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Medios y enteros: un espacio para los comunicadores

Medios y enteros: un espacio para los comunicadores

La revista pone a circular información que nos en-red-a a todos los que estamos involucrados en la carrera. Las secciones me resultan interesantes porque además de lo que cada una propone respecto al contenido, buscan la participación de graduados, profesores, profesionales y estudiantes. En cuanto al diseño de la revista me resulta  ameno, permite dar cuenta de los contenidos de cada nota gracias a la entrada que acompaña el título.  No obstante, no es cómoda la organización tipo blog de tener una nota debajo de la otra, creo que sería conveniente que aparezcan varios títulos en la primera visualización de la página. 

Por Paolo Luca

La potencia virtualizante de las TICs

La potencia virtualizante de las TICs

Publicamos un fragmento de un trabajo que realizamos sobre modos de conocer con tecnologías digitales donde analizamos el concepto de herramienta.

La potencia virtualizante de las TICs

La creación de herramientas puede considerarse como un proceso de virtualización que es propio de lo humano. La virtualización se presenta como el movimiento de convertirse en otro y por eso, como señala Pierre Levy “…Lo virtual no es, en modo alguno, lo opuesto a lo real, sino una forma de ser fecunda y potente que favorece los procesos de creación, abre horizontes, cava pozos llenos de sentido bajo la superficialidad de la presencia física inmediata.” (Levy 1999: 14)

Podríamos decir entonces que la virtualización  a menudo acarrea un proceso de materialización y esto puede apreciarse con claridad cuando intentamos comprender cómo surgen, de dónde proceden las herramientas. Siguiendo el planteo de Levy, primero se identifica alguna función física o psíquica del hombre (golpear, caminar, calcular, memorizar, recordar, etc.). Luego estas funciones se desligan del cuerpo separándose, al mismo tiempo, de una experiencia interior, subjetiva. La función abstracta se materializa de distintos modos y así dispositivos híbridos y otros soportes sustituyen el cuerpo desnudo: el martillo para el golpe, la trampa para la presa, la rueda para el desplazamiento, el ábaco para las operaciones aritméticas, la computadora para el cálculo, la comunicación, la memoria y otras innumerables funciones.

 

“Gracias a esta materialización, lo privado se vuelve público, compartido. Aquello que era indisociable de una inmediatez subjetiva, de una interioridad orgánica es, a partir de ahora, transportado, en su totalidad o en parte, al exterior, a un objeto. Pero, por contrapartida, a causa de una especie de espiral dialéctica, la exterioridad técnica a menudo no adquiere su eficacia hasta que se interioriza. Para utilizar una herramienta hay que aprender gestos, adquirir reflejos, recomponer una identidad mental y física… Y como la exterioridad técnica es pública o compartible, contribuye, a cambio, a forjar una subjetividad colectiva” (Levy, 1999: 69,70)

 

La aparición de una nueva herramienta materializa, en parte, una función genérica y crea un punto de apoyo para la resolución de un tipo de problemas a través de una

variedad de usos posibles. Por eso, más que una extensión del cuerpo una herramienta es una virtualización de la acción y para el hombre funciona como una prótesis.

 

“Diseñar herramientas es diseñar nuevas prácticas, y este diseño ocurre en el lenguaje. Por ello la innovación tecnológica …debe verse como una forma de competencia en el lenguaje, como medio de diseño de nuevas prácticas para hacernos cargo mejor de nuestros intereses en el mundo”. (Piscitelli 1995: 63)

 

Levy plantea la hipótesis de que las operaciones gramaticales, dialécticas y retóricas que son claves de la potencia virtualizante del lenguaje también caracterizan a las herramientas/tecnologías cognitivas.  Las operaciones de gramaticalización fragmentan una continuidad muy vinculada a presencias concretas “aquí y ahora”, a relaciones o situaciones particulares y obtienen elementos convencionales independientes de los contextos vivos. Podríamos pensar en la tecnología intelectual de la escritura como gramaticalización de la palabra (palabra que antes que nada es inseparable de quien la pronuncia) y, en este sentido,  separa el mensaje de un sujeto y de una situación particulares. Si en la escritura aún es posible encontrar las huellas de un sujeto (su forma de escribir, su caligrafía que nunca será exactamente igual a ninguna otra), la imprenta profundiza este proceso estandarizando la grafía. Y la informatización viene a acelerar este movimiento iniciado por la escritura.

 

Por otro lado, se puede hablar de una dialéctica de la tecnología ya que en nuestra interpretación la tecnología es lenguaje y, por ende, significa. En el núcleo de la significación reside la operación de sustitución. Una aplicación informática realizada por un usuario “vale por”, ocupa el lugar de otra operación que puede realizar sin la mediación de un artefacto. Escribir con un procesador de textos sustituye la escritura a mano o en máquina de escribir; visualizar una porción de texto que podemos ir llevando de un lugar a otro de la página sustituye el esfuerzo por imaginar la posible ubicación de un párrafo cuando no era posible “cortar y pegar”.

 

Y la tecnología también posee su retórica porque, a través de sus usos nunca previstos en su totalidad, se producen transformaciones y se crean nuevos fines. El enfoque

retórico de las tecnologías digitales descubre así un espacio de producción, circulación y acceso a los signos cualitativamente diferente de los precedentes. Con las nuevas

herramientas cognitivas de la tecnología digital (los diversos programas caracterizados por la interfaz gráfica, la manipulación de símbolos, la interactividad, las simulaciones, la navegación, etc.) las prácticas de conocer, las operaciones de creación de sentido, asumen modos particulares. Un elemento importante es la pantalla donde, a diferencia del papel, el usuario se encuentra con un nuevo tipo de símbolo (textos, imágenes, íconos) más plástico, más maleable, diseñado para ser manipulado. La pantalla informática se constituye así en una nueva “máquina de leer/hacer”, un lugar donde una reserva de símbolos posibles se realizan a través de la selección, aquí y ahora, de un usuario particular. Por otro lado, los programas invitan al usuario a realizar determinadas operaciones intelectuales. ¿Permite construir vínculos a distintas partes del texto, o hacer anotaciones? ¿Qué funciones de orientación ofrece el programa? Por su parte, los dispositivos hipertextuales constituyen una especie de objetivación, de exteriorización y de virtualización de los procesos de lectura ya que permiten visualizar las distintas operaciones constitutivas del “leer” (seleccionar, esquematizar, priorizar, asociar a otros datos, ignorar algunas tramas y prestar atención a un desarrollo particular que nos interesa, etc.)  

 

Cada herramienta que el hombre fue inventando influyó de manera decisiva en su comprensión del mundo, y por consiguiente, de sí mismo. Como señala Weizenbaum (1995),  la imprenta transformó el modo en que los hombres percibían el mundo incluso para los millones de personas que, por ejemplo, en la época de Martín Lutero, seguían siendo analfabetos y tal vez, nunca vieron un libro. En el siglo XV, los barcos de todo tipo y todos los demás artefactos, sus mitos y leyendas, influyeron en el imaginario de los que se quedaban en tierra tanto como de los que navegaban. Las herramientas, los artefactos, pasan de mano en mano, de cuerpo en cuerpo; inducen usos comunes, se convierten en mensajeros de memoria colectiva, catalizadores de cooperación. Las herramientas que nos rodean pueden ser pensadas, entonces, como máquinas de percibir/conocer/construir sentido y relacionarnos. Funcionan en niveles diferentes:

algunas extienden el alcance y transforman la naturaleza de nuestras percepciones (por ejemplo, los microscopios, los telescopios, el teléfono, las cámaras fotográficas, las

videocámaras, etc.); otras modifican especialmente nuestra relación con el espacio y el tiempo (los automóviles, los aviones, el reloj, la televisión, las computadoras conectadas en red) y, finalmente, muchos artefactos nos ofrecen modelos a partir de los cuales podemos aprehender, por medio de metáforas, fenómenos complejos.

 

Por último, las distintas herramientas cognitivas –sistemas de comunicación, de escritura, de registro y reproducción de información-, junto con determinadas formas sociales e institucionales, van modelando ecologías cognitivas particulares. Por ejemplo, la oralidad primaria, para resolver eficazmente el problema de retener y recobrar el pensamiento, descansa en una serie de recursos nemotécnicos. La escritura separa el saber de la persona que sabe, al propiciar las abstracciones y objetivar el conocimiento en distintos soportes (papiro, códices, libros, etc.)

 

Actualmente, con el uso de TICs una parte creciente del conocimiento se construye y se expresa por medio de simulaciones interactivas. Los tipos de herramientas cognitivas/tecnologías intelectuales que prevalecen en una determinada ‘economía cognitiva’ favorecen modos de conocimiento distintos (mito, teoría, simulación, etc.), con estilos, criterios de evaluación y valores que le son propios.

 

La introducción de nuevas herramientas/artefactos siempre pone en peligro alguna porción de un mundo aparentemente estable y nadie puede predecir lo que surgirá en su lugar. (Weizenbaum, 1995)

 

Bibliografía

LEVY, PIERRE, “¿Qué es lo virtual?”, Ed Paidós, Barcelona, 1999.

PISCITELLI, ALEJANDRO, “Ciberculturas”, Ed. Paidós, Buenos Aires, 1995.

WEIZENBAUM JOSEPH “Ordenadores, heramientas y razón humana” en Crowley David y

Web Semántica

Una nueva forma de conocer y usar la red.La Web semántica  es la "Web de los datos". Se basa en la idea de añadir metadatos semánticos y ontológicosa la World Wide Web. Esas informaciones adicionales —que describen el contenido, el significado y la relación de los datos— se deben proporcionar de manera formal, para que así sea posible evaluarlas automáticamente por máquinas de procesamiento. El objetivo es mejorar Internet ampliando la interoperabilidad entre los sistemas informáticos usando "agentes inteligentes". Agentes inteligentes son programas en las computadoras que buscan información sin operadores humanos.

Las insurrecciones populares en el mundo árabe son tal vez la transformación más importante que internet ha inducido y facilitado

Las insurrecciones populares en el mundo árabe son tal vez la transformación más importante que internet ha inducido y facilitado
os medios de comunicación llevan semanas centrando su atención primero en Túnez y después en Egipto. Las insurrecciones populares que siguieron a la inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi acabaron en pocos días con la dictadura de Ben Ali y, como si de una hilera de fichas de dominó se tratara, con la presidencia de Hosni Mubarak, y han abierto un proceso democrático en ambos países. Los manifestantes también salieron a la calle en Yemen, Argelia y Jordania. Está claro, pues, que el mundo árabe se está levantando para pedir mayores cotas de libertad a sus respectivos regímenes. En todo este proceso juegan un papel primordial, clave, las nuevas tecnologías, en especial las redes sociales, que permiten superar la censura imperante. Ante estos hechos históricos, Manuel Castells, catedrático de Sociología y director del Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya, reflexiona sobre lo que está ocurriendo y da claves para entender un movimiento ciudadano que saca el máximo partido de los nuevos canales de comunicación que tiene a su alcance.

Los movimientos sociales espontáneos en Túnez y Egipto han cogido desprevenidos a los analistas políticos. Como sociólogo y experto en comunicación, ¿le ha sorprendido la capacidad de la sociedad-red de estos dos países a la hora de movilizarse?

La verdad es que no. En mi libro Comunicación y poder dedico bastantes páginas a explicar, sobre una base empírica, cómo la transformación de las tecnologías de la comunicación crea nuevas posibilidades para la autoorganización y la automovilización de la sociedad, superando las barreras de censura y represión impuestas por el Estado. Claro que la cuestión no depende de la tecnología. Internet es una condición necesaria pero no suficiente. Las raíces de la rebelión están en la explotación, la opresión y la humillación. Pero la posibilidad de rebelarse sin ser aplastado de inmediato depende de la densidad y la rapidez de la movilización, y esto se relaciona con la capacidad creada por las tecnologías de lo que he conceptualizado como autocomunicación de masas.

¿Podríamos considerar estas insurrecciones populares un nuevo punto de inflexión en la historia y evolución de internet, o bien tendríamos que analizarlas como una consecuencia lógica, aunque de gran calado, de la implantación de la red en el mundo?

Estas insurrecciones populares en el mundo árabe son un punto de inflexión en la historia social y política de la humanidad. Y tal vez la más importante de las muchas transformaciones que internet ha inducido y facilitado, en todos los ámbitos de la vida, la sociedad, la economía y la cultura. Y estamos sólo al principio, porque el movimiento se acelera, aunque internet sea una vieja tecnología, desplegada por primera vez en 1969.

La juventud egipcia ha desempeñado un papel clave en las insurrecciones populares gracias al uso de las nuevas tecnologías. Sin embargo, según los cálculos de Issandr el Amranianalistapolítico independiente de El Cairo, sólo una cuarta parte de la población egipcia dispone de acceso a internet. ¿Cree que esta situación puede crear en estos países una brecha ?usando sus propias palabras, entre conectados y desconectados? todavía mayor que la que se da en los países desarrollados?

El dato ya es antiguo. Hay un cuarenta por ciento de egipcios mayores de dieciséis años conectados a internet, si se toman en cuenta no sólo los hogares, sino también los cibercafés y los centros de estudio, según un trabajo reciente de 2010 de la empresa de información Ovum, y entre los jóvenes urbanos las tasas llegan al setenta por ciento. Además, según datos de hace poco, el ochenta por ciento de la población adulta urbana está conectada por móvil. Y en cualquier caso, en un país de ochenta millones de habitantes, incluso una cuarta parte (entre los jóvenes urbanos la proporción es el doble), según las fuentes más antiguas, implica que haya millones de personas en la calle. No se ha manifestado todo Egipto, pero sí los suficientes ciudadanos como para que se sintieran unidos y pudieran derrocar al dictador. La historia de la brecha digital en términos de acceso es vieja, falsa hoy en día, y aburrida, pues parte de una predisposición ideológica, entre los intelectuales, a minimizar la importancia de internet. Hay dos mil millones de usuarios de internet en el planeta, y cuatro millones ochocientos mil abonados de móviles. Los pobres también tienen móviles y, aunque menos, tienen formas de acceso a internet. La verdadera diferencia se da en el ancho de banda y en la calidad de la conexión, pero no en el acceso, que está difundiéndose con mayor rapidez que ninguna otra tecnología en la historia.

Sería una ingenuidad pensar que, ante los acontecimientos de las últimas semanas, las personas que tienen el poder se quedarán de brazos cruzados. Nicholas Thompson, experto en medios sociales, escribía en The New Yorker que «en Irán, claramente el Gobierno tuvo cierto éxito usando internet para reducir el paso de la Revolución verde. En Túnez, el Gobierno pirateóla contraseña de casi todos los usuarios de Facebook en el país. Si Ben Ali no hubiera caído tan rápido, esa información habría sido muy útil». ¿Hasta qué punto el poder tiene las herramientas necesarias para sofocar las insurrecciones promovidas desde la red?

No las tiene. En Egipto incluso intentaron desconectar del todo la red y no lo consiguieron. Hubo mil formas, incluyendo conexiones fijas de teléfono a números en el extranjero que transformaban automáticamente los mensajes en envíos a twitters y fax en Egipto. Y el costo económico y funcional de la desconexión de internet es tan alto que se tuvo que restaurar muy rápidamente. Hoy en día, un apagón de la red es como uno eléctrico. Ben Ali no cayó tan rápido, hubo un mes de manifestaciones y masacres. Y en Irán no se pudo cerrar internet y las manifestaciones estuvieron siempre comunicadas y con sus vídeos en YouTube. La diferencia es que ahí, políticamente, el régimen tuvo fuerza para reprimir salvajemente sin que se dividiera el ejército. Pero las semillas de la rebelión están ahí y los jóvenes iraníes (el setenta por ciento de la población) están ahora masivamente contra el régimen. Es cuestión de tiempo.

La movilización popular a través de medios digitales ha creado en Egipto héroes de corte cibernético como Wael Ghonim, el joven ejecutivo de Google. Históricamente los líderes de las insurrecciones lideraban movimientos políticos y sociales de base que posteriormente tenían un papel clave en el futuro político, como fue el caso de Daniel Cohn-Bendit en Francia o Lech Walesa en Polonia, por poner dos ejemplos. Sin embargo, ahora nos encontramos ante personas con importantes conocimientos tecnológicos, pero, a menudo, con poco bagaje político. ¿Qué papel cree que pueden desempeñar estos nuevos líderes en el futuro de sus países?

Lo importante de las «wikirrevoluciones» (las que se autogeneran y se autoorganizan) es que los liderazgos no cuentan, son puros símbolos. Pero estos símbolos no mandan nada, nadie los obedecería y ellos tampoco lo intentarían. Puede ser que luego, una vez ya institucionalizada la revolución, se coopte a algunas de estas personas como símbolos del cambio, aunque dudo mucho que Ghonim quiera ser político. Cohn Bendit era lo mismo, un símbolo, no un líder. Fue estudiante y amigo mío en el 68, y él era un autentico anarquista: rechazaba la decisión de los líderes y utilizaba su carisma (el primero en ser reprimido) para ayudar a la movilización espontánea. Walesa fue distinto, un vaticanista de aparato sindical, por eso se hizo político rápidamente. Cohn Bendit tardó mucho más y, aun así, es fundamentalmente un verde que todavía, ya en su vejez, mantiene valores de respeto a los orígenes de los movimientos sociales.

Desde hace años, algunos movimientos fundamentalistas islámicos aprovechan las nuevas tecnologías para promover sus causas. Los Hermanos Musulmanes, que el pasado año lanzaron su propia Wikipedia (Ikhwan Wiki), recordaron que islamistas de todo signo «han sacado el máximo partido de internet a pesar de los esfuerzos de sus adversarios». Esta organización, que puede ser la máxima beneficiada de una futura contienda electoral y que aglutina a muchas personas que apuestan por la aplicación íntegra de la ley islámica, levanta recelos en muchos de los jóvenes formados que han promovido esta insurrección mediante las nuevas tecnologías. ¿Qué le dice esta paradoja?

Quien no utiliza internet hoy en día para sus proyectos está desfasado, con excepción de respetables ecofundamentalistas que escriben a la luz de una vela (generalmente con ordenador alimentado por energía solar). Por tanto, los islamistas, e incluso los terroristas, también lo hacen. Pero eso no quiere decir que ganen las elecciones. Para empezar han sido marginales en los movimientos sociales recientes. Y el porcentaje de previsión de votos en unas elecciones libres no supera el veinte por ciento en ninguna encuesta. Puede ser que por organización y tradición tengan peso, pero, desde luego, no representan a la inmensa mayoría de un movimiento esencialmente joven y que lucha por la libertad. Han sido utilizados por el régimen para asustar al mundo y a Estados Unidos. Me recuerda un poco a cuando Franco empleaba tanto el miedo al comunismo que todo el mundo pensaba que los comunistas tendrían un gran éxito en unas elecciones, y luego el PCE no paso del diez por ciento de los votos, aunque en Cataluña el PSUC tuvo mucho más apoyo por un breve lapso de tiempo. Ahora bien, si los militares no cumplen sus promesas, si no hay elecciones libres, si no se da respuesta a las reivindicaciones de las importantísimas luchas obreras que se desarrollan en Egipto, si se llega a la violencia contra la gente, en esa situación radicalizada puede haber resistencia armada islamista, pero no de los aburguesados Hermanos Musulmanes.

Los medios de comunicación internacionales ?a los que el régimen egipcio ha intentado censurar e incluso a cuyos miembros ha atacado físicamente? junto con los ciudadanos egipcios que usaban los medios digitales han permitido superar las trabas de la censura informativa. Meses atrás, Wikileaks obtuvo el máximo rédito a sus filtraciones cuando se unió a rotativos de prestigio que editaron la ingente cantidad de información de que disponía esta web. ¿Esta alianza entre medios de comunicación convencionales y nuevas tecnologías es el camino que seguir en el futuro para lidiar con éxito los grandes retos?

Los grandes medios de comunicación no tienen elección. O se alían con internet y con el periodismo ciudadano, o se irán convirtiendo en marginales y económicamente insostenibles. Pero, hoy por hoy, esa alianza es decisiva para el cambio social. Sin Al Yazira no hubiese habido revolución en Túnez.

En su artículo de La Vanguardia titulado «Comunicación y revolución» del 5 de febrero usted acababa recordando que China había prohibido en internet la palabra Egipto. ¿Cree que existen las condiciones para que en el gigante asiático se pueda dar un movimiento popular parecido al que está azotando al mundo árabe?

No, porque el setenta y dos por ciento de los chinos apoyan a su gobierno, pues la clase media urbana y, sobre todo, los jóvenes están muy ocupados haciéndose ricos, y los problemas de campesinos y obreros, los verdaderos problemas sociales de China, les quedan muy lejos. El Gobierno se cura demasiado en salud, en exceso, porque al censurar por sistema antagoniza a mucha gente que no está realmente en contra. La democracia en China, hoy por hoy, no es un problema para la mayoría de la gente, a diferencia de lo que pasaba en Túnez y en Egipto.

Lo ocurrido en estos dos países es una muestra más de la incorporación a nuestro día a día de nuevas formas de comunicación, como los SMS, blogs, podcasts, RSS, wikis, Twitter o Facebook, que ha dado a luz a lo que usted ha denominado «autocomunicación de masas», resultado del desarrollo de la web. ¿Este nuevo tipo de comunicación, globalizada, atomizada y que se nutre de la aportación de millones de usuarios, puede llegar a cambiar nuestra manera de entender la comunicación interpersonal o sólo es una potente herramienta más a nuestra disposición?

Ya la ha cambiado. Nadie que esté diariamente en las redes sociales (y este es el caso de setecientos de los mil doscientos millones de usuarios de redes sociales) sigue siendo la misma persona. Pero es una interacción en línea / fuera de línea, no un mundo virtual esotérico. Cómo ha cambiado, cómo cambia cada día, esta nueva comunicación es una cuestión que se debe responder mediante una investigación académica, no a través de cotilleos de tertulianos. Y en eso estamos, y por eso emprendimos el Proyecto Internet Cataluña en la UOC.

El pasado diciembre el Ministerio del Interior alemán anunció la creación de un centro de defensa de guerra cibernética para repeler los ataques de espionaje, mientras que en Tallin (Estonia), en un laboratorio ultrasecreto de la OTAN, los mejores especialistas en informática tratan de prever la evolución de los conflictos en un mundo cada vez más dependiente de internet. Teniendo en cuenta esto, y visto lo ocurrido en el mundo árabe estos días, ¿podemos decir que los ciberataques serán la guerra del futuro?

En realidad son la guerra del presente. Estados Unidos considera prioritaria la ciberguerra. Han destinado un presupuesto diez veces mayor a esta cuestión que el de todos los demás países juntos. En España, las fuerzas armadas también están equipándose rápidamente en el mismo sentido. Internet es el espacio del poder y de la felicidad, de la paz y de la guerra. Es el espacio social de nuestro mundo, un lugar híbrido construido en la interfaz entre la experiencia directa y la mediada por la comunicación, y, sobre todo, por la comunicación en internet.

Fuente: http://www.uoc.edu

Una nueva fase de Internet

Una nueva fase de Internet

Esta nueva fase en la que transita la web ya se venía avizorando desde mediados de principios de XXI, pero por estos días acaba de plasmarse con el caso Wikileaks. Y esta nuevo paso evolutivo de la red se da porque la ciberguerra ha empezado. No una ciberguerra entre estados como se esperaba, sino entre los estados y la sociedad civil internauta. Nunca más los gobiernos podrán estar seguros de mantener a sus ciudadanos en la ignorancia de sus manejos. Porque mientras haya personas dispuestas a hacer leaks y un internet poblado por wikis surgirán nuevas generaciones de wikileaks.

Desde Bob Woodward y su garganta profunda en The Washington Post hasta las campañas de Pedro J. en política española, la difusión de información supuestamente secreta es práctica habitual protegida por la libertad de prensa.

La diferencia es que los medios de comunicación están inscritos en un contexto empresarial y político susceptible a presiones cuando las informaciones resultan comprometedoras. De ahí que la discusión académica sobre si la comunicación por internet es un medio de comunicación tiene consecuencias prácticas. Porque si lo es (algo ya establecido en la investigación) está protegida por el principio constitucional de la libertad de expresión, y los medios y periodistas deberían defender a Wikileaks porque un día les puede tocar a ellos. Y es que nadie cuestiona la autenticidad de los documentos filtrados. De hecho, destacados periódicos del planeta están publicando y comentando esos documentos para regocijo y educación de los ciudadanos que reciben un cursillo acelerado sobre las miserias de la política en los pasillos del poder.

El problema, se dice, es la revelación de comunicaciones secretas que podrían dificultar las relaciones entre estados (lo del peligro para vidas humanas es una patraña). En realidad habría que sopesar ese riesgo contra la ocultación de la verdad sobre las guerras a los ciudadanos que las pagan y sufren. En cualquier caso, nadie duda de que si esas informaciones llegaran a los medios de comunicación, estos también querrían publicarlas (otra cosa es que pudieran). Es más: una vez difundidas en la red, las publican. Lo que se plantea es el control de gobiernos sobre sus propias filtraciones y sobre su difusión por medios alternativos que escapan a la censura directa o indirecta. Una cuestión tan fundamental, que ha motivado una reacción sin precedentes en Estados Unidos, con llamadas al asesinato de Assange por líderes republicanos y hasta columnistas de The Washington Post y una alarmamundial generalizada desde Chaves hasta Berlusconi con la honrosa excepción de Lula y la significativa reacción de Putin.

A esta cruzada para matar al mensajero se ha unido la justicia sueca en una historia rocambolesca donde el pseudofeminismo se alía con la represión geopolítica. Resulta que los ligues suecos de Julian Assange (¿alguien investiga su conexión con servicios de inteligencia?) lo denuncian porque en pleno acto (consentido) se rompe el condón, ella dice que no quiso seguir y Assange no pudo o no quiso interrumpir el coito y esto, según la ley sueca, podría ser violación. Lo cual no impidió que la violada organizara al día siguiente en su casa una fiesta de despedida para Assange. A partir de tamaño acto de terrorismo sexual, Interpol emite una euroorden de captura con el máximo nivel de alerta desmintiendo que sea por presión de Estados Unidos. Y cuando Assange se entrega en Londres, el juez no acepta fianza, tal vez para enviarlo a Estados Unidos vía Suecia.

Con el mensajero entre rejas, hay que ir a por el mensaje. Y ahí empiezan presiones que motivan que PayPal, Visa, Mastercard y el banco suizo de Wikileaks le cierren el grifo, que le cancelen el dominio y que Amazon les retire el servidor (lo que no impide a Amazon el ofrecer el juego completo de cables filtrados por 7 dólares). La contraofensiva internauta no se hizo esperar. Los ataques de servicios de inteligencia contra la web de Wikileaks han fracasado porque han proliferado las webs espejo, o sea, copias inmediatas de las webs existentes pero con otra dirección. A estas horas hay más de mil en funcionamiento (si quiere ver la lista googlee wikileaks.mirror y salen). En represalia al intento de silenciar a Wikileaks, Anonymous, una popular red hacker, coordinó ataques contra las empresas e instituciones que lo hicieron. Miles de espontáneos se unieron a la fiesta, utilizando Facebook y Twitter, aunque con crecientes restricciones. Los amigos de Wikileaks en Facebook han superado el millón y aumentan en una persona por segundo. Wikileaks ha distribuido a 100.000 usuarios un documento encriptado con secretos sedicentemente más dañinos para los poderosos cuya clave se difundiría si se intensifica la persecución.

No está en juego la seguridad de los estados (nada de lo revelado pone en peligro la paz mundial ni era ignorado en los círculos de poder). Lo que se debate es el derecho del ciudadano a saber lo que hacen y piensan sus gobernantes. Y la libertad de información en las nuevas condiciones de la era internet. Como decía Hillary Clinton en su declaración de enero del 2010: “Internet es la infraestructura icónica de nuestra era... Como ocurría en las dictaduras del pasado, hay gobiernos que apuntan contra los que piensan de forma independiente utilizando estos instrumentos”. ¿Se aplica ahora a sí misma esa reflexión?

Porque el tema clave está en que los gobiernos pueden espiar, legal o ilegalmente, a sus ciudadanos. Pero los ciudadanos no tienen derecho a la información sobre quienes actúan en su nombre salvo en la versión censurada que los gobiernos construyan. En este gran debate van a retratarse las empresas de internet autoproclamadas plataformas de libre comunicación y los medios tradicionales tan celosos de su propia libertad. La ciberguerra haempezado.

Esta nota toma algunos conceptos de Manuel Castells de un artículo publicado por el diario La Vanguardia en 2 de diciembre 2010

Convergencia de medios

Convergencia de medios

Cuando se estudia la evolución de la convergencia multimedia en los medios de comunicación es frecuente encontrarse con análisis reduccionistas. En muchos de esos análisis tiende a destacarse la tecnología como el único parámetro que promueve los procesos de convergencia y evoluciona con ellos, mientras se olvida o minusvalora otros aspectos. Sin embargo, el proceso actual de convergencia en los medios es mucho más rico en matices. En particular, como trataremos de explicar, en este caso debe ser considerado también como clave el factor profesional.

Pero antes de llegar a ese punto, pensamos que es necesario partir de la base: explicar qué entendemos por convergencia multimedia. Y es que, a pesar de lo mucho que se habla sobre esta cuestión, sigue siendo un concepto esquivo, con características difusas. Pensamos que para analizar a fondo ese proceso de convergencia y establecer las medidas estratégicas oportunas para abordarlo, es preciso tener en cuenta varias dimensiones que se articulan entre sí. Esas dimensiones pueden sintetizarse en cuatro: la dimensión empresarial, la tecnológica, la profesional y la comunicativa.

Dimensión empresarial

Corresponde al nivel más general, el de las empresas de comunicación que, en los últimos años, han experimentado un evidente proceso de diversificación mediática. Esta dimensión comprende el estudio de las dinámicas de multiplicación de medios en el seno de un grupo de comunicación, así como los modos en los que esos medios se coordinan entre sí en lo económico y en lo editorial. En esta dimensión destaca un elemento clave en las dos últimas décadas (1980-2002): la aparición de Internet como nueva plataforma para el periodismo, que ha obligado a revisar los modelos de articulación de los medios en el seno de los grupos de comunicación.

Dimensión tecnológica

Esta dimensión corresponde a la revolución instrumental que ha tenido lugar en los últimos años en los procesos de composición, producción y difusión de la prensa. La tecnología digital ha traído consigo una reconfiguración profunda de las tareas periodísticas y ha abierto nuevos horizontes al periodismo.

Por lo que respecta particularmente a los diarios, la digitalización y el éxito paralelo de Internet han propiciado nuevas formas de hacer y difundir la información: los periódicos electrónicos. La aparición de este tipo de prensa ha producido una rápida evolución interna en la tecnología de las redacciones y en los procesos de producción informativa.

A comienzos de los años 1990, las redacciones de los periódicos eran cadenas lineales de producción con un objetivo único: publicar un diario impreso todos los días. Sin embargo, la aparición de los diarios electrónicos provocó cambios rápidos en ese modelo. Hacia mediados de la década, los diarios comenzaron a ofrecer un segundo periódico a través de Internet, que reproducía más o menos literalmente los contenidos del periódico impreso. Apenas un par de años más tarde, hacia 1997, los periódicos vieron la necesidad de crear redacciones autónomas que elaboraran contenidos específicos para la versión digital. Este proceso causó un progresivo distanciamiento y descoordinación entre las redacciones que, desde hace dos o tres años, se está intentando superar a través de la implantación de los sistemas de gestión integrada de los contenidos (Content Management Systems).

Estos sistemas, basados en el estándar XML, permiten desvincular la forma del contenido, por lo que la publicación en distintas plataformas físicas (diario impreso) o digitales (web, WAP, PDA, PDF, TV interactiva, etc.) se facilita y agiliza. Además, en paralelo, los propios receptores digitales de información están experimentando un rápido proceso de convergencia, caracterizado por una tendencia en crear dispositivos móviles, interactivos y con capacidad para reproducir contenidos multimedia.

Así pues, para lo que afecta al concepto general de convergencia multimedia, la adopción de los sistemas de gestión de contenidos y la proliferación de nuevos dispositivos receptores digitales añade una segunda dimensión esencial, en este caso tecnológica, en el proceso de hibridación entre medios.

Dimensión profesional

La convergencia multimedia en los planos empresarial y tecnológico no podía dejar de producir cambios profundos en la labor de los periodistas. Los nuevos entornos profesionales han hecho que los periodistas, particularmente en los periódicos, vean cómo su trabajo se ha hecho más exigente: ahora es preciso trabajar más deprisa (para ofrecer avances informativos desde la edición en Internet), conocer nuevas técnicas de investigación para el uso de las fuentes digitales, y dominar los códigos tanto textuales como audiovisuales para la elaboración de contenidos multimedia. Para ser un periodista completo en las nuevas circunstancias no basta con tener buena pluma o con poseer una buena cultura visual. Ahora es preciso disponer en dosis suficientes de todas las cualidades que hemos reseñado para poder desempeñar con eficacia el trabajo de eso que se ha dado en llamar periodista multimedia.

Ahora bien, esta figura del periodista multimedia admite al menos dos interpretaciones: el periodista multitarea y el periodista multiplataforma.

En el primer caso, el de los periodistas multitarea, los profesionales, generalmente jóvenes, se ven obligados a asumir múltiples labores de redacción, fotografía, edición, etc., que antes eran realizadas por distintas personas. La preocupante multiplicación de este modelo en las empresas de comunicación –posible gracias a la revolución tecnológica digital que ha simplificado el manejo de los equipos y programas informáticos necesarios para desempeñar esas labores– esconde más un afán de ahorro de costes por parte de las empresas que de mejora de la calidad informativa.

En el caso de los periodistas multiplataforma, se corresponden con un modelo también en alza, en el que periodistas de cierto prestigio elaboran y difunden sus informaciones a través de múltiples canales y, cada vez más, tienden a ajustar sus productos informativos a las características de cada medio. Por ejemplo, es ya habitual que un periodista tras asistir a un acontecimiento (supongamos deportivo) envíe un avance informativo de urgencia para la edición digital, elabore a continuación una crónica extensa para el periódico impreso, participe después en una tertulia radiofónica sobre ese tema y converse, por fin, con los lectores a través de un foro de Internet. En este ejemplo, el trabajo periodístico es uno, pero los canales de difusión, múltiples.

En cualquier caso, parece claro que estas nuevas dinámicas de convergencia están haciendo que el trabajo del periodista sea cada vez más vertical o, lo que es lo mismo, que asuma mayor responsabilidad y protagonismo en el proceso de producción informativa. Y ya sea por el camino de la multitarea o de la multiplataforma, es evidente que en el terreno profesional encontramos una tercera dimensión de la convergencia multimedia.

Dimensión comunicativa

La convergencia multimedia ha abierto nuevas posibilidades a los lenguajes periodísticos. Hasta la llegada de Internet, no existía ninguna plataforma que permitiera difundir mensajes informativos en los que se combinaran códigos textuales y audiovisuales, y con los que, además, el usuario pudiera interactuar. La revolución digital ha abierto en este sentido nuevos horizontes a la expresión periodística: ha planteado el reto de crear una nueva retórica periodística multimedia.

Los medios tradicionales –prensa, radio y televisión– se consumen a través de dos únicos sentidos corporales: la visión y el oído. El periódico es un producto exclusivamente visual: suministra información a través de textos e imágenes estáticas. La radio, por su parte, es un medio meramente sonoro. La televisión, por último, integra elementos visuales (estáticos y dinámicos) y sonoros.

Internet ha supuesto un significativo avance en la integración de códigos comunicativos –o, si se prefiere, en la conformación de un nuevo lenguaje periodístico multimedia– pues a las potencialidades sensoriales que ofrecen los tres medios tradicionales ha sumado nuevas posibilidades, algunas de ellas todavía en fase experimental, como las referidas al tacto (servicios de transcripción automática al lenguaje Braille para ciegos, sistemas de realidad virtual 3D, etc.) y al olfato (dispositivos para la síntesis digital de aromas, etc.). Ciertamente, la posibilidad de crear mensajes periodísticos multimedia que integren imagen, sonido, sensaciones táctiles y olfativas se presenta hoy día como simple ciencia ficción, pero los desarrollos tecnológicos permiten imaginar un futuro en el que la composición de ese tipo de mensajes será posible. Así y todo, la realidad de Internet hoy, y también a medio plazo, es otra. Por razones técnicas (escaso ancho de banda, limitaciones en la operatividad de los protocolos de interconexión, pobreza en las prestaciones multimedia de muchos ordenadores actuales, etc.), el texto sigue siendo todavía en este año 2002 el elemento protagonista en los medios digitales, aunque cada vez se advierte un mayor empleo de imágenes estáticas y, en menor medida, también de vídeos y grabaciones sonoras. El lenguaje periodístico empleado hoy en Internet es, por esta razón, heredero directo de los géneros y los formatos que se han venido utilizando durante décadas en el soporte impreso.

Existen, no obstante, disciplinas periodísticas en las que se advierte una rápida evolución hacia nuevas formas de comunicar la información periodística en Internet, y conviene estar atento a ellas puesto que aportan pistas sobre cómo puede ser el futuro del lenguaje periodístico en las redes digitales. El área donde se detecta con más claridad esa evolución es, probablemente, la infografía. En apenas cinco años, desde 1998 hasta la actualidad, la infografía digital ha explorado formas periodísticas revolucionarias, que aprovechan cada vez más las potencialidades del soporte digital. Las infografías de los medios digitales que hace tan sólo cinco años no eran más que reproducciones estáticas de las que se elaboraban para el soporte impreso, hoy día se han convertido en depuradas piezas periodísticas que integran textos, imágenes estáticas y dinámicas, 3D, sonidos y cada vez mayores dosis de interactividad. No en vano las más recientes producciones de este tipo se han dado en llamar 'periodismo inmersivo', ya que no se limitan a contar o a mostrar la información, sino que invitan al usuario a que experimente por sí mismo lo que se le desea transmitir. En este sentido, pensamos que no tardará mucho en mudar el más famoso axioma de los infografistas: Show, don't tell! Bien parece que los nuevos horizontes abiertos por la infografía interactiva anuncian un nuevo lema: Act, don't show!

En resumen, por tanto, debemos considerar cuatro dimensiones cuando tratamos sobre la convergencia multimedia: la empresarial, la tecnológica, la profesional y la comunicativa. Ahora bien, el grado de evolución de esas cuatro dimensiones no es uniforme. Ciertas dimensiones –en particular, la empresarial y la tecnológica– cuentan con un nivel de desarrollo avanzado porque, con un par de décadas a sus espaldas, fueron las primeras en iniciarse y, asimismo, porque ha sido en ellas donde más se ha invertido. En cambio, la dimensión profesional y, muy especialmente, la comunicativa, con apenas dos o tres años de desarrollo efectivo esta última, se encuentran todavía en un estadio embrionario.

Uno de los principales retos actuales para las empresas de comunicación, a la hora de definir sus estrategias multimedia, consiste precisamente en potenciar el desarrollo de las dimensiones profesional y comunicativa, y en no limitarse sólo a los aspectos empresariales y tecnológicos. Por concretar, podemos resumir del siguiente modo los principales retos pendientes que afectan a cada una de las cuatro dimensiones:

Dimensión empresarial
El principal reto pendiente es pasar de la simple integración gerencial de las compañías de comunicación a una integración editorial de los diversos medios que componen esas compañías. No se trata de que los medios que conforman el grupo pierdan su identidad e independencia respecto de los demás, sino que articulen canales de comunicación interna adecuados para potenciar en conjunto ciertas estrategias informativas y, asimismo, para facilitar que cada medio se concentre en aquello en lo que está realmente especializado. 

Dimensión tecnológica
En este nivel, el reto más importante es avanzar en la implantación y aprovechamiento de los sistemas integrados de gestión de contenidos, de tal modo que las empresas de comunicación consigan que todos sus contenidos sean transparentes para cada medio y circulen con fluidez. Las empresas de información no sólo deben especializarse en ofrecer información hacia fuera, sino que también deben conseguir que la información fluya sin estorbos por dentro. 

Dimensión profesional
La formación es sin duda el principal reto en el ámbito profesional. Existe todavía una notable ignorancia en las redacciones sobre qué son, cómo se usan y para qué sirven los recursos digitales en el periodismo. Los periodistas, tanto los jóvenes como los veteranos, deben aprender a aprovechar a fondo las enormes potencialidades para la mejora de su trabajo que les ofrecen esos recursos digitales. Para conseguirlo, las empresas de comunicación deberían establecer planes de formación que, sin duda, a medio plazo mejorarían la calidad del trabajo realizado por sus periodistas. 

Dimensión comunicativa
Los nuevos medios reclaman nuevas formas de presentar la información. Las potencialidades hipertextuales e interactivas de las redes digitales exigen a los medios un esfuerzo por desarrollar formatos informativos que aprovechen esas utilidades. Esto requiere ingenio y creatividad en los periodistas, pero también espíritu innovador e inversión por parte de los medios. Los jóvenes de hoy –es decir, los lectores de mañana– están acostumbrados al consumo de contenidos audiovisuales e interactivos de carácter lúdico, y es lógico deducir que si los medios pretenden atraer su atención deberán desarrollar formatos que incorporen de algún modo esas características en el discurso informativo.

Por sintetizar lo expuesto hasta este punto, cabría decir por tanto que la integración multimedia en todas sus dimensiones reclama esencialmente tres cosas: planificación, innovación y formación. La planificación resulta particularmente necesaria en el plano editorial y no sólo en el administrativo o gerencial. La innovación debe apuntar, como es natural, a los aspectos tecnológicos pero también a los comunicativos. Y la formación ha de fomentar el uso profesional de los recursos digitales por parte de los periodistas, al tiempo que les invita a experimentar con nuevas formas interactivas y multimedia de presentar la información.

Una vez asentados estos pilares es posible pasar a un segundo paso: pensar en cómo se puede conseguir el máximo aprovechamiento informativo de las coberturas multimedia. A continuación exponemos diversas ideas y sugerencias prácticas que pueden servir para una planificación exitosa de esas coberturas.

La cobertura informativa multimedia

Si a menudo resulta ya complicado realizar las tareas informativas a través de las rutinas periodísticas clásicas, no es extraño que los medios muestren recelos a la hora de arriesgarse a experimentar con nuevas formas de abordar esas coberturas. Esos recelos se explican especialmente cuando esas nuevas formas comportan el uso de unos recursos que buena parte de los periodistas aún no dominan y, además, pueden implicar la coordinación de diversos medios con culturas periodísticas a menudo muy distanciadas.

Así pues, no hay que engañarse. Las coberturas informativas multiplataforma y/o multimedia son complejas y consumen abundantes recursos técnicos y humanos. Ahora bien, pensamos que merece la pena arriesgarse a experimentar con ellas, porque comienza a demostrarse que producen efectos beneficiosos a medio y largo plazo.

Por otra parte, existen formas de minimizar el riesgo de estas aventuras. Una de las medidas más sensatas para reducir el riesgo y la complejidad de las coberturas multimedia consiste, sencillamente, en seleccionar mejor qué informaciones deben ser objeto de coberturas multimedia y quiénes deben llevarlas a cabo. Para realizar esa selección con acierto los medios deberían fijarse básicamente en tres elementos:

1. los recursos técnicos y humanos disponibles,
2. el factor temporal y,
3. el contenido informativo de la noticia. 

Apuntamos a continuación algunas sugerencias prácticas que pueden servir para evaluar adecuadamente estos tres elementos:

Recursos materiales y humanos

El sentido común recomienda limitarse a emprender sólo proyectos viables, en función de los recursos materiales y humanos disponibles.

En lo que atañe al aspecto material, si se desea emprender coberturas informativas combinadas entre diversos medios, parece obligado contar con unos sistemas de gestión de contenidos que permitan una manipulación ágil de la información en todos sus formatos.

Por su parte, en lo que se refiere a los recursos humanos, es necesario contar con profesionales capaces y permitir que concentren su trabajo en los aspectos editoriales. Uno de los vicios más comunes de los medios en su salto al terreno interactivo ha sido el de sobrecargar con tareas de lo más diversas (diseño, edición, redacción, atención a los lectores, actualizaciones constantes…) a los periodistas que se ocupaban de los contenidos digitales. Conviene que los medios profundicen en la especialización de sus equipos humanos y, como decimos, es asimismo necesario seleccionar bien a los profesionales que se encargarán de esos proyectos. No todos los periodistas están preparados desde el punto de vista técnico y comunicativo para desarrollar coberturas informativas multimedia o multiplataforma.

¿Cuál es el perfil, por tanto, que debe cumplir un periodista para esos periodistas multimedia? Citaremos cuatro:

1. capacidad para el trabajo en equipo (el periodismo multimedia exige enormes dosis de comunicación interna),
2. familiaridad con las nuevas tecnologías,
3. agilidad para enfrentarse a la información de última hora (a menudo los periodistas 'del papel' carecen de los reflejos informativos que sí poseen por ejemplo los periodistas de radio o de agencia, y esos reflejos son vitales en la Red), y
4. notables destrezas comunicativas tanto textuales como audiovisuales.

Tiempo

En el mercado actual de la información y del ocio, el tiempo del público se ha convertido quizá en el objeto más codiciado por los medios. En la sociedad occidental, la gente dispone hoy de recursos económicos suficientes para consumir cualquier medio pero, en cambio, carece del tiempo necesario para su consumo. Asegurarse ese tiempo de consumo constituye, por tanto, un objetivo estratégico para los medios. No en vano, diversos autores definen ya el mercado actual de la información como un mercado de la atención.

A la hora de planificar coberturas informativas combinadas entre diversos medios (esto es, coberturas multiplataforma), es necesario ajustar el ritmo de la transmisión informativa a los tiempos y hábitos de consumo preferidos por el público. Los medios deben saber cederse el testigo uno a otro, para que cada uno aproveche aquellos momentos del día en los que potencialmente puede atraer más el interés del público. Para esto, particularmente ante acontecimientos planificados, es preciso realizar una pauta estratégica de cada jornada para que las coberturas de los diversos medios resulten complementarias y no redundantes.

Contenido

Como ya hemos apuntado, conviene que los medios seleccionen bien las noticias sobre las que desean realizar coberturas multimedia y/o multiplataforma. Y es que no todos los acontecimientos informativos permiten ni hacen recomendable coberturas de ese tipo. ¿Cuáles son, entonces, los requisitos que han de cumplir los acontecimientos noticiosos para que justifiquen su cobertura multimedia? Sugerimos algunas pistas:

1. Los hechos deben poseer un importante impacto informativo y popular, tanto si se trata de acontecimientos planificados (grandes eventos deportivos, elecciones, procesos judiciales, fenómenos astronómicos, fiestas, conmemoraciones...) como si son acontecimientos imprevistos (atentados, secuestros, desastres naturales, accidentes aéreos, acciones militares, operaciones policiales, fallecimientos de personas relevantes...). Un ejemplo paradigmático de acontecimiento imprevisto podría ser el ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001; por su parte, un buen ejemplo de acontecimiento planificado es la conmemoración informativa sobre ese ataque realizada por los medios, justo un año después.

2. Conviene que los acontecimientos susciten el debate popular. Los medios interactivos pueden convertirse en foros para albergar y promover esos debates.

3. El hecho de que los acontecimientos se sucedan paulatinamente, paso a paso, favorece la cobertura multiplataforma. Cuando un hecho se prolonga en el tiempo, los medios pueden complementarse mejor en su cobertura para mantener una tensión y un flujo informativo constantes.

4. Es recomendable que sean acontecimientos en los que se conjuga la importancia de la información de última hora con la de la información documental. De este modo, los medios pueden repartirse mejor el juego, de tal forma que unos asuman la responsabilidad de ofrecer las últimas novedades, mientras otros contribuyen sobre todo a la explicación de fondo e interpretación experta de esos acontecimientos.

5. Conviene concentrarse en aquellos acontecimientos que se prevé que provocarán consecuencias en el futuro. En estos casos, una cobertura multimedia a fondo supone una buena inversión de medios materiales y humanos, puesto que cuando en el futuro aparezcan novedades sobre esa información, el medio dispondrá de unos materiales informativos que podrá reutilizar o reciclar.

6. No es recomendable planificar una cobertura multiplataforma sobre una información que ha sido obtenida en exclusiva sólo por uno de los medios del grupo. Es bien sabido que compartir las exclusivas provoca recelos entre los periodistas, incluso dentro del propio medio; ni qué decir tiene que esos recelos se multiplicarían si se les obligara a compartirlas con el resto de los medios del grupo. En cambio, sí es recomendable plantear una cobertura multiplataforma a continuación de que la exclusiva haya sido desvelada por el medio que la investigó. La cobertura en este caso se limitaría a acompañar y realzar el protagonismo del medio que obtuvo la exclusiva. Esta forma de operar tiene efectos beneficiosos tanto externos como internos, pues contribuye a aumentar la repercusión informativa de la noticia en tanto que, de paso, proporciona mayor satisfacción profesional a los periodistas que la sacaron a la luz. 

¿Hacia dónde se dirige la convergencia de los medios?

No hay duda de que todavía existen múltiples incógnitas y recelos sobre el futuro de la convergencia multimedia en las empresas de comunicación. Tanto los editores (por razones económicas) como los periodistas (por motivos laborales) muestran lógicas reservas ante los cambios que la convergencia digital amenaza con provocar en el panorama consolidado de los medios. La digitalización y el advenimiento de las redes interactivas han supuesto, en verdad, el mayor factor desestabilizador de los medios de comunicación. Ahora bien, es un reto al que los medios no pueden dar la espalda, puesto que los hábitos de vida y, en particular, de consumo de información por parte de los ciudadanos están cambiando rápidamente movidos por esta revolución digital.

En este panorama, pretender que cada medio se mantenga aislado, como si los medios de la competencia y las demandas del público fueran los de hace veinte años, además de un error estratégico, es imposible. Los medios deben enfrentarse al reto de la convergencia y esto, como hemos apuntado, exige grandes dosis de planificación, creatividad y apuesta por los profesionales. La convergencia de medios no puede quedarse en una simple remodelación gerencial de las empresas periodísticas y debe alcanzar a las redacciones, a los periodistas. Y es que la convergencia multimedia, como hemos explicado, reclama nuevos lenguajes y modos de hacer información. En definitiva, supone el advenimiento de un nuevo periodismo. Y no hay periodismo sin periodistas.

Toda predicción es hasta cierto punto gratuita y por eso nos resistimos a realizar vaticinios categóricos. Pero parece previsible que, en este nuevo periodismo, los medios individuales (periódicos, radio, televisión...) perderán importancia como elementos configuradores de la información y, frente a ellos, serán los grupos de medios los que cobren mayor protagonismo. En este sentido, siguiendo una práctica cada vez más extendida, será habitual ver cómo los medios impresos, audiovisuales y digitales de un mismo grupo se apoyarán entre sí y establecerán estrategias editoriales coordinadas. Y con ello es asimismo previsible que cada vez sea menos importante el soporte e incluso se difumine el concepto de edición informativa; frente a ellos, se tenderá hacia un modelo de periodismo entendido como un continuum informativo que se difunde a través de múltiples plataformas. Asimismo, es previsible que, a medida que se vayan consolidando estas estrategias informativas coordinadas, los medios interactivos digitales ganarán mayor protagonismo por su polivalencia y versatilidad.

En cualquier caso, para terminar, conviene insistir en que el reto de la convergencia multimedia no es sólo tecnológico ni gerencial. Es profesional en su totalidad. Esto es, afecta esencialmente a todas las tareas periodísticas básicas. La reinvención del periodismo solo puede venir de la mano de los propios periodistas. De ahí que sea imprescindible fortalecer los equipos editoriales y otorgarles autoridad para liderar los procesos de convergencia. La convergencia multimedia no debe ser entendida sólo como una gestión optimizada de los recursos, sino también como la búsqueda de productos informativos cualitativamente mejores a través de la cooperación entre medios. Este es quizá el gran reto.

Por Ramón Salaverría Publicado en Revista Chasqui Nro. 98

NUEVOS MEDIOS, OTRAS AUDIENCIAS

NUEVOS MEDIOS, OTRAS AUDIENCIAS

En pocos años, los múltiples dispositivos mejoraron y potenciaron lo que ya veníamos haciendo con otras herramientas –un solo ejemplo: antes enviábamos cartas, hoy mails y SMS. Porque los modos de hacer, los usos sociales, siempre remiten a una categoría totalizadora como la de cultura;  se establecen a través de la experiencia, de los discursos circulantes en el boca a boca, de los saberes de los circuitos informales que corresponden al hacer cotidiano. Se generan, así, habitus que promueven gustos, esquemas operacionales, maneras de hacer, de pensar; un estilo de inventiva técnica y de adecuación a las necesidades. Y si no, pensemos qué hicimos en estos últimos años con el celular, convertido ahora en una herramienta multipropósito.

Hasta hace poco, la web había sido un lugar al cual recurríamos principalmente para buscar información. En un período no muy largo –y propiciado por la difusión de la banda ancha- los usuarios pasamos de ser sólo lectores-consumidores de información a producir contenidos. Y lo hacemos conformando comunidades virtuales que promueven la inteligencia colectiva.

La web va adquiriendo nuevas características como la presencia de información más descentralizada, amplia diversidad de contenidos administrados por usuarios que no necesitan grandes conocimientos de informática, información en permanente cambio, software gratuito y comunidades que comparten y distribuyen conocimientos.

Comunicación digital, oralidad y nuevos textos

En nuestros días, la escritura, los textos que producimos se asemejan cada vez más al lenguaje oral. Ya no tienen al libro como soporte privilegiado sino que se van alojando en distintas pantallas donde, a diferencia del papel, el usuario se encuentra con un nuevo tipo de símbolo (textos, imágenes, íconos) más plástico, más maleable, diseñado para ser manipulado. La pantalla informática se constituye así en una nueva “máquina de leer/hacer”, un lugar donde una reserva de símbolos posibles se realizan a través de la selección, aquí y ahora, de un usuario particular. Los dispositivos hipertextuales constituyen una especie de objetivación, de exteriorización y de virtualización de los procesos de lectura ya que permiten visualizar las distintas operaciones constitutivas del “leer” (seleccionar, esquematizar, priorizar, asociar a otros datos, ignorar algunas tramas y prestar atención a un desarrollo particular que nos interesa, etc.)  

 

El estudio de las culturas orales y escriturales nos puede ayudar a comprender la lógica y las características de la comunicación digital en nuestras sociedades de la información/conocimiento que, a su vez, está impulsando nuevos tipos de escritura. Hoy observamos una transición, nuevamente, a una cultura oral y de imágenes, alojadas ahora en diferentes pantallas.

 

Por eso es interesante prestar atención a algunos rasgos de las culturas orales primarias, lo que Walter Ong (1992) denomina psicodinámicas de la oralidad, referidas a:

 

  • La importancia del sonido.

En medio de una cultura escritural, asociamos las palabras a expresiones visuales. Pero para las culturas sin escritura, las palabras son esencialmente sonidos que fluyen.

 

  • Las pautas nemotécnicas.

La oralidad primaria, para resolver eficazmente el problema de retener y recobrar el pensamiento, descansa en una serie de recursos nemotécnicos: las fórmulas, los refranes, los proverbios con componentes rítmicos que están moldeados para la pronta repetición y la retención de aquello que se quiere recordar.

 

  • La acumulación y la asociación en lugar de la subordinación y el análisis.

En la narración oral primaria encontramos una estructura aditiva a través de enumeraciones y no la subordinación razonada y analítica que caracteriza a la escritura. Existe una especie de resistencia a las definiciones y se privilegian los géneros testimoniales o el “contar historias” que provocan identificaciones fuertes en la audiencia, apelando a lo emotivo.

 

  • La redundancia.

En las culturas orales primarias, la redundancia se veía favorecida por la necesidad del orador de asegurar la comprensión de su público, generalmente numeroso y que corría el riesgo de no escuchar todas las palabras o perder el hilo del discurso, aunque más no fuese por problemas acústicos.

 

  • La homeóstasis.

Para lograr un equilibrio u homeóstasis, las culturas orales viven en un presente continuo que se va desprendiendo constantemente de los recuerdos que ya no son pertinentes. La interpretación de las palabras se da siempre en un contexto presente de comunicación interpersonal donde el cuerpo juega un papel fundamental (gestos,

movimientos, tono de voz, mirada, etc.). En las culturas orales, otra forma de mantener el equilibrio radicaba en la habilidad del orador para ir acomodándose a situaciones y públicos nuevos. La originalidad del narrador no tenía que ver con crear historias nuevas, sino con captar la atención del público al introducir, en cada instancia única, pequeñas variaciones.

 

  • El sentido comunitario.

La oralidad primaria estimula la vida comunitaria; la comunicación interpersonal obliga a poner el cuerpo en la interacción, a exteriorizar y compartir emociones. Por el contrario, la escritura es una actividad más solitaria, que lleva a un repliegue de la consciencia.

 

  • El pensamiento situacional, más que abstracto.

Por necesidad, el pensamiento se conceptualiza y luego se expresa con una referencia bastante cercana al “mundo de la vida”. 

Ong sugiere que con el crecimiento de las comunicaciones electrónicas estamos ingresando a una era de oralidad secundaria. La TV, la radio, el teléfono son como la oralidad porque  fortalecen el sentido de comunidad: “Una oralidad más deliberada y consciente basada siempre en el uso de la escritura y de la imprenta”. (Ong, 1992, p 55). Esto se hace hoy aún más evidente con las múltiples formas de comunicación instantánea de muchos a muchos basadas en la escritura (chat, redes sociales, blogs, microblogs, etc.)

 

En nuestros días, la escritura, los textos que producimos se asemejan cada vez más al lenguaje oral. Ya no tienen al libro como soporte privilegiado sino que se van alojando en distintas pantallas. Las similitudes con el lenguaje oral se evidencian en algunos rasgos:

Reciprocidad: hay una sensación de respuesta inmediata. El intercambio y la escritura están más  interconectados que nunca. Los comentarios, por ejemplo, son gran parte del contenido de la web. También observamos este rasgo en la mensajería instantánea o en el  crecimiento del microblogging. Hoy, el ejemplo más contundente es Twitter.

Espontaneidad: podemos crear, discutir y escribir a la velocidad de tipeo. No hay proceso de filtro, retrabajo y edición.

Presencia: la intimidad del ambiente creado por los sitios de redes sociales y esa misma espontaneidad requieren y simulan un sentido de presencia, un “estar ahí”.

Cacofonía: la proliferación y la intersección de voces son como el sonido de una habitación con mucha gente, sólo que organizado.

La renovación del multimedia: existe una extensa variedad de productos culturales no letrados: fotos, música, videos creados, descubiertos y compartidos de manera más intensa y amplia.

 

Si tenemos en cuenta todos estos rasgos, podríamos pensar que la oralidad secundaria no significa sólo el crecimiento de una nueva cultura oral. Se trata de la transformación de la escritura en una cultura oral. Pensemos, por ejemplo, en los mensajes de texto. El nuevo modo de escritura, una especie de hablaescritura (speechwriting), nos está llevando atrás en el tiempo. De modo similar a la escritura cuneiforme, tiene reglas fonológicas y grafológicas simples y consistentes. La irregularidad, la complejidad y la irrelevancia son eliminadas. Se escribe para y desde la oralidad. Otro ejemplo, los emoticones son representaciones visuales ;-)  Nos retrotraen a otra forma de escritura antigua, los jeroglíficos. La representación literal está cambiando radicalmente la abstracción  grafológica del texto.

 

La cuestión de los diferentes soportes y el espacio disponible es un factor fundamental que influye en los modos de comunicar. Ariel Torres describe este proceso en la historia. “Los griegos de la época de Sócrates, por ejemplo, escribían todo en mayúsculas y sin espacio entre palabras. Su idioma estaba preparado para aprovechar al máximo el escaso espacio disponible. Con un poco de entrenamiento era posible leer de corrido un texto que parecía extraído de la fantasía más delirante del más osado diseñador gráfico…Las abreviaturas y ligaduras eran también comunes para ajustar lo que pretendía decirse a un espacio que, literalmente, era duro como la piedra. De hecho, esto siguió haciéndose durante siglos y puede todavía verse en muchas iglesias y monumentos europeos. ..Tras siglos de progreso, cada persona cuenta hoy con más espacio para publicar que el que disponía toda la especie humana para el nacimiento de Cristo.”  (2010) Un ejemplo donde podemos ver el regreso a la escasez de espacio es la propuesta de Twitter. No obstante, y paradójicamente, con el lenguaje hipertextual tan propio de la escritura digital, nunca dispusimos de tanto espacio para desplegar contenidos. La estructura en capas del hipertexto habilita a los usuarios/lectores a realizar múltiples e infinitos recorridos, con distintos niveles de profundidad.

 

Al cambiar el tipo de escritura, también está cambiando rápidamente el modo en que leemos. Leemos de modo similar a como hablamos,  con  mayor impaciencia. Y también está cambiando el soporte paradigmático de la cultura letrada, el libro. Los nuevos libros necesitan hipervínculos, se diseñan para ser leídos en la computadora –o en otros múltiples dispositivos-, se hacen en celulares y se escriben utilizando el “hablaescritura”. También se los puede pensar como registros de la actividad oral y online.

 

La oralidad secundaria ha ido más allá de lo que pensábamos originalmente y hoy la palabra escrita se está comenzando a parecer a la oral. Es probable que la oralidad

secundaria sea la nueva alfabetización para un mundo donde la atención parcial continua se convierte en una ventaja, en un nuevo ambiente caracterizado por la multitarea.

 

 

Velocidad y escala

Harnad (1992), en su ensayo “La galaxia post-Gutenberg: la cuarta revolución de los medios de producción de conocimiento”, reconoce como revolucionarios, dentro del panorama de transformaciones de los medios que han moldeado la forma en que nos comunicamos, solamente a la palabra, la escritura y la imprenta, porque sólo esos tres, según el autor, tuvieron un efecto cualitativo sobre el modo en que pensamos.  Y, en consecuencia, los tres influyeron decisivamente sobre los modos en que expresamos los pensamientos y, aún más, en qué es lo que podemos pensar. El resto de las innovaciones tecnológicas (teléfono, teletipo, fax, procesador de textos, etc.) sólo constituyeron refinamientos cuantitativos de los medios creados por la oralidad, la escritura y la imprenta, hasta ahora cuando la invención de la comunicación instantánea de muchos-a-muchos está a punto de provocar la cuarta revolución cognitiva.

 

Retomando el tema de la escritura, los dos factores que median los efectos cualitativos son la velocidad y la escala. La palabra redujo la velocidad del pensamiento. La escritura a mano la redujo aún más. Pero con la introducción de la máquina de escribir (mecánica, luego eléctrica y por último electrónica) y, posteriormente, el procesador de textos, volvimos a un tempo cercano al del habla.

 

El cambio no es sólo de velocidad sino también de escala. La posibilidad de amplificar la circulación de nuestras producciones, de intercambiar visiones sobre la propia práctica, de conocer cuáles son los desarrollos en otras latitudes, hoy encuentra un espacio más que propicio en la red.

 

La información parece estar multiplicándose a un ritmo nunca visto y, siguiendo la reflexión de Susan Blackmore (2010), esto es posible gracias al proceso de  copia  que se ve potenciado con la lógica digital. Seguramente que no siempre es  nueva información, pero si las copias varían –lo que siempre ocurre- y si no todas las variantes sobreviven como para ser copiadas nuevamente, estamos en presencia del proceso completo de selección natural. A partir de aquí, puede emerger información verdaderamente nueva.

 

Los contenidos que hoy publicamos en la red actúan como verdaderos memes, es decir un tipo de información que se va copiando de usuario en usuario. Los memes, al igual que los genes, son replicadores. Es decir, información que se va copiando con variación y selección. Podemos ver claramente este fenómeno, que proviene de la biología y la cultura,  en nuestras prácticas cuando usamos las redes sociales.

 

Actualmente las computadoras alojan gran cantidad de información, con una extraordinaria capacidad de almacenamiento y de copia de datos con mucha fidelidad. La mayor parte de la variación y la selección aún la realizamos los usuarios. Pero ya hay ejemplos de software que recombinan viejos textos para crear nuevos ensayos, o que traducen textos para crear nuevas versiones y seleccionan entre vastas cantidades de textos, imágenes y datos. Este es un proceso de copiado radicalmente nuevo realizado enteramente por máquinas. Por eso, en lugar de hablar de memes, estaríamos en presencia de temes, es decir memes tecnológicos. Los seres humanos tendemos a creer que somos los diseñadores, creadores, supervisores de este mundo emergente pero, en realidad, estas nuevas máquinas están almacenado, copiando, seleccionando y realizando variaciones con la información digital para generar nueva información que estamos usando los seres humanos.

 

 

Nuevos consumos culturales: las prácticas de las audiencias/usuarios de los nuevos medios

Así como va cambiando el lenguaje de los nuevos medios en la web, también se va modificando nuestra relación con los diferentes contenidos.

Podemos pensar el modo en que los usuarios nos involucramos con los contenidos que leemos, creamos, transformamos, subimos o bajamos de la red como un proceso que tiene lugar a través de una serie de plataformas, espacios y textos relacionados. Ese involucramiento se puede expresar como la suma de comportamientos, actitudes y deseos en relación a esos contenidos. Por ejemplo, el consumo de otros productos y contenidos relacionados o la participación en actividades e interacciones (juegos, foros, blogs, etc. a partir de una serie).

Ivan D. Askwith (2007) propone cinco lógicas que estarían funcionando y nos ayudan a entender el tipo de involucramiento con los contenidos distribuidos que consumimos.

1-     La lógica del entretenimiento (nos gusta mirar): el placer de estar entretenidos como uno de los principales motivos que nos conducen a los consumos de diversos tipos de contenidos (videos, música, literatura, etc.)

2-     La lógica del contacto social (viste eso?): los consumos culturales nos proporcionan una base para la conversación y la interacción social, creando un sentido de pertenencia. Las conversaciones hoy se prolongan en las redes sociales, los blogs y los múltiples espacios que ofrece la red para conformar comunidades.

3-     La lógica del experto (todos somos expertos): se refiere a satisfacer el deseo intelectual de dominar la complejidad, interpretar los matices y solucionar los desafíos que nos presentan los distintos contenidos. Puede consistir en predecir cómo se resolverá una secuencia narrativa, adivinar las intenciones ocultas de un personaje o reconocer referencias opacas. El placer experimentado se asocia al de los juegos: la satisfacción de superar un desafío. Por ejemplo, las series con varias temporadas, presentan múltiples líneas argumentales entrecruzadas y personajes de una increíble profundidad que demandan una atención sostenida que va más allá de las películas de 90 minutos y la televisión broadcasting.

4-     La lógica de la inmersión (estar ahí): la sensación de estar rodeado por completo por otra realidad que concentra toda nuestra atención. La inmersión puede ser textual como ocurre en la creación de mundos ficcionales que ofrecen las series y películas, con múltiples opciones para involucrarse (juegos, foros, comics, etc.). O extratextual, cuando los usuarios desean conocer y experimentar el proceso de producción, por ejemplo, de una serie, los lugares, los actores, los detalles que, en otro momento, quedaban reservados los productores.

5-      La lógica de la identificación (somos lo que miramos): el involucramiento con los contenidos que consumimos puede contribuir a reafirmar nuestra identidad y a expresarla a los otros. Esto sucede cuando compartimos contenidos y opiniones en la red, a la vez que mostramos nuestras preferencias.

 

 

 

Bibliografía

Askwith, Ivan D. Television 2.0: Reconceptualizing TV as an Engagement Medium, New York University, 2007, disponible en http://cms.mit.edu/research/theses/IvanAskwith2007.pdf

Blackmore, Susan. The Third Replicator, The New York Times, 22 de agosto de 2010, disponible en http://opinionator.blogs.nytimes.com/2010/08/22/the-third-replicator/?hp

 

Harnad, S. R. Post-Gutenberg Galaxy: The Fourth Revolution in the Means of Production of Knowledge, Public-Access Computer Systems Review, 2, 1991.

 

Ong, Walter. Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra, FCE, 1992.

Torres, Ariel. Gramática Twitter: 10 claves para leer mejor, La Nación Tecnología, 13 de agosto de 2010, disponible en http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1293988

 

Autores: Mg Silvana Comba y Mg Edgardo Toledo

Después de la revolución tecnológica, viene la creativa

Las personas usamos la tecnología para obtener lo que necesitamos unos de otros, cosas que antes obteníamos de organizaciones tradicionales como las empresas.

Estos momentos tal vez requieran de otro salto evolutivo:

-Que la tecnología ya no es lo importante. Hemos llegado a un punto en el que la función, lo que queremos que nos proporcione la tecnología en cuanto a información, conocimiento, es lo fundamental. “Imagina, proyecta, piensa lo que te atrevas: la tecnología adecuada ya existe”

-Que ahora lo importante es la creatividad, que la Ley de Moore sobre el desarrollo exponencial de la tecnología, ahora se ejecuta sobre condiciones adecuadas para poder ser aplicada al desarrollo exponencial de las personas y en concreto, de una de las cosas que nos hacen realmente únicos: nuestra creatividad.

-Que existe una contradicción implícita: pedimos a las empresas que sean más humanas, mientras usamos, para hablar de personas, conceptos como el de “marca personal” que nos asimilan a las empresas y simplifican, automatizan, eso que precisamente queremos desarrollar:la complejidad de nuestra identidad.

Creo que el último tema merece un espacio específico, así que volveremos sobre él en breve. En cuanto a los dos primeros, tomo prestada y actualizo, como lo hacía Nancy White para determinar la vinculación de la web social a la autoestima, al amor, la pirámide de Maslow, para seguir hablando (lo hacemos en cada post) de ese último fragmento, menos medible, de nuestras necesidades: la auto realización:

social web maslow

Quedaría reflejado en la metáfora del “círculo completo” que nos deja David Armano (How To Be More Human):

Full Circle

O, mediante reflexiones y un vídeo excepcional, Rob Wall: “El siglo XXI será el de la creatividad del mismo modo que el pasado fue el de la tecnología (…) Tenemos ya herramientas para crear, colaborar, comunicar”.

 

Podéis completarlo con esta curiosa muestra de reutilización, de “mashup” creativo: Lo nuevo al servicio de lo antiguo, la creatividad como una nueva e imprescindible habilidad:

Along the river es una obra famosa en China. Creada desde 1085 a 1145, fue “recreada” posteriormente, durante distintas dinastías. En esta versión online los artistas insertan animaciones (las encontraréis haciendo click en los tres recuadros):

along the river

Lo veremos, como os comentaba al principio, en el ámbito de la empresa. En la educación, eso que nos comenta Ken Robinson que resulta un interés común, debemos empezar a no coartar la creatividad.  Terminar, así, este post, con su Ted Talk, “Las escuelas matan la creatividad”:

 

Potenciar la diversidad, las múltiples inteligencias (Gartner) y no sólo la más afín a la empresa tradicional.

Equivocarnos va a ser inevitable cuando el futuro es más dinámico e impredecible que nunca y eso debe ser contemplado en un sistema educativo que, como el management (Gary Hamel) fue inventado para otros tiempos.

Fuente: Dolors Reig http://www.dreig.eu/caparazon