la proliferación y la intersección de voces son como el sonido de una habitación con mucha gente, sólo que organizado.

La renovación del multimedia: existe una extensa variedad de productos culturales no letrados: fotos, música, videos creados, descubiertos y compartidos de manera más intensa y amplia.

 

Si tenemos en cuenta todos estos rasgos, podríamos pensar que la oralidad secundaria no significa sólo el crecimiento de una nueva cultura oral. Se trata de la transformación de la escritura en una cultura oral. Pensemos, por ejemplo, en los mensajes de texto. El nuevo modo de escritura, una especie de hablaescritura (speechwriting), nos está llevando atrás en el tiempo. De modo similar a la escritura cuneiforme, tiene reglas fonológicas y grafológicas simples y consistentes. La irregularidad, la complejidad y la irrelevancia son eliminadas. Se escribe para y desde la oralidad. Otro ejemplo, los emoticones son representaciones visuales ;-)  Nos retrotraen a otra forma de escritura antigua, los jeroglíficos. La representación literal está cambiando radicalmente la abstracción  grafológica del texto.

 

La cuestión de los diferentes soportes y el espacio disponible es un factor fundamental que influye en los modos de comunicar. Ariel Torres describe este proceso en la historia. “Los griegos de la época de Sócrates, por ejemplo, escribían todo en mayúsculas y sin espacio entre palabras. Su idioma estaba preparado para aprovechar al máximo el escaso espacio disponible. Con un poco de entrenamiento era posible leer de corrido un texto que parecía extraído de la fantasía más delirante del más osado diseñador gráfico…Las abreviaturas y ligaduras eran también comunes para ajustar lo que pretendía decirse a un espacio que, literalmente, era duro como la piedra. De hecho, esto siguió haciéndose durante siglos y puede todavía verse en muchas iglesias y monumentos europeos. ..Tras siglos de progreso, cada persona cuenta hoy con más espacio para publicar que el que disponía toda la especie humana para el nacimiento de Cristo.”  (2010) Un ejemplo donde podemos ver el regreso a la escasez de espacio es la propuesta de Twitter. No obstante, y paradójicamente, con el lenguaje hipertextual tan propio de la escritura digital, nunca dispusimos de tanto espacio para desplegar contenidos. La estructura en capas del hipertexto habilita a los usuarios/lectores a realizar múltiples e infinitos recorridos, con distintos niveles de profundidad.

 

Al cambiar el tipo de escritura, también está cambiando rápidamente el modo en que leemos. Leemos de modo similar a como hablamos,  con  mayor impaciencia. Y también está cambiando el soporte paradigmático de la cultura letrada, el libro. Los nuevos libros necesitan hipervínculos, se diseñan para ser leídos en la computadora –o en otros múltiples dispositivos-, se hacen en celulares y se escriben utilizando el “hablaescritura”. También se los puede pensar como registros de la actividad oral y online.

 

La oralidad secundaria ha ido más allá de lo que pensábamos originalmente y hoy la palabra escrita se está comenzando a parecer a la oral. Es probable que la oralidad

secundaria sea la nueva alfabetización para un mundo donde la atención parcial continua se convierte en una ventaja, en un nuevo ambiente caracterizado por la multitarea.

 

 

Velocidad y escala

Harnad (1992), en su ensayo “La galaxia post-Gutenberg: la cuarta revolución de los medios de producción de conocimiento”, reconoce como revolucionarios, dentro del panorama de transformaciones de los medios que han moldeado la forma en que nos comunicamos, solamente a la palabra, la escritura y la imprenta, porque sólo esos tres, según el autor, tuvieron un efecto cualitativo sobre el modo en que pensamos.  Y, en consecuencia, los tres influyeron decisivamente sobre los modos en que expresamos los pensamientos y, aún más, en qué es lo que podemos pensar. El resto de las innovaciones tecnológicas (teléfono, teletipo, fax, procesador de textos, etc.) sólo constituyeron refinamientos cuantitativos de los medios creados por la oralidad, la escritura y la imprenta, hasta ahora cuando la invención de la comunicación instantánea de muchos-a-muchos está a punto de provocar la cuarta revolución cognitiva.

 

Retomando el tema de la escritura, los dos factores que median los efectos cualitativos son la velocidad y la escala. La palabra redujo la velocidad del pensamiento. La escritura a mano la redujo aún más. Pero con la introducción de la máquina de escribir (mecánica, luego eléctrica y por último electrónica) y, posteriormente, el procesador de textos, volvimos a un tempo cercano al del habla.

 

El cambio no es sólo de velocidad sino también de escala. La posibilidad de amplificar la circulación de nuestras producciones, de intercambiar visiones sobre la propia práctica, de conocer cuáles son los desarrollos en otras latitudes, hoy encuentra un espacio más que propicio en la red.

 

La información parece estar multiplicándose a un ritmo nunca visto y, siguiendo la reflexión de Susan Blackmore (2010), esto es posible gracias al proceso de  copia  que se ve potenciado con la lógica digital. Seguramente que no siempre es  nueva información, pero si las copias varían –lo que siempre ocurre- y si no todas las variantes sobreviven como para ser copiadas nuevamente, estamos en presencia del proceso completo de selección natural. A partir de aquí, puede emerger información verdaderamente nueva.

 

Los contenidos que hoy publicamos en la red actúan como verdaderos memes, es decir un tipo de información que se va copiando de usuario en usuario. Los memes, al igual que los genes, son replicadores. Es decir, información que se va copiando con variación y selección. Podemos ver claramente este fenómeno, que proviene de la biología y la cultura,  en nuestras prácticas cuando usamos las redes sociales.

 

Actualmente las computadoras alojan gran cantidad de información, con una extraordinaria capacidad de almacenamiento y de copia de datos con mucha fidelidad. La mayor parte de la variación y la selección aún la realizamos los usuarios. Pero ya hay ejemplos de software que recombinan viejos textos para crear nuevos ensayos, o que traducen textos para crear nuevas versiones y seleccionan entre vastas cantidades de textos, imágenes y datos. Este es un proceso de copiado radicalmente nuevo realizado enteramente por máquinas. Por eso, en lugar de hablar de memes, estaríamos en presencia de temes, es decir memes tecnológicos. Los seres humanos tendemos a creer que somos los diseñadores, creadores, supervisores de este mundo emergente pero, en realidad, estas nuevas máquinas están almacenado, copiando, seleccionando y realizando variaciones con la información digital para generar nueva información que estamos usando los seres humanos.

 

 

Nuevos consumos culturales: las prácticas de las audiencias/usuarios de los nuevos medios

Así como va cambiando el lenguaje de los nuevos medios en la web, también se va modificando nuestra relación con los diferentes contenidos.

Podemos pensar el modo en que los usuarios nos involucramos con los contenidos que leemos, creamos, transformamos, subimos o bajamos de la red como un proceso que tiene lugar a través de una serie de plataformas, espacios y textos relacionados. Ese involucramiento se puede expresar como la suma de comportamientos, actitudes y deseos en relación a esos contenidos. Por ejemplo, el consumo de otros productos y contenidos relacionados o la participación en actividades e interacciones (juegos, foros, blogs, etc. a partir de una serie).

Ivan D. Askwith (2007) propone cinco lógicas que estarían funcionando y nos ayudan a entender el tipo de involucramiento con los contenidos distribuidos que consumimos.

1-     La lógica del entretenimiento (nos gusta mirar): el placer de estar entretenidos como uno de los principales motivos que nos conducen a los consumos de diversos tipos de contenidos (videos, música, literatura, etc.)

2-     La lógica del contacto social (viste eso?): los consumos culturales nos proporcionan una base para la conversación y la interacción social, creando un sentido de pertenencia. Las conversaciones hoy se prolongan en las redes sociales, los blogs y los múltiples espacios que ofrece la red para conformar comunidades.

3-     La lógica del experto (todos somos expertos): se refiere a satisfacer el deseo intelectual de dominar la complejidad, interpretar los matices y solucionar los desafíos que nos presentan los distintos contenidos. Puede consistir en predecir cómo se resolverá una secuencia narrativa, adivinar las intenciones ocultas de un personaje o reconocer referencias opacas. El placer experimentado se asocia al de los juegos: la satisfacción de superar un desafío. Por ejemplo, las series con varias temporadas, presentan múltiples líneas argumentales entrecruzadas y personajes de una increíble profundidad que demandan una atención sostenida que va más allá de las películas de 90 minutos y la televisión broadcasting.

4-     La lógica de la inmersión (estar ahí): la sensación de estar rodeado por completo por otra realidad que concentra toda nuestra atención. La inmersión puede ser textual como ocurre en la creación de mundos ficcionales que ofrecen las series y películas, con múltiples opciones para involucrarse (juegos, foros, comics, etc.). O extratextual, cuando los usuarios desean conocer y experimentar el proceso de producción, por ejemplo, de una serie, los lugares, los actores, los detalles que, en otro momento, quedaban reservados los productores.

5-      La lógica de la identificación (somos lo que miramos): el involucramiento con los contenidos que consumimos puede contribuir a reafirmar nuestra identidad y a expresarla a los otros. Esto sucede cuando compartimos contenidos y opiniones en la red, a la vez que mostramos nuestras preferencias.

 

 

 

Bibliografía

Askwith, Ivan D. Television 2.0: Reconceptualizing TV as an Engagement Medium, New York University, 2007, disponible en http://cms.mit.edu/research/theses/IvanAskwith2007.pdf

Blackmore, Susan. The Third Replicator, The New York Times, 22 de agosto de 2010, disponible en http://opinionator.blogs.nytimes.com/2010/08/22/the-third-replicator/?hp

 

Harnad, S. R. Post-Gutenberg Galaxy: The Fourth Revolution in the Means of Production of Knowledge, Public-Access Computer Systems Review, 2, 1991.

 

Ong, Walter. Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, FCE, 1992.

Torres, Ariel. Gramática Twitter: 10 claves para leer mejor, La Nación Tecnología, 13 de agosto de 2010, disponible en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1293988

 

Autores: Mg Silvana Comba y Mg Edgardo Toledo

Después de la revolución tecnológica, viene la creativa

&loop

World Builder from BranitVFX on Vimeo.

Las personas usamos la tecnología para obtener lo que necesitamos unos de otros, cosas que antes obteníamos de organizaciones tradicionales como las empresas.

Estos momentos tal vez requieran de otro salto evolutivo:

-Que la tecnología ya no es lo importante. Hemos llegado a un punto en el que la función, lo que queremos que nos proporcione la tecnología en cuanto a información, conocimiento, es lo fundamental. “Imagina, proyecta, piensa lo que te atrevas: la tecnología adecuada ya existe”

-Que ahora lo importante es la creatividad, que la Ley de Moore sobre el desarrollo exponencial de la tecnología, ahora se ejecuta sobre condiciones adecuadas para poder ser aplicada al desarrollo exponencial de las personas y en concreto, de una de las cosas que nos hacen realmente únicos: nuestra creatividad.

-Que existe una contradicción implícita: pedimos a las empresas que sean más humanas, mientras usamos, para hablar de personas, conceptos como el de “marca personal” que nos asimilan a las empresas y simplifican, automatizan, eso que precisamente queremos desarrollar:la complejidad de nuestra identidad.

Creo que el último tema merece un espacio específico, así que volveremos sobre él en breve. En cuanto a los dos primeros, tomo prestada y actualizo, como lo hacía Nancy White para determinar la vinculación de la web social a la autoestima, al amor, la pirámide de Maslow, para seguir hablando (lo hacemos en cada post) de ese último fragmento, menos medible, de nuestras necesidades: la auto realización:

social web maslow

Quedaría reflejado en la metáfora del “círculo completo” que nos deja David Armano (How To Be More Human):

Full Circle

O, mediante reflexiones y un vídeo excepcional, Rob Wall: “El siglo XXI será el de la creatividad del mismo modo que el pasado fue el de la tecnología (…) Tenemos ya herramientas para crear, colaborar, comunicar”.

 

Podéis completarlo con esta curiosa muestra de reutilización, de “mashup” creativo: Lo nuevo al servicio de lo antiguo, la creatividad como una nueva e imprescindible habilidad:

Along the river es una obra famosa en China. Creada desde 1085 a 1145, fue “recreada” posteriormente, durante distintas dinastías. En esta versión online los artistas insertan animaciones (las encontraréis haciendo click en los tres recuadros):

along the river

Lo veremos, como os comentaba al principio, en el ámbito de la empresa. En la educación, eso que nos comenta Ken Robinson que resulta un interés común, debemos empezar a no coartar la creatividad.  Terminar, así, este post, con su Ted Talk, “Las escuelas matan la creatividad”:

 

Potenciar la diversidad, las múltiples inteligencias (Gartner) y no sólo la más afín a la empresa tradicional.

Equivocarnos va a ser inevitable cuando el futuro es más dinámico e impredecible que nunca y eso debe ser contemplado en un sistema educativo que, como el management (Gary Hamel) fue inventado para otros tiempos.

Fuente: Dolors Reig http://www.dreig.eu/caparazon

La Web

Hay un  libro muy interesante, Click: what millions of people are doing online and why it matters, de Bill Tancer. El autor es el gerente general de la consultora hitwise, y un experto en medir el tráfico de internet, para lo cual cuenta con una base de datos de 10 millones de usuarios en EE.UU. No trabaja con encuestas, sino que puede saber qué hacen los usuarios de internet y no lo que dicen que hacen. El capítulo 7 está dedicado a la Web 2.0, también llamada la web "participativa", es decir la de los blogs, wikis, youtube, flickr, etc.

Tancer midió la participación de los usuarios en tres famosos sitios Web 2.0: YouTube, Flickr y Wikipedia, y lo que encontró fue sorprendente. "En el caso de YouTube, de todas las visitas al sitio por parte de usuarios estadounidenses, solo el 0,16% fueron para subir contenidos de video. Para el sitio de fotos Flickr, 0,18% de las visitas al sitio fueron para subir fotos, las restantes fueron simplemente de personas que miraron el vasto contenido de fotos. Los datos de Wikipedia mostraron algo bastante diferente. Mas del 3,5% de las visitas a Wikipedia fueron identificadas como alguien que ingresó texto después de clikear el botón edit this text"(Pg.125)

Los hallazgos de Tancer confirman la llamada regla del 90-9-1, formulada por primera vez en 2006 por Jakob Nielsen, uno de los gurúes de internet y experto en la "usabilidad" de los sitios Web. Nielsen dice que el 90% de los usuarios online de un sitio web determinado son lurkers (simples espectadores pasivos. El 9% contribuye ocasionalmente y solo el 1% de los usuarios online son contribuyentes activos. Nielsen llamó a este fenómeno participación inequitativa y lo graficó de este modo:

community-participation-pyramid.gif

Nielsen observa que en el caso de los blogs, la inequidad en la participación es todavía peor, posiblemente acercándose al 0,1% de los usuarios de internet (los que publican todos los dias) Dice Tancer: "Es irónico que el concepto de contenidos generados por los consumidores, retratados en los medios de comunicación como la fuerza democratizadora que le otorga poder a los consumidores para participar en la conversación en lugar de limitarse a escuchar, está realmente limitada a una muy pequeña fracción de todos los visitantes de internet" (Pag. 124) Chris Wilson, en un artículo en Slate, escribe algo similar: "Los medios sociales como Wikipedia y Digg son celebrados como brillantes ejemplos de la democracia Web, lugares construídos por millones de usuarios Web en los que todos actúan como escritores, editores y votantes. En realidad, un pequeño número de personas está dirigiendo el show". Wilson cita un trabajo de investigadores de Palo Alto, que sostiene que el 1% de los editores de Wikipedia son responsables de cerca de la mitad de las ediciones (edits), como lo muestra este gráfico:

2007-05-user-edit-percentage-analysis-wikipedia.png

Wikipedia también despliega bots (robots), agrega Wilson, "supervisados por una casta especial de usuarios devotos, que ayudan a estandarizar los formatos, evitar el vandalismo y expulsar a los que inundan el sitio con obscenidades. Esta no es la sabiduría de las multitudes. Esta es la sabiduría de los chaperones". Siguiendo con Wikipedia, un grupo de investigadores de la Universidad de Minessota va más allá y sostiene que en realidad una décima parte del 1% de los editores contribuyen con casi la mitad del valor del sitio, medido por palabras leídas. Otro paper, más reciente, estudió el contenido generado por los usuarios en nueve websites populares y confirmó la regla del 90:9:1 de Jakob Nielsen y más aun, encontró que grandes colecciones de contenidos pueden ser dominados por usuarios ultraproductivos, un resultado altamente improbable en y que representa el llamado efecto Cisne Negro.

Este tipo de estudios contrasta con otros, más difundidos, que subrayan el caracter masivo de la participación de los usuarios en la Web. Uno de los más conocidos es el de la "escalera" de Forrester Research, que tiene esta forma:

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Estas cifras corresponden al cuarto trimestre del 2006 y no suman 100, como podría esperarse. Esto se debe a que están construídas en base a encuestas que preguntan a los usuarios acerca de sus actividades en la Web durante el último mes, divididas en seis categorías de participación que se superponen. Puede darse el caso de que un usuario tenga un blog o una página Web (creador), pero no participe en redes sociales (joiner, o adherente), pero que si utilice servicios RSS (coleccionista), y así sucesivamente. Según estas encuestas, el grado de participación de las audiencias en la Web (13% creadores, 19% criticos) es mucho más alta que la regla del 90:9:1 que vimos al principio.Estos resultados son bastante intuitivos: es muy posible que mucha gente, en algún lugar de la Web (y hay millones de sitios) participe de alguna manera. Ahora veamos la ultima encuesta de Forrester para ver como evolucionaron estas categorías en 2007 y 2008:

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El cuadro muestra que, en 2008, más de una quinta parte de los adultos online en EE.UU. crearon algún tipo de contenido en la Web, como mantener un blog, subir un video a sitios como YouTube o mantener una página Web. Esta sería la audiencia participativa, activa, la de los "periodistas ciudadanos" de la que escribe Dan Gilmor en We The Media. Pero las cifras de Forrester también muestran que la categoría que más crece (21 puntos porcentuales) es la de los simples espectadores, los que leen blogs, miran los videos subidos por otros y escuchan los podcasts. Esta sería entonces la audiencia tradicional, pasiva. La gente que todavía se conoce como la audiencia, según un blogger.

La discrepancia entre la regla de Nielsen y las cifras de Forrester tiene una explicación.. "No hay contradicción", dice Josh Bernoff, de Forrester Research. "depende de si se mira a un solo sitio o a todos los sitios. Dado que los creadores (en la categorización de Forrester) incluye personas que crean contenidos en cualquier sitio, suman mucho más que el 1%". La regla del 90-9-1 (ver este sitio y este otro para más información), agrega Bernoff, se aplica a sitios, mientras que Social Technographics, de Forrester, "es una buena forma de mirar a poblaciones". Es bueno tener en claro esta diferencia cuando se discute el grado de participación de las audiencias. Cualquiera podría decir: "Los usuarios participan bastante o mucho en la Web en general, pero muy poco en mi blog o mi sitio Web".

En la Argentina, uno de los sitios web más visitados, Taringa, parece cumplir la regla del 90:9:1. Un artículo de junio de 2008 en la revista Rolling Stone cuenta que esta plataforma, "fundada por tres pibes de barrio" que combina red social, intercambio de links, blog y fotolog, "hoy tiene cifras que asustan a los grandes (o los humillan): 640 mil usuarios registrados (suma 3.500 diariamente) que generan unos 2.000 posts y 15 mil comments cada veinticuatro horas. Y unas 4 millones de páginas vistas por día, con 800 mil visitas únicas." Dos mil posts (lo que en la categorización de Forrester serían los creadores) sobre 800.000 visitantes únicos representa el 0,25%. Y los 15.000 comentarios (críticos según Forrester) son el 1,87%. En la población en general, según Forrester, los críticos eran el 37% de la audiencia en 2008. Pero en este sitio en particular, son menos del 2%. Esto es perfectamente entendible: una persona podría ser un lector pasivo en Taringa, pero un comentarista o crítico en otro sitio Web. A este 2%, a su vez, habría que aplicarle la regla de la inequidad: los 15.000 posts seguramente no corresponden a 15.000 usuarios, habrá algunos usuarios que comentan varias veces durante el día y otros que lo hacen con menos frecuencia. En cualquier caso y en términos del sitio Web individual, se cumple la regla de Nielsen según esta pirámide:

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¿Conclusión? Me parece que la aporta el propio Beroff, de Forrester, cuando dice lo siguiente: But the future of social applications online will not include contributions from everyone, because not everyone has the temperament to create content. Don’t count on all your customers to contribute, and don’t believe that what you see online is representative of your whole audience. The shy among your customers are reading this stuff, but most of them aren’t ready to contribute, and won’t be for a while.

Fuente: http://weblogs.clarin.com/economedia/2009/01/les-recomiendo-un-libro-muy.html

El Futuro de la Educación

"Un cirujano del siglo XVIII en un quirófano del siglo XXI no sabría probablemente, ni dónde está. Pero un profesor del siglo XVIII en un aula del siglo XXI, podría dar clase sin ninguna dificultad."

Los celulares y las redes sociales están cambian el mundo

Clay Shirky en una magnífica charla en TED  se ocupa  del  impacto y los cambios en la comunicación generados por Twitter, Facebook y los smartphones. La presentación -que tiene subtítulos en castellano- aborda cómo los ciudadanos que viven en regímenes represivos pueden reportar noticias eludiendo la censura, y el poder de la audiencia, una audiencia que cada vez produce más contenido.

Lectura para la clase del miércoles 1ero de septiembre

Lectura para la clase del miércoles 1ero de septiembre

Reanudamos las clases del Seminario y les proponemos la lectura del siguiente texto sobre los nuevos medios, tema que abordaremos en la clase del miércoles. 

Libro: Webnoticia: propuesta de modelo periodístico para la WWW

Autor: João Canavilhas. Livros LabCom 2007

Capítulo 2. Internet y periodismo

 2.1. ¿Internet es un medio de comunicación?

Desde siempre, los usuarios de Internet han compartido un sentido

único de comunidad, como nota Rheingold (2000) en Virtual Communities.

Con el desarrollo de nuevos servicios, este sentimiento se ha

fragmentado en millones de variables, naciendo infinidad de comunidades

de valores y referencias, como Hi5, Orkut, o la blogosfera, y

una nueva área de investigación en las Ciencias de la Comunicación,

la CMC, Comunicación Mediada por Computador. Algunos autores

(Doheny-Farina, 1996; Heally, 1997) han defendido que no se puede

hablar de una comunidad cuando no existe un lugar de encuentro físico

donde se desarrollen relaciones complejas entre los participantes en un

ambiente de expectativas comunes. Para otros autores (Wellman, 1999),

no hay que oponer las “comunidades físicas” a las “comunidades virtuales”:

ambas tienen características propias y características comunes

pero, a su manera, son comunidades. Las comunidades virtuales son

comunidades, que no siguen las mismas pautas de comunicación e interacción

de las comunidades físicas. “Pero no son irreales, funcionan

en un nivel diferente de realidad. Son redes sociales interpersonales,

la mayoría de ellas basadas en vínculos débiles, muy diversificados y

especializados, pero aun así capaces de generar reciprocidad y apoyo

por la dinámica de la interacción sostenida” (Castells, 1996, p. 434).

En suma, desde que Wolton (2000) escribió su libro, la realidad de

Internet evolucionó en el sentido de la reglamentación y del refuerzo

de la busca de ideales de intercomprensión, lo que él mismo defendía,

por lo que se puede concluir que Internet es, actualmente, mucho más

que un sistema de información y presenta características de medio de

comunicación.

Cerrada la cuestión sistema/medio de comunicación, la última posibilidad

planteada al inicio de este capítulo es que Internet fuera un

simple soporte de comunicación. Tomando como punto de partida el

servicio de Internet que interesa en esta investigación, la World Wide

Web, y la actividad que importa, el periodismo, entender Internet como

un soporte sería aceptar que no hay un lenguaje propio para el periodismo

en la Web, por lo que la función informativa se resumiría en la

difusión de contenidos en los formatos originales de sus medios de comunicación.

En este punto se introduce una nueva interrogante de otro

autor que permite aclarar el tema: ¿qué es un nuevo medio?, pregunta

Lev Manovich (2005) en el primer capítulo de su libro El lenguaje de

los nuevos medios de comunicación. Lo más frecuente es asociar los

nuevos medios a todo lo que está conectado con ordenadores: Internet,

DVD, CD, juegos, vídeo digital, etc. Manovich (2005) considera esta

idea demasiado simplista y da un ejemplo: un libro electrónico es considerado

un nuevo medio, pero el mismo libro impreso sobre papel, no

lo es. Esto significa que los conceptos de medio y soporte son diferentes,

con lo que el autor aparta la idea de que la simple intervención del

ordenador en el proceso de producción, distribución o almacenaje de

contenidos sea suficiente para hablar de un nuevo medio. Para definir

un nuevo medio, Manovich (2005, p. 72 y ss.) propone cinco principios:

 

1. Representación numérica: Los nuevos medios están compuestos

por un código digital, o sea, tienen una representación numérica.

Esto significa que pueden describirse mediante funciones matemáticas

y que pueden manipularse por algoritmos.

 

2. Modularidad: El nuevo medio obedece a una estructura fractal.

Esto significa que está compuesto por diferentes elementos, a su

vez formados por otros elementos que van disminuyendo de dimensión

hasta el tamaño de un caracter o un píxel, por ejemplo.

Estos elementos se agrupan bajo una macroestructura, sin perder

su propia naturaleza e independencia. Al colocar una fotografía

en un documento Word, por ejemplo, la fotografía sigue siendo

editable aunque esté insertada en una estructura. Esa misma

fotografía está compuesta por píxeles que pueden ser editados y

cambiados, en caso necesario.

Los tres últimos principios dependen de los dos primeros que

Manovich (2005) considera como los más importantes.

 

3. Automatización: Sistematización de procesos en la creación, manipulación

y acceso para eliminar la intencionalidad humana, por

lo menos en el proceso creativo. Esta automatización puede tener

dos niveles: en el nivel más inferior, el usuario crea o modifica

objetos mediante recursos como templates o algoritmos simples.

Es lo que ocurre, por ejemplo, en los correctores ortográficos

de los procesadores de texto. En el nivel más superior, se trata

de que el ordenador interprete, hasta determinado punto, la intención

del usuario, siguiendo determinadas rutinas previamente

definidas por el programador. Un ejemplo típico de este tipo de

automatización es lo que ocurre en Amazon: cuando un usuario

compra un libro, Amazon sugiere otras compras relacionadas en

base a los datos de clientes anteriores que habían adquirido el

mismo libro.

 

4. Variabilidad: Un nuevo medio no es algo definitivo, sino algo

que puede cambiar o presentar diferentes versiones. Ya no se trata

de reproducir elementos iguales a partir de una matriz y en

un determinado período marcado con precisión, sino de generar

elementos iguales o semejantes cuando, como y donde sean necesarios,

lo que es un resultado de la representación numérica y la

modularidad del nuevo medio. Manovich (2005) presenta varios

ejemplos de variabilidad: capacidad para generar diferentes contenidos

para diferentes usuarios a partir de una misma base de

datos, oferta de varios niveles de interfaces de acceso a bases de

datos, creación de rutinas que, usando la información del usuario,

sugieran acciones al mismo; recurso al hipertexto para crear

líneas de actuación como lectura, por ejemplo; actualizaciones

automáticas; escalabilidad, es decir, la posibilidad de generar un

mismo contenido en diferentes tamaños, niveles o detalles.

 

5. Transcodificación: El ordenador transforma cada medio en datos.

Aunque las interfaces sigan una lógica humana basada en la

cultura, la organización interna de los datos sigue una lógica de

má- quina. La transcodificación es la posibilidad de transformar

algo en otro formato.

 

Para Manovich, los nuevos medios tendrán una estructura modular

con dos niveles: un nivel cultural, relacionado con categorías y conceptos,

y otro que corresponde al nivel del lenguaje del ordenador. Como

los nuevos medios se crean, distribuyen y archivan contenidos en un

ordenador, y se podrá esperar que la lógica del ordenador influencie la

lógica de la cultura. Pero las interfaces para interactuar con el ordenador

son producidas de acuerdo con la cultura dominante, por lo que los

dos niveles se influencian mutuamente. Los hipermedia, por ejemplo,

son una influencia cultural, porque separan los datos de la estructura de

navegación, funcionando como interfaces invisibles. Ello hace que, en

el nivel superficial del las interfaces, los nuevos medios se parezcan a

los medios anteriores, funcionando como medio o soporte, sin que las

funciones se autoexcluyan.

Así, desde el punto de vista del usuario, la distinción entre una utilización

de tipo mediático o de tipo soporte solamente es identificable

a partir del análisis del lenguaje. Tomemos como ejemplo dos periódicos

en la Web: el primero solamente ofrece un texto, tal como ocurre

en su versión tradicional, mientras que el segundo incorpora enlaces

internos y externos en sus noticias, una posibilidad ofrecida por las características

del medio. Esta diferencia permite una utilización de tipo

mediático en el caso del segundo periódico, al posibilitar la variabilidad

resultante de las infinitas opciones de lectura ofrecidas al usuario en

consecuencia de la introducción de enlaces. Desde esta perspectiva, se

puede decir que Internet es un nuevo medio de comunicación, aunque

puede igualmente servir como soporte de comunicación. La distinción

de una u otra utilización puede no ser visible en la interfaz, porque las

diferencias se verifican sobre todo en lo que respecta al lenguaje utilizado.

La forma como se organizan los contenidos, el tipo de contenidos

ofrecidos y el grado de interactividad entre usuarios y contenidos son

los factores que permiten decir si un determinado continente es utilizado

como medio o como soporte. En el caso de la Web, se trata de

nuevos contenidos producidos por nuevos profesionales para un nuevo

tipo de audiencia, usuarios que a través de la interacción disponen de

la capacidad de personalizar los contenidos.

Para cerrar este capítulo que analiza la naturaleza mediática de Internet,

es importante destacar que Internet y la World Wide Web no son

lo mismo, aunque a veces investigadores referidos en este estudio y utilizadores

utilicen los dos términos como si fueran sinónimos. Internet

es una red mundial de redes de ordenadores conectados entre sí, al paso

que la Web es tan sólo uno de los servicios de Internet (Paul, 1999).

Como se ha visto antes, Internet es considerado un nuevo medio que,

además, es multifacético (Morris y Ogan, 1996) porque incluye medios

de comunicación como el correo electrónico o el Chat, semejantes al

teléfono, y un medio de comunicación de masas que se asemeja a los

medios tradicionales, como la World Wide Web, el medio que interesa

en este estudio.