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La Escuela de Fráncfort

La Escuela de Fráncfort

“Escuela de Fráncfort” y “teoría crítica”: cuando mencionamos estos conceptos
se nos viene a la mente algo más que la idea de un paradigma de las ciencias sociales,
pensamos también en una serie de nombres, antes que nada los de Adorno,
Horkheimer, Marcuse y Habermas, y se nos despiertan asociaciones del tipo:
movimiento estudiantil, disputa con el positivismo, crítica de la cultura, y quizá
también emigración, Tercer Reich, judíos, la República de Weimar, marxismo, psicoanálisis.
De inmediato queda claro que se trata de algo más que solamente una
corriente teórica, algo más que una parte de la historia de las ciencias sociales.
Entretanto, se ha vuelto ya habitual hablar de una primera y una segunda
generación de representantes de la teoría crítica1 y distinguir a la antigua Escuela
de Fráncfort de lo que vino más tarde, es decir, a partir de los años setenta.
Esta distinción nos libera provisionalmente de la obligación de aclarar si la Escuela
de Fráncfort ha persistido desde aquel tiempo, del problema de su continuidad
y discontinuidad, y nos facilita poner un límite en el tiempo que no sea
demasiado arbitrario a la presentación de la historia de dicha escuela: la muerte
de Adorno y, con ello, del último representante de la antigua teoría crítica que
trabajó en Fráncfort y en el Institut für Sozialforschung.
La denominación Escuela de Fráncfort es una etiqueta asignada desde fuera
en la década de 1960, que al fi nal fue utilizada por Adorno mismo con evidente
orgullo. En un principio, esta expresión designaba una sociología crítica que
veía en la sociedad un todo con elementos antagónicos en su interior, y no había
eliminado de su pensamiento a Hegel ni a Marx, sino que se consideraba su
heredera. Desde hace mucho, esta etiqueta se ha convertido en un concepto más
amplio y menos defi nido. La fama de Herbert Marcuse —como consideraban en
ese entonces los medios de comunicación— de ídolo de los estudiantes en rebelión,
al lado de Marx, Mao Zedong y Ho Chi Minh, hizo que la Escuela de Fráncfort

se convirtiera en un mito. A principios de los años setenta el historiador

estadunidense Martin Jay hizo descender este mito al terreno de los hechos his-

tóricos y puso de manifi esto lo multiforme que es la realidad que se oculta tras
la etiqueta de la Escuela de Fráncfort, etiqueta que se ha convertido desde hace
mucho en un componente de la historia de la recepción que ha tenido lo que se
designa con ella, y se ha convertido en algo indispensable, independientemente
de hasta dónde se puede hablar de un contexto de escuela en sentido estricto.
Sin embargo, sí existieron características esenciales de una escuela, en parte
en algunas épocas, quizá de manera continua o de forma recurrente: un marco
institucional (el Institut für Sozialforschung [Instituto de Investigación Social]
que existió todo el tiempo, aunque en ciertas épocas solamente de manera
rudimentaria); una personalidad intelectual carismática, que estaba imbuida
por la fe en un nuevo programa teórico, y que estaba dispuesta y era capaz de
llevar a cabo una colaboración con científi cos califi cados (Max Horkheimer como
managerial scholar [académico administrador], quien constantemente les
hacía ver a sus colaboradores que ellos pertenecían al selecto grupo en cuyas
manos se encontraba el desarrollo posterior de “La teoría”); un manifi esto (el
discurso inaugural de Horkheimer de 1931, Die gegenwärtige Lage der Sozialphilosophie
und die Aufgaben eines Instituts für Sozialforschung [La situación actual
de la fi losofía social y las tareas de un Instituto de Investigación Social], al que
constantemente se refi rieron las presentaciones que el instituto hizo después
de sí mismo, y al que volvió a referirse también Horkheimer en la celebración de
la reapertura del Instituto en Fráncfort en 1951); un nuevo paradigma (la teoría
“materialista” o “crítica” de la totalidad del proceso de la vida social, que
bajo el signo de la combinación de fi losofía y ciencias sociales integraba sistemáticamente
en el materialismo histórico al psicoanálisis, ciertas nociones de
pensadores críticos de la razón y la metafísica, como Schopenhauer, Nietzsche
y Klages; la etiqueta de teoría crítica también se mantuvo después, casi durante

todo el tiempo, aunque los que se servían de ella entendían cosas diferentes

cuando usaban el término, y aunque Horkheimer también modifi có las ideas
que originalmente había vinculado con él); una revista y otros medios para la
publicación de los trabajos de investigación de la escuela (la Zeitschrift für Sozialforschung
[Revista de Investigación Social], que fungía como el órgano del
instituto y los Schriften des Instituts für Sozialforschung [Escritos del Instituto de
Investigación Social], que aparecieron en editoriales científi cas de gran renombre;
primero Hirschfeld, en Leipzig, y más tarde Felix Alcan, en París).
No obstante, la mayor parte de estas características se dio solamente durante
el primer decenio de la era de Horkheimer en el instituto, es decir, en los años
treinta, y en especial en la época de Nueva York. Por otro lado, en esa época el
instituto trabajó en una especie de splendid isolation
respecto a su entorno estadunidense. En 1949-1950 regresaron a Alemania solamente
Horkheimer, Pollock y Adorno. De estos tres, solamente Adorno siguió
siendo productivo en la teoría y solamente de él aparecieron libros con trabajos
tanto nuevos como antiguos. Ya no existía una revista, solamente la serie
Frankfurter Beiträge zur Soziologie [Contribuciones de Fráncfort a la sociología]
a la cual, sin embargo, notoriamente le faltaba el perfi l de la antigua revista, y
en la que solamente apareció una vez, a principios de los años sesenta, una colección
de discursos y ponencias de Horkheimer y Adorno mismos. “Para mí no
había una doctrina coherente. Adorno escribía ensayos en los que se criticaba la
cultura, y por lo demás, llevaba a cabo seminarios sobre Hegel. Él personifi caba
un cierto trasfondo marxista; y eso era todo.”2 Así se expresa retrospectivamente
Jürgen Habermas, que fue colaborador de Adorno y del Institut für Sozialforschung
en la segunda mitad de los años cincuenta. Cuando en los años sesenta
surgió realmente la imagen de una escuela, se mezcló en ella la idea de una concepción
de la sociología crítica, representada en Fráncfort, cuyos exponentes eran
Adorno y Habermas, con la idea de una fase temprana del instituto, radicalmente
crítica de la sociedad y freudiano-marxista, bajo la dirección de Horkheimer.
En la medida en que existe esta historia, sumamente desigual, incluso desde
las circunstancias exteriores, es aconsejable no tomar en un sentido demasiado
literal la expresión Escuela de Fráncfort. Otras dos circunstancias abogan también
en favor de esta interpretación: por un lado, el hecho de que precisamente
la “fi gura carismática” de Horkheimer comenzó a representar una posición cada
vez menos decidida y menos adecuada para la formación de una escuela. Por
otro lado, la siguiente circunstancia, que también tenía una cercana relación con
esto: si se consideran los cuatro decenios de la antigua Escuela de Fráncfort en
su totalidad, se revela la siguiente situación: no había un paradigma unifi cado,
tampoco un cambio de paradigma, al que pudiera supeditarse todo aquello que
se incluye cuando se habla de la Escuela de Fráncfort. Las dos fi guras principales,
Horkheimer y Adorno, trabajaban en temas comunes desde dos posiciones
claramente diferentes. Uno de ellos, que había llegado como inspirador de
una teoría de la sociedad interdisciplinaria entusiasta del progreso, se resignó a
ser el crítico de un mundo administrado, en el cual la isla del capitalismo liberal,
que destacaba de la historia de una civilización malograda, amenazaba con
perderse de vista. Para el otro, que había llegado como crítico del pensamiento
inmanente e intercesor de una música liberada, la fi losofía de la historia de la
2 “Dialektik der Rationalisierung” [Dialéctica de la racionalización], Jürgen Habermas en conversación
con Axel Honneth, Eberhardt Knödler-Bunte y Arno Widmann, en Ästhetik und Kommunikation
ff
civilización malograda se convirtió en la base de una teoría multiforme de lo no
idéntico, o de las formas en las cuales se consideraba, de forma paradójica, a lo
no idéntico. Adorno representaba un pensamiento micrológico-mesiánico que
lo vinculaba estrechamente con Walter Benjamin, el cual gracias a su mediación
también se había convertido en colaborador de la Zeitschrift für Sozialforschung
[Revista de Investigación Social], y fi nalmente del Institut für Sozialforschung,
y también con Siegfried Kracauer y Ernst Bloch. La crítica de la razón de la Dialektik
der Aufklärung, escrita conjuntamente con Horkheimer en los últimos años
de la segunda Guerra Mundial, no afectó este pensamiento. Pero Horkheimer,
que en los años anteriores al trabajo conjunto en esta obra se había separado del
psicólogo social Erich Fromm y de los teóricos del derecho y del Estado Franz
Neumann y Otto Kirchheimer, con lo cual prácticamente había abandonado su
programa de una teoría interdisciplinaria de la sociedad en su conjunto, se quedó
con las manos vacías tras la Dialektik der Aufklärung [Dialéctica de la Ilustración].
De la misma forma, en su calidad de sociólogo dirigió la vista retrospectivamente
a los empresarios independientes de la época liberal; como fi lósofo, dirigió
la vista hacia los grandes fi lósofos de la razón objetiva. A su vez, mientras
que Horkheimer —para asombro suyo— cobró mayor importancia en los años
sesenta, en la época del movimiento estudiantil, debido al agresivo tono marxista
de sus primeros ensayos, y se vio de pronto situado cerca de la posición de Marcuse,
que había pasado a la ofensiva, de la “Gran negativa”, Adorno escribió los
dos grandes testimonios de su pensamiento micrológico-mesiánico: la Negative
Dialektik [Dialéctica negativa] y la Ästhetische Theorie [Teoría estética]. En aquel
entonces, ambos eran poco adecuados para la época. En cambio, fue descubierto
el Benjamin “marxista” y se convirtió en la fi gura clave de una teoría materialista
del arte y de los medios. Un decenio y medio tras la muerte de Adorno,
uno de los más importantes postestructuralistas, Michel Foucault, afi rmaba:
“Si hubiera estado familiarizado con esa escuela, si hubiera sabido de ella en
esos momentos, no habría dicho tantos absurdos como dije y habría evitado
muchos de los rodeos que di al tratar de seguir mi propio y humilde camino
—mientras que la Escuela de Fráncfort ya había abierto avenidas—”.3 Él denominaba
su programa “crítica racional de la racionalidad”, con casi las mismas
palabras que Adorno había caracterizado el tema en 1962, en una clase sobre terminología
fi losófi ca en donde veía la tarea de la fi losofía, decía de ésta que:
tenía que llevar a cabo “una especie de proceso de revisión racional frente a la
Foucault y Raulet, “Teoría crítica-historia intelectual”, El yo minimalista y otras conversaciones
con Michel Foucault (Foucault/Raulet, “Um welchen Preis sagt die Vernunft die Wahrheit? Ein Gespräch”,
Así pues, evidentemente es tan variado todo aquello que se llama
Escuela de Fráncfort, que siempre hay algo de ella que es actual, siempre hay algo
que resulta ser una empresa no completada, que está esperando ser continuada.
Pero, ¿qué era lo que unifi caba, aunque en la mayor parte de los casos solamente
fuera de forma provisional, a aquellos que pertenecían a la Escuela de
Fráncfort? ¿Había algo que los vinculara a todos? Los que pertenecieron a la
primera generación de la Escuela de Fráncfort eran todos judíos, o bien, fueron
obligados por el nacionalsocialismo a retornar a su pertenencia al judaísmo.
Ya sea que provinieran de familias de la gran burguesía, o bien, como Fromm
y Löwenthal, de familias no especialmente adineradas: incluso en el caso más
favorable no pudieron ahorrarse la experiencia, también después de 1918 y ya
desde antes de 1933, de seguir siendo marginados en el centro mismo de la sociedad.
La experiencia fundamental común era la siguiente: ninguna adaptación
es sufi ciente para poder estar alguna vez seguros de la pertenencia a la sociedad.
“[El judío, R. W.] se pliega”, se dice en las Refl exions sur la question juive
[Refl exiones sobre la cuestión judía] de Sartre, publicadas en 1964,
[…] a sus mismos ritos y circunstancias, asumiendo, al igual que todos los demás,
valores tales como la respetabilidad y la honorabilidad; no es, por otra parte, esclavo
de nadie: ciudadano libre en un régimen que autoriza la libre competencia, no tiene
prohibido ejercer ningún cometido social, ningún cargo estatal; puede ser condecorado
con la Legión de Honor, puede ser ilustre abogado o ministro. Pero en el instante
mismo en que llega a la cima de la sociedad legal, se produce el encontronazo
con otra sociedad, amorfa, difusa y omnipresente, que lo rechaza y le da la espalda.
Percibe de forma muy aguda y peculiar la vanidad de los honores y de la riqueza,
ya que ni el mayor de los logros y de los éxitos le permitirá jamás acceder al umbral
de esa sociedad que pretende ser la auténtica, la verdadera: si llega a ministro, será un
ministro judío, es decir, una eminencia y un intocable a la par.5
A su manera, los judíos debían tener una sensación no menos marcada de la
enajenación y la falta de autenticidad de la vida en la sociedad burguesa
capitalista que la de los proletarios. Aunque frente a éstos los judíos eran en
buena parte más privilegiados, también era verdad que incluso los judíos acomodados
no podían escapar de su condición de judíos. En cambio, los obreros
privilegiados a más tardar en la segunda generación dejaban de ser obreros.


4 Theodor W. Adorno, Philosophische Terminologie
No obstante, también era más difícil para ellos llegar a alcanzar dichos benefi -
cios. Así pues, la experiencia de la tenacidad de la enajenación social que tenían
que sufrir los judíos creó una cierta proximidad con la experiencia de la tenacidad
de la enajenación social que tenían que sufrir normalmente los obreros. Esto
no tenía que conducir necesariamente a una solidaridad con los obreros. Pero
sí condujo, por lo menos frecuentemente, a una crítica radical de la sociedad, la
cual correspondía a los intereses objetivos de los obreros.
Desde el ensayo de Horkheimer Traditionelle und kritische Theorie [Teoría tradicional
y teoría crítica] (1937), la expresión teoría crítica se convirtió en la principal
autodenominación de los teóricos del círculo de Horkheimer. Si bien, éste
también era un concepto encubridor de la teoría marxista, más aun, era una expresión
de que Horkheimer y sus colaboradores no se identifi caban con la teoría
marxista en su forma ortodoxa, la cual estaba encaminada a la crítica del capitalismo
como un sistema económico con una superestructura y un pensamiento ideológico
que dependían de él, sino con las características de principio de la teoría
marxista. Estas características originales consistían en la crítica concreta de las
relaciones sociales enajenadas y enajenantes. Los teóricos críticos no provenían
ni del marxismo ni del movimiento obrero. Más bien, en cierto modo estaban
repitiendo las experiencias del joven Marx. Para Erich Fromm y Herbert Marcuse,
el descubrimiento del joven Marx se convirtió en la decisiva corrección de
sus propios esfuerzos. Para Marcuse, Sein und Zeit [Ser y tiempo] fue lo que lo
impulsó a buscar a Heidegger en Friburgo, porque ahí, pensaba él, se atacaba
concretamente la cuestión de la existencia humana propiamente dicha. Cuando
llegó a conocer los Manuscritos de París del joven Marx, éste se volvió realmente
importante para él, e incluso más importante que Heidegger y Dilthey. Porque a
su modo de ver, este Marx practicaba una fi losofía concreta y mostraba que el capitalismo
no solamente signifi caba una crisis económica o política, sino también
una catástrofe del ser humano. Consecuentemente, lo que se requería era no solamente
una reforma económica o política, sino una revolución total. También
para Fromm quien, en la fase temprana de lo que más tarde se llamó Escuela de
Fráncfort fue, al lado de Horkheimer, el más importante teórico, el joven Marx se
convirtió en la confi rmación de que la crítica de la sociedad capitalista consistía
en un retorno a la verdadera esencia del ser humano. En cambio, por ejemplo para
Adorno, el joven Marx no fue una experiencia clave. Pero también él quería, con
su primer gran ensayo sobre música que apareció en 1932 con el título de “Über
die gesellschaftliche Lage der Musik” [Sobre la situación social de la música]
en la Zeitschrift für Sozialforschung, demostrar la experiencia de que en el capitalismo
estaban cerrados todos los caminos, que en todos lados virtualmente uno
se estrellaba con un muro de cristal, es decir, que los seres humanos no accedían
a la vida propiamente dicha.6 La vida no vive: esta constatación del joven Lukács
también fue el elemento impulsor de los jóvenes teóricos críticos. El marxismo
se convirtió sobre todo en una inspiración para ellos en la medida en que estaba
centrado en esta experiencia. Solamente para Horkheimer (y sólo más tarde para
Benjamin y aun más tarde para Marcuse), la indignación por la injusticia que
se cometía con los explotados y los humillados constituyó un aguijón esencial
del pensamiento. Pero a fi n de cuentas también fue decisiva para él la indignación
por el hecho de que en la sociedad burguesa capitalista no fuera posible
una acción racional, responsabilizada frente a la generalidad, calculable en sus
consecuencias para dicha generalidad, y que incluso un individuo privilegiado
y la sociedad estuvieran enajenados el uno respecto de la otra. Durante mucho
tiempo él constituyó algo así como la conciencia teórico-social del círculo, la instancia
que siempre advertía que la tarea común era proporcionar una teoría de
la sociedad en su conjunto, una teoría de la época presente, que tuviera como objeto
a los seres humanos como los productores de sus formas de vida históricas,
pero precisamente de formas de vida que estaban enajenadas de ellos.
A principios de los años treinta, Horkheimer había buscado con mucho
ahínco “la teoría”. Desde los años cuarenta tenía ya dudas de que fuera posible,
pero no había abandonado su objetivo. La colaboración con Adorno, que fi nalmente
habría de desembocar en una teoría de la época contemporánea, no llegó
más allá de los Philosophische Fragmente [Fragmentos fi losófi cos], el primer resultado
preliminar, que más tarde apareció como libro con el título de Dialektik der
Aufklärung. Pero “la teoría” siguió siendo el signo distintivo de la Escuela de Fráncfort.
A pesar de toda la falta de uniformidad, aquello que les importaba a Horkheimer,
a Adorno y a Marcuse después de la segunda Guerra Mundial compartía
la siguiente convicción: la teoría —en la tradición de la crítica de Marx
al carácter fetichista de una reproducción capitalista de la sociedad— tenía que
ser racional, y al mismo tiempo representar la palabra correcta que rompiera el
hechizo al que estaba sujeto todo, los seres humanos y las cosas, y las relaciones
entre ellos. La imbricación de estos dos aspectos tuvo como consecuencia que
incluso cuando el trabajo en la teoría se estancó y aumentaron las dudas sobre la
posibilidad de una teoría en la sociedad, que se había vuelto más irracional, siguió
viviendo el espíritu del cual pudo surgir la teoría. “Cuando después —dice
Habermas en la conversación ya mencionada en Ästhetik und Kommunikation
[Estética y comunicación]— conocí a Adorno y vi de qué manera tan fascinante
se ponía a hablar de pronto del fetichismo de las mercancías, y aplicaba este
concepto a fenómenos culturales y a fenómenos cotidianos, esto fue primeramente
un shock. Pero después pensé: intenta hacer como si Marx y Freud —del
cual Adorno hablaba de manera igualmente ortodoxa— fueran contemporáneos.”
Y lo mismo le sucedió cuando conoció por primera vez a Herbert Marcuse.7 La
teoría que después de la guerra siguió inspirando a Adorno y Marcuse la conciencia
de una misión, era en verdad de un tipo especial: exaltada aun en la
duda, espoleando aun en el pesimismo hacia la salvación a través del conocimiento.
La promesa no fue ni cumplida ni traicionada: se la mantuvo con vida.
Pero, ¿quién habría sido capaz de mantener viva una promesa de esa manera
como los condenados a ser “marginados de la burguesía” (Horkheimer) debido
a su pertenencia a un grupo de seres humanos llamado “los judíos”?
Este libro trata de medio siglo de historia preliminar e historia propiamente dicha
de la “Escuela de Fráncfort”. Los lugares de esta historia: Fráncfort del Meno,
Ginebra, Nueva York y Los Ángeles y, de nuevo, Fráncfort del Meno. Los
contextos del espíritu de la época de esta historia: la República de Weimar con su
“carácter sospechoso” (Bracher) y su desembocadura en el nacionalsocialismo;
el New Deal, la época de la guerra y la época de McCarthy en los Estados Unidos;
la restauración bajo el signo del anticomunismo y el periodo interino de la
protesta y la reforma en la República Federal de Alemania. Las diferentes formas
de la institucionalización en el curso de esta historia: un instituto de una
fundación independiente como núcleo de las investigaciones marxistas críticas
de la sociedad, un instituto mutilado, como garantía de una presencia supraindividual
de eruditos privados y que les proporcionaba protección; un instituto
que dependía de fondos estatales o de encargos para llevar a cabo sus investigaciones
como trasfondo de una sociología y una fi losofía críticas. Las variantes y
transformaciones de “la teoría” en el curso de esta historia: su espacio para moverse
es tan grande y sus tiempos son tan dispares, que es prácticamente imposible
hacer una clasifi cación por fases para la Escuela de Fráncfort. Lo más
adecuado es hablar de las tendencias, desviaciones, que la iban separando, la
deriva que iba distanciando a la teoría y a la praxis, a la fi losofía y a la ciencia,
a la crítica de la razón y a la salvación de la razón, al trabajo teórico y al trabajo
del instituto, a la situación irreconciliable y a la voluntad de no dejarse desanimar.
Los diferentes capítulos del libro muestran fases de esta deriva en direcciones
opuestas. Al mismo tiempo muestran la potencia crítica, vista en su
contexto con toda su fuerza, de ésta o aquélla variante de la teoría crítica. Al
fi nal se encuentra la impresionante persistencia de los dos polos de la teoría
crítica, la de Adorno y la de Horkheimer, en la generación más joven de los
teóricos críticos.
Hasta ahora, el libro de Martin Jay continúa siendo la única presentación histórica
de gran amplitud de la Escuela de Fráncfort. Sin embargo, concluye con
el retorno del instituto a Fráncfort en el año de 1950. Su presentación fue un trabajo
pionero, que además de basarse en trabajos publicados, se apoyó sobre todo
en conversaciones con antiguos colaboradores del instituto, en detalladas
informaciones de Leo Löwenthal, y en cartas, memorándums y presentaciones
que el instituto hizo de él mismo, todos contenidos en la Colección Löwenthal.
Además del trabajo de Jay, el presente libro se apoya también en una serie de
trabajos históricos o de información histórica sobre la Escuela de Fráncfort y su
historia previa, que han aparecido entretanto; como los trabajos de Dubiel, Erd,
Löwenthal, Migdal, Söllner, y en una serie de publicaciones más recientes de textos
de la Escuela de Fráncfort, por ejemplo la investigación de Fromm sobre Arbeiter
und Angestellte am Vorabend des Dritten Reiches [Trabajadores y empleados
en vísperas del Tercer Reich], publicada por Wolfgang Bonß y con una introducción
de él mismo; las Obras completas de Walter Benjamin, publicadas y ampliamente
comentadas por Rolf Tiedemann; o la publicación de escritos póstumos
de Horkheimer en el marco de sus Obras completas, que comenzaron a aparecer
desde 1985, publicadas por Alfred Schmidt y Gunzelin Schmid Noerr. El presente
libro se apoya además en conversaciones con colaboradores, antiguos y actuales,
del Institut für Sozialforschung, y contemporáneos que también se ocuparon
de la Escuela de Fráncfort, pero fundamentalmente se apoya en material
de archivo. Entre estos materiales se encuentra, sobre todo, una correspondencia
existente en el Archivo Horkheimer con cartas entre Horkheimer y Adorno,
Fromm, Grossmann, Kirchheimer, Lazarsfeld, Löwenthal, Marcuse, Neumann
y Pollock, reportes de investigaciones, memorándums, etc. Además, fueron
importantes también la correspondencia, sobre todo, de cartas de Adorno entre
éste y Kracauer, que pertenece al legado Kracauer, conservado en el Archivo de
Literatura Alemana, en Marbach del Neckar; la correspondencia, conservada en
la Bodleian Library de Oxford, entre Adorno y el Academic Assistance Council;
las actas de Adorno y de Horkheimer del Decanato Filosófi co de la Universidad
Johann Wolfgang Goethe, de Fráncfort; las actas y colecciones sobre el Institut für
Sozialforschung y personas individuales existentes en el Archivo de la Ciudad de
Fráncfort; los reportes de investigaciones existentes en la biblioteca del Institut für
Sozialforschung sobre los trabajos del instituto en los años cincuenta y sesenta.
Por último, y dicho sea de paso, si no se hubiera atravesado la muerte de
Adorno —el tema ya estaba defi nido— yo habría hecho mi doctorado con él.

 

Autor: ROLF WIGGERSHAUS

 

El concepto de la larga cola

Un concepto muy utilizado para describir un nuevo modelo de distribución de bienes en internet y el entorno digital es el acuñado por Chris Anderson, el de larga cola. Veamos de qué se trata en este video.

 

 

¿Qué tiene más valor que el contenido gratuito?

¿Qué tiene más valor que el contenido gratuito?

 

Kevin Kelly, en su ensayo titulado "Better than free"  propone ocho rasgos singulares que caracterizan a la creación de valor en la era de contenido libre y omnipresente. 

 

"Internet es una máquina de copiar. En su nivel más fundamental, copia cada acción, cada personaje, cada pensamiento que tengo mientras paseo por ella. Con el fin de enviar un mensaje de un rincón de Internet a otro, los protocolos de comunicación demandan que el mensaje sea copiado en el camino varias veces. Las empresas de IT (tecnología de la información) ganan mucho dinero vendiendo esos equipos que facilitan la copia incesante."

 "...Veo aproximadamente ocho categorías de valor intangible que compramos cuando pagamos por algo que podría ser libre. En un sentido real, estos son ocho cosas que son mejores que lo gratuito. Ocho valores que no pueden ser copiados. Los llamo "generativos". Un valor generativo es una cualidad o atributo que debe ser generado, acrecentado, cultivado, alimentado. Algo generativo no puede ser copiado, clonado, imitado, replicado, falsificado o reproducido. Es generado de forma única, en el lugar, a lo largo del tiempo. En la arena digital, las cualidades generativas agregan valor a las copias gratuitas y, por lo tanto, hay algo que se puede vender. "



Los ocho "generativos" que agregan valor

1. Inmediatez (Immediacy)

Conseguir algo en el momento que deseas o aún antes que otros puedan, es positivamente un rasgo característico singular de un generativo único.

"Como una cualidad vendible, la inmediatez tiene muchos niveles, incluido el acceso a versiones beta. Los aficionados son introducidos en el propio proceso generativo. Las versiones beta a menudo no son valoradas debido a que son incompletas, pero también poseen cualidades generativas que se pueden vender."
"Inmediatez es un término relativo, por lo que es generativo. Tiene que encajar con el producto y el público."


2. Personalización (Personalization)

Tener tu propio dispositivo de video personalizado, como yo mismo hice con este mando a distancia de video tanto como tener tu selección de música, compilación de noticias o herramienta de publicación proporciona un grado de satisfacción y "vinculación" con el producto / servicio a mano que está muy por encima de la norma.

"Como muchos han señalado, la personalización requiere una conversación en curso entre el creador y el consumidor, el artista y el aficionado, el productor y el usuario. Es muy generativa porque es muy iterativa y consume mucho tiempo. Tú no puedes copiar la personalización que representa una relación. Los profesionales de marketing llaman a eso " adhesividad" porque significa que ambos lados de la relación están atrapados (han invertido) en esta actividad generativa, y se muestran reacios a cambiar y empezar de nuevo."

3. Interpretación (Interpretation)
Hoy el intérprete es un rol cada vez más valorado. El analista, el ingeniero en usabilidad, igual que el personal coach y el consejero en tecnología, son todos roles que proveen mucho valor al ayudarte a interpretar y comprender mejor información específica al tiempo que te guían para hacer el mejor uso posible de ellas

"Sospecho que mucha de la información genética va a transitar este camino. En este momento tener una copia de tu ADN es muy costoso, pero pronto no lo será. De hecho, pronto las compañías farmacéuticas te PAGARÁN para tener la secuencia de tus genes. Entonces la copia de tu secuencia será gratuita, pero la interpretación de lo que significa, de lo que puedes hacer al respecto y cómo usarla – el manual de tus genes, para decirlo de alguna manera—será caro."

4. Autenticidad (Authenticity)

El sello de autenticidad mantiene una sensación de mayor pertenencia y cercanía con el autor de cualquier producto, servicio o trabajo de arte

"Los artistas enfrentaron este problema durante mucho tiempo. Las reproducciones gráficas coma la fotografía y litografías a menudo vienen con el sello de autenticidad del artista –una firma—para levantar el precio de la copia. Los sellos de agua digitales y otras tecnologías de firmado no funcionan como esquemas de protección de copia (las copias son fluidos super-conductores, ¿recuerdas?) pero pueden ofrecer cualidad generativa de autenticidad a esos a los que les importa."

5. Accessibilidad (Accessibility)

Hacer que tu producto o servicio sea accesible donde quiera que tus lectores, espectadores, clientes estén, es que el camino al que necesitas prestar atención. RSS es un gran ejemplo de cómo el valor de este intangible aumenta en el trabajo.

"El hecho es que la mayoría de este material estará disponible gratuitamente y, con el paso del tiempo, será cada vez menos atractivo cuidarlo, hacer copias de seguridad del mismo, seguir añadiendo, y organizándolo. ... Mucha gente, yo incluido, estará encantado de que otros cuiden nuestras "posesiones" suscribiéndonos a sus servicios. Vamos a pagar a Acme Digital Warehouse para que nos sirva cualquier melodía musical en el mundo, cuando y donde lo queramos, así como cualquier película o foto (nuestra o de otros fotógrafos)."

6. Encarnación (Embodiment)

Ver una versión en vivo "encarnado" de tu autor favorito, banda, o videasta tiene sin duda un valor mucho mayor que ver una representación bidimensional del mismo en una página web. Presentar, ejecutar, exhibir o compartir historias e información interesantes es una gran manera de "encarnar". Un canal de vídeo en el que realmente hablas desde corazón o talento es sin duda un paso positivo en esa misma dirección. Y eso no es todo. Tú puede incorporar tu talento o conocimiento a través de mercancía usable, me refiero a gadgets temáticos y otros elementos físicos que muestran con firmeza todas tus intangibles generativos.

"..a veces es delicioso tener las mismas palabras impresas en un papel de algodón blanco brillante, encuadernado en cuero. Se siente tan bien. ... Y nada se encarna tanto como la música en una actuación en directo, con cuerpos reales. La música es libre, la encarnación corporal es cara. Esta fórmula se está convirtiendo rápidamente en algo común no sólo para los músicos, sino que incluso para los autores. El libro es libre, la charla de cuerpo presente es cara."

7. Patrocinio (Patronage)

El público quiere pagar sus autores favoritos porque se sienten bien cuando apoyan a las personas que les gustan. Ahora que lo pueden hacer, simpatizantes y aficionados quieren contribuir a apoyar la producción de más gran obra de los autores que les gusta y con los que se identifican.

"Es mi convicción de que el público quiere pagar a los creadores. A los fans les gusta recompensar a los artistas, músicos, autores y cosas por el estilo con la señal de su reconocimiento, ya que les permite conectarse. Pero sólo pagarán si:

    a) Es muy fácil de hacer,
    b) la cantidad es razonable, y
    c) tienen la certeza que el dinero beneficiará en forma directa a los creadores.

La reciente experiencia de alto perfil de Radiohead en dejar que los fans paguen lo que desean por una copia gratis, es un excelente ejemplo del poder de patrocinio. La esquiva, intangible relación que fluye entre los fans y el artista es algo que vale la pena."

8. Facilidad de Búsqueda (Findability)

Cuando hay una gran abundancia de contenidos, productos y servicios en línea a partir de la cual uno puede elegir, el valor de aquellos que pueden conducir los ensayos, analizar, filtrar y seleccionar las más apropiadas para audiencias o usos y aplicaciones específicas van a aumentar su valor por órdenes de magnitud.

DJs que crean y publicar compilaciones de música única, newsmasters que compilan y editar flujos de noticias sobre temas específicos, así como curadores editoriales y los evaluadores que se especializan en tecnología de software tienen un futuro brillante por delante. Ayudar a otros a encontrar lo que buscan es algo por lo que cada vez más están dispuestos a pagar.

"Un precio cero no ayuda a dirigir la atención a una obra, y de hecho puede a veces dificultarla. Pero no importa su precio, un trabajo no tiene valor a menos que sea visto, las obras maestras no encontradas carecen de valor. Cuando hay millones de libros, millones de canciones, millones de películas, millones de aplicaciones, millones de cosas solicitan nuestra atención - y la mayoría es gratuita – poder ser encontrado es valioso"

Como la  “findability” realmente sólo puede ocurrir al nivel de los sistemas, los creadores tienen necesidad de agregadores. Por ello, los editores, los estudios, y las etiquetas (PSL) nunca desaparecerán. Ellos no son necesarios para la distribución de las copias (la maquinaria de Internet lo hace). Más bien el PSL se necesita para la distribución de la atención de los usuarios de vuelta a las obras. ...

   ...Se puede hacer dinero (indirectamente para los creativos) encontrando talento. "

Conclusiones

Estas nuevas cualidades requieren un nuevo conjunto de habilidades.

El éxito en el mundo de las copias libres no se deriva de las competencias de la distribución de copias ya que la Gran Máquina se encarga de eso.

Tampoco son ya muy útiles las habilidades legales en torno a las competencias de la Propiedad Intelectual y el Derecho de Autor. Tampoco lo son las aptitudes de acaparamiento y escasez.

Por el contrario, estas nuevas ocho generativas demandan una comprensión de cómo la abundancia alimenta una mentalidad de compartir, de como la generosidad es un modelo de negocio, de cómo se ha convertido en fundamental para cultivar y fomentar las cualidades que no pueden reproducirse con un clic del ratón.

En resumen, el dinero en esta economía de la red no sigue el camino de las copias. Sino que sigue el camino de la atención, y la atención tiene sus propios circuitos."

 

 

De la sociedad de la Información, del Conocimiento y del Reconocimiento

Para pensar los procesos de comunicación muchas teorías se han desechado, otras no, otras han sido modificadas. Yo parto con una oposición que es el de la Sociedad del Conocimiento a la Sociedad del Reconocimiento. Algunos teóricos no lo han tomado como una oposición porque consideran que tienen el mismo significado.

Lo que se debe intentar de demostrar es qué importante son los medios de comunicación al igual que las industrias culturales frente a todos los acontecimientos que van ocurriendo en el mundo. 

Cabe destacar que informar y comunicar son prácticas constitutivas de la Modernidad. De la Modernidad que comenzó con la Revolución Francesa, con el Iluminismo, y a la cual muchos sociólogos llaman como Primera Modernidad.

Comunicar e informar no son prácticas que han nacido en ese momento, en el siglo XVII en Europa pero han sido decisivas para la formación del espacio público y la democratización social.

Conocer y, particularmente, conocer científicamente fue para la ilustración el recurso básico para la emancipación y racionalización de la sociedad. Comunicar ese conocimiento al conjunto de la sociedad era el siguiente paso para liberar a la sociedad de temas religiosos, o de la distorsión ideológica que propiciaron la gestión democrática.

Pero la situación no se presenta de la misma manera en la segunda Modernidad. Podemos determinarla como una Modernidad Neoliberal, donde el conocimiento cumple otras funciones. No se aspira a que todos puedan acceder a la universidad, a que todos participen razonadamente en la vida social. El conocimiento se relaciona, segrega, genera a través de los medios formas de difusión. Por eso, uno de los problemas constantes en los estudios comunicacionales ha sido cómo la organización social de las comunicaciones es un sistema fracturado por brechas. El pensamiento crítico del aspecto comunicacional ha hablado sobre las distancias, sobre las diferencias entre quienes poseen televisión gratuita o paga o entre quienes reciben entretenimiento o  información estratégica; últimamente, entre los que acceden a las tecnologías digitales y los que quedan afuera o solo subutilizan sus recursos más elementales, como el correo electrónico y el teléfono móvil para comunicarse. Siempre se analiza la grieta y el desequilibrio entre sociedades centrales y periféricas. Sin embargo, es posible una comprensión más compleja de la significación cultural y social de estos procesos, no como simple polarización, para concebir de otro modo las políticas.

 

1. Una diferencia teórica clave es la que existe entre quienes hablan de sociedad de la información o sociedad del conocimiento. El primer nombre representa a quienes consideran que los avances y transformaciones modernizadores derivan del empleo sistemático de la información para reestructurar los procesos productivos, abaratar el costo de los bienes e incrementar la capacidad de procesar, almacenar y transmitir datos.

Se supone que el desarrollo social y cultural depende de que todos los países se integren a la revolución digital e informacional, todos los sectores de cada sociedad accedan a “trabajos inteligentes” y se conecten con las redes donde se obtiene información y se difunden innovaciones. Las otras dimensiones del desarrollo vendrán por añadidura. La tecnologización productiva, la expansión de los mercados y su integración transnacional generalizarán los beneficios económicos. El acceso directo y simultáneo a la información va a democratizar la educación y mejorar el bienestar de la mayoría. En lo político, crecerán las oportunidades de participación y se descentralizará la toma de decisiones.

Una posición diferente es la de quienes hablan de una sociedad del conocimiento, sobre todo si se considera con una perspectiva antropológica. En tal sentido, todas las sociedades, en todas las épocas, han sido sociedades de conocimiento, o sea que todo grupo humano ha dispuesto de un conjunto de saberes apropiado a su contexto y sus desafíos históricos. Este tipo de aseveraciones, que hasta mediados del siglo XX sirvieron para cuestionar las pretensiones de superioridad europea u occidental, condujeron al relativismo cultural, que quiso resolver las desigualdades reduciéndolas a diferencias – siempre legítimas- entre culturas: cada sociedad o cada nación tiene derecho a su propio modo de vida. Pero hoy ¿alguna sociedad puede autoabastecerse? Mientras las naciones lograban gestionar con autonomía dentro de sus territorios la mayor parte de los procesos económicos, sociales y culturales, podían considerarse autosuficientes con sus saberes propios. Al globalizarse los intercambios económicos, las migraciones, los medios de información y entretenimiento, se requiere una concepción que reconozca las diferencias junto con las desigualdades y las interconexiones entre sociedades con formas distintas de conocimiento.

2. Esta división entre una concepción informacional de la sociedad y una concepción sociocultural de la información ya no es sostenible. En una época de construcción multicultural de los saberes necesitamos articular distintos modos de informarse y fundamentar el sentido social. Se necesitan, luego, consensos interculturales. Para decirlo de otro modo, el formidable incremento de conocimientos puede efectivamente comunicar (que no es lo mismo que informar) si se usa para construir, como postula Dominique Wolton, formas nuevas de “cohabitación cultural”.

Si pensamos la información y el conocimiento como parte de las relaciones interculturales, pasamos a concebir de manera diferente las relaciones entre culturas occidentales y orientales, o las diferencias en la organización de los saberes y de acceso al conocimiento entre adultos y jóvenes en una misma sociedad.

El mundo ya no funciona en vertientes separadas: una para los movimientos modernos y globalizados, otra para los tradicionales y comunitarios, Oriente por un lado y Occidente por otro. Tampoco existe un universo de las humanidades letradas paralelo y ajeno a otro de la comunicación audiovisual. Desde mediados del siglo XX, el desarrollo interrelacionado de la educación, las industrias editoriales y audiovisuales, está diluyendo aquel orden ilustrado que separaba la escritura de las imágenes, la educación del entretenimiento y la información de la comunicación.

3. El tercer contexto que hoy condiciona las escalas y estrategias de investigación es el de la globalización de las comunicaciones y la convergencia digital multimedia. Para comprenderlo hay que poner en interacción dos procesos que los estudios comunicacionales suelen trabajar por separado: el movimiento megaestructural de las fusiones empresariales y las transformaciones en los hábitos de los consumidores. La concentración a través de convenios entre empresas editoriales, audiovisuales y de servicios digitales y la tecnosocialidad cotidiana que integra en un mismo aparato textos, imágenes y músicas se potencian mutuamente. Todo indica que hay complicidades fuertes entre la macroeconomía de las comunicaciones y los nuevos consumos culturales. Pero ¿van en la misma dirección ambos procesos, o en la circulación y apropiación coexisten la multiculturalidad restringida por las corporaciones con los juegos y las descargas libres de los usuarios que combinan los repertorios abriendo otros modelos de interacción y goce más variados? En las ciudades, y sobre todo en las generaciones jóvenes, si bien no desaparecen la pertenencia étnica, grupal y nacional, crece el acceso a repertorios transnacionales muy heterogéneos difundidos por los medios de comunicación. La conjunción de pantallas televisivas, ordenadores y video juegos está familiarizando a las nuevas generaciones con los modos digitales de experimentar el mundo, con estilos y ritmos de innovación propios de esas redes, y con la conciencia de pertenecer a una región más amplia que el propio país. Un obstáculo para este aprendizaje es que la desigual participación en las redes de información se combina con la desigual distribución mediática de los bienes y mensajes de aquellas culturas con las que estamos interactuando.

La convergencia digital incita a considerar juntos los diversos modos de saber, entretenernos y estar juntos como partes interactuantes de la misma sociedad. Seguirá habiendo medios especializados en informar, otros en divertir y otros en producir sabiduría o ciencia. Pero también (unos pocos) especialistas en televisión y videojuegos se hacen preguntas sobre lo que se aprende en ellos, así como las universidades se replantean (a veces) en qué sentido la difusión del saber puede ser parte vertebral de su tarea. Estas experiencias hacen posible imaginar un pasaje de la reduccionista sociedad de la información a una sociedad de conocimiento que, planteándose los desafíos de la interculturalidad, llegue a ser también una sociedad del reconocimiento.

La noción de reconocimiento, tiene una historia. En el estudio de la comunicación, hace 20 años, Eliseo Verón llegó a hablar no de consumo sino de gramáticas de reconocimiento, para nombrar a todo aquello que aparece en el campo de los receptores.

La interculturalidad engendra desentendimiento y conflicto entre culturas étnicas, nacionales,  de género y de generaciones. Los estudios de Jesús Martín Barbero y German Rey, por ejemplo, han destacado el papel mediador de las telenovelas nutridos en la literatura y el cine. Su capacidad de poner en dialogo a espectadores de clases y costumbres diversas.

Las necesidades de convivencia intercultural nos llevan a combinar el estudio de las brechas – entre países centrales y periféricos, entre informados y entretenidos, entre las culturas letradas, audiovisuales y digitales – con las estrategias de comunicación que faciliten la inteligibilidad y la coexistencia entre culturas.

 

Autor:

Néstor García Canclini 

Conferencia 2008

 

 

De la web 1.0 a la web 2.0

De la web 1.0 a la web 2.0

El próximo tema que desarrollaremos es lo que se ha dado en llamar la web 2.0. Pero para poder analizarla y comprender los cambios que introdujo en el uso social de la red, partiremos de una comparación con la web 1.0.  El siguiente artículo, desarrollado por el portal educar, trata sobre el concepto de web 2.0, las principales aplicaciones y brinda, además, muchos ejemplos y bibliografía complementaria. Resulta muy ilustrativo, por eso les proponemos su lectura; luego estaremos publicando una actividad para que realicen.

De la Web 1.0 a la Web 2.0

Cuando hablamos de Web 1.0 nos referimos a una pequeña cantidad de productores de contenidos que diseñaban y creaban sitios web para un gran número de lectores. Como resultado, la gente podía obtener información consultando directamente la fuente: sitios tradicionales para los temas que quisieran consultar (noticias, diseño, universidades, etc.). Las páginas de la Web 1.0 eran más bien estáticas, y poco a poco fueron dinamizándose prestando mayor atención a la estética, y actualizándose más  o menos de forma periódica para conseguir cada vez más visitas.

Esta centralización implicaba, también, que  esta fase de creación estaba  en manos de una minoría (con conocimientos de lenguajes de programación) que, en gran parte de los casos, no alcanzaba a mantener la actualización de datos a la medida de los requerimientos de los usuarios, motivo que muchas veces generaba disminución de las visitas en un sitio o la necesidad de incrementar servicios diferentes para atraer la permanente  demanda de los usuarios.

Uno de los cambios más representativos en los últimos tiempos radica en la predisposición de los usuarios a ser no sólo lectores-consumidores, sino también productores de contenidos. Así, nos encontramos con  un contexto donde hay quienes leen pero también  comienzan a investigar e incursionar en la experiencia participativa a través de la creación escrita.

Por otra parte, al haber más información ya no resultaba posible abarcar todo lo que se nos ofrecía, y por ello se imponía la necesidad de maximizar los tiempos de selección de información para que en poco tiempo fuéramos capaces de acceder a la mayor cantidad de contenido posible, adecuado a  nuestros intereses y de calidad. En este contexto es que el paradigma de la Web 1.0 se presenta como una mirada recortada de nuestras necesidades, y comienza a surgir una percepción más holística de lo que internet podría ser en cuanto se refiere a las alternativas de construcción social.

Desde el punto de vista de la estricta organización de contenidos, la Web 2.0 es un diseño en el que  la información es procesada en unidades de microcontenidos que se redistribuyen por medio de diversidad de dominios, relacionados entre sí.

“La Web de documentos se ha transformado en la Web de datos. Ya no estamos simplemente buscando las mismas viejas fuentes de información. Ahora estamos buscando un nuevo grupo de herramientas para agregar y remixar micro contenido de maneras útiles." [1]

Son, entonces, estas nuevas herramientas con interfaces flexibles y orientadas a la apropiación desde la acción de los usuarios lo que marcaría un cambio de paradigma en los usos de internet, puesto que generan una transformación en el concepto de acceso, diseño y organización de la información. 

Cuadro comparativo de las características generales de la Web 1.0 y la Web 2.0

Si realizamos un cuadro comparativo entre  las características generales de la Web 1.0 y la Web 2.0 nos encontramos con lo siguiente:

 

WEB 1.0

WEB 2.0

Información centralizada

Información descentralizada

Sitios con contenidos de alta  y baja calidad administrados por un webmaster

Amplia diversidad en contenidos administrados por usuarios

Información poco actualizada

Información en permanente cambio

Softwares tradicionales

Softwares y aplicaciones que no requieren de su instalación en la PC para utilizarlos

Contenidos y sitios más bien estáticos

Contenidos y sitios flexibles, en permanente transformación

Diseño y producción a cargo de quienes conocen sobre informática

Diseño y producción sin necesidad de grandes conocimientos de informática. Accesibles y prácticos.

Sitios con fines generalmente comerciales

Sitios con fines diversos; en la mayoría  de los casos, la construcción de comunidades que comparten intereses, prácticas, información, etc.

Software con licencias pagas

Softwares gratuitos para el usuario

Función: difundir información

Función:  producir, diseñar, construir y compartir información en diferentes soportes

 

 

Para tener en cuenta

 

“Una verdadera aplicación Web 2.0 es una que mejora mientras más personas la usan. Por eso, el corazón verdadero de la Web 2.0 es la capacidad de aprovechar la inteligencia colectiva.”, Tim O’Reilly, durante un discurso en la Universidad de Berkeley.[2] 

 

 Sitios web de consulta para conocer más sobre el tema

q       Web 2. Nuevas posibilidades profesionales y personales de Internet. Presentación de PowerPoint. Genisroca

 

Definición de Web 2.0

 

Mucho se ha teorizado respecto a este concepto que se ha introducido en estos últimos tiempos para definir nuevas formas de interactuar en la web, intentando destacar una clara diferencia, sobre todo, en el comportamiento de los usuarios, respecto a la conformación de redes, a través de la utilización de distintos servicios y/o aplicaciones.

Según Wikipedia[3] el término Web 2.0 fue acuñado por O'Reilly en 2004 para referirse a una segunda generación de Web basada en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios, como las redes sociales, los blogs, los wikis o las folcsonomías, que fomentan la colaboración y el intercambio ágil de información entre los usuarios”.

José Luis Orihuela [4] nos explica que “el famoso boom de la llamada Web 2.0 está ligado al desarrollo de una serie de herramientas de software social que han facilitado que la gente corriente se comunique, coopere y publique de forma totalmente transparente. La Web social no es más que "la Web de la gente", que es lo que siempre debió haber sido la Web. Un espacio para la generación compartida de conocimientos, para el trabajo cooperativo a distancia y para la publicación a escala universal de todo tipo de contenidos (textos, imágenes, sonidos y vídeos). Estamos redescubriendo una verdad elemental de nuestra especie: la gente quiere comunicarse y cooperar con otra gente. Hoy finalmente disponemos de herramientas muy accesibles para hacerlo a escala planetaria”.

 

Cristóbal Cobo[5], especialista en Comunicación y Nuevas Tecnologías, utiliza  el concepto de “Webdósfera” para significar lo que sucede con este proceso de integración entre tecnología y comunicación, definiéndolo del siguiente modo “Webdósfera, neologismo que describe la atmósfera digital en la que se insertan todas las aplicaciones etiquetables como Web 2.0. La Webdósfera constituye un espacio virtual que se ha desarrollado en torno al nuevo paso evolutivo de Internet. Algunas de las características que describen las aplicaciones de esta Webdósfera son: herramientas enfocadas al usuario final; los servicios dejan de ser de escritorio y pasan a estar en línea; se reiventa la manera en que circula la información; se da mayor interés a la metainformación que a la información; su código suele ser abierto y su acceso gratuito; se democratiza el uso para usuarios no especializados y, por sobre todo, su funcionamiento se sustenta en la arquitectura de la participación, la colaboración y la inteligencia colectiva”.

 

Eva Domínguez[6], periodista y consultora en nuevos medios, define a la Web 2.0, en un artículo en La Vanguardia, como un espacio de sumo enriquecimiento, con una propuesta que requiere de un permanente cambio, capacidad de adaptación y despertar de la creatividad, puesto que plantea lo significativo que puede llegar a ser estar inmersos en este mar de información donde las posibilidades son múltiples.

 

 

Importante

 

En definitiva, lo que se intenta destacar es que la Web 2.0 podría ser una Web orientada al acceso al conocimiento por la forma que tiene de construir sus relaciones en red y funcionar como un inmenso banco de datos que, lejos de estar en reposo, va movilizándose según los requerimientos de cada actor que mueve una ficha en ese gran tablero, donde el juego central está basado en las motivaciones genuinas por compartir, aprender, socializar y comunicarse. Esto denota un sustancial cambio en las formas de relacionarnos, puesto que somos herederos/as de paradigmas donde la información estaba centralizada, las verdades eran prácticamente absolutas y las lecturas se direccionaban en  un sentido netamente lineal. Al abrirse el abanico del hipertexto, hubo ya un primer cambio, pero al expandirse la posibilidad de ser interlocutores activos y desde diferentes formas de representación, entramos a dimensiones sociales que aún permanecen en estado de investigación, puesto que si se trata de nuevos paradigmas, los estamos construyendo.

 

 Sitio web de consulta para conocer más sobre el tema

q       Video sobre Web 2.0

 

Algunas aplicaciones

 

Encontramos distintas aplicaciones, servicios y recursos que ofrece la Web para interactuar bajo esta nueva perspectiva social de intercambio entre usuarios que se caracterizan por ser no sólo consumidores, sino por producir, seleccionar, clasificar y organizar  a su medida todo el bagaje de información al que pueden acceder.

 

Para esto, enumeraremos algunas aplicaciones que permiten la conformación de redes y la agilización del diseño de contenidos que podríamos llamar  “personalizados”, puesto que cada cual  los  va estructurando de acuerdo a sus intereses.

 

Cada vez con mayor énfasis, estos recursos están al alcance de los usuarios de forma simple, sencilla, propiciando la apertura y socialización en diferentes soportes y lenguajes.

 

Estas nuevas formas de utilizar internet están marcando precedentes importantes en cuanto a lo que podría llegar a suceder a futuro, si observamos que los procesos creativos se ven beneficiados por la descentralización de la información, las posibilidades de recrear, reconstruir y rediseñar desde una perspectiva de retroalimentación: usuarios y tecnología se potencian en una simbiosis para otorgarnos el poder de la palabra. Ahora ya no sólo tenemos que escuchar lo que los medios tienen para decirnos, sino que también nosotros podemos introducirnos en un mar de significados, apropiándonos del lenguaje en el más amplio de los sentidos, cambiando, rotundamente, la historia de la gestión de la información.                                                                                                                                               

 

Presentamos una selección de aplicaciones que dan sentido a esta gran trama que permite surgir a la Web 2.0, cuyo potencial es explicado de forma muy clara por el  Dr. Cristóbal Cobo[7]:

 

 

1)   Google: sin duda el mejor ejemplo de una Web con “aplicaciones centradas en el usuario”. Fácil de usar, atractivo, en permanente innovación y gratuito (para el usuario).

a) Pagerank: Hoy es el favorito, por ser un excelente buscador (jerarquiza sus búsquedas por popularidad).

b) Gmail: por ofrecer un servicio de correo electrónico con almacenamiento ilimitado.

c) Google Earth: por permitir visitar –a través de la visión satelital– cualquier rincón del mundo.

e) Google Desktop: permite encontrar un archivo extraviado en el disco duro de la computadora, instalar softwares gratuitos, etc.

f) Google Docs: permite editar documentos y planillas de cálculo en línea, publicarlas y reeditarlas de forma compartida.

g) Además, otras estupendas herramientas como Google Code, Google API, Google Video, Orkut o Google Answer.  Todas tienen en común que centran sus aplicaciones en la interacción con el usuario.

 

Google, como Amazon, son ejemplos de compañías que entendieron en el momento adecuado y con notable lucidez e imaginación que en internet sobrevivirían sólo aquellos que fueran capaces de simplificar la vida de los usuarios

 

Ejemplo: Google Video y Google Labs

 

Sitio web

www.video.google.es 

 

 

2) Blog: pensados inicialmente como una bitácora de navegación, para que el cibernauta pudiese registrar aquellos aspectos que estimara más relevantes, hoy los weblogs (web+log) –o blogs– ofrecen, bajo la estructura cronológica de un diario de vida, un espacio para publicar información -en dato, voz o video- en internet. Se han hecho tremendamente populares, ya que además de ser gratuitos son muy fáciles de crear y actualizar, y tienen una interfaz que permite que todos –desde niños a ancianos, académicos o revolucionarios– cuenten con un espacio de expresión y difusión de sus ideas. Además, ofrecen la posibilidad de que el lector pueda comentar los contenidos publicados en un blog –en el mismo blog– o vincular un apartado que le resulte interesante a su propio blog.

Ejemplo: Blog de Tiscar Lara

 

Sitio web

www.tiscar.com

 

 

 

3) Wiki: palabra que en lengua hawaiana significa rápido, es un tipo de aplicación que bajo la estructura de un procesador de texto en línea permite que cualquiera pueda escribir, publicar fotografías o videos, archivos o links, sin ninguna complejidad. Los wikis ofrecen la posibilidad de que cualquier visitante pueda modificar, ampliar o enriquecer los contenidos publicados. Existen varias ofertas en la Web, pero sin duda el ejemplo más representativo es Wikipedia, una enciclopedia digital abierta (bajo la misma lógica del software libre), on line, en más de 80 lenguas, en permanente cambio y crecimiento, que ofrece contenidos (con hipertexto multimedia) que pueden ser complementados o contrastados por cualquier usuario.

Sitio web

 

Ejemplo: Aulawiki21

www.aulablog21.wikispaces.com

 

4) Repositorios: una herramienta digital de especial utilidad para científicos y académicos interesados en compartir sus conocimientos. Creados bajo la filosofía del co-laboratorio, ofrecen la posibilidad de subir o descargar de la Web herramientas multimedia (texto, imágenes, voz o video) que pueden ser utilizadas con fines científicos o pedagógicos, principalmente en universidades y centros de estudios. Estos espacios se han convertido en estanterías digitales que almacenan contenidos puestos a disposición de cualquier interesado. Los repositorios son un punto de encuentro que facilita de manera notable el intercambio de conocimiento entre autores, sin que sea necesario que estos se conozcan o compartan sus puntos de vista sobre una determinada materia.

 

Sitio web

 

Ejemplo: Colaboratorios

www.colaboratorios.net

 

5) Flickr: es el nombre de una compañía que innovó la manera de compartir imágenes a través de internet. Al igual que los ejemplos anteriores, se caracteriza por ofrecer un espacio de almacenamiento gratuito y por contar con una interfaz sumamente intuitiva (que no requiere entrenamiento ni manuales), permite subir fotografías a la red sin necesidad de instalar ningún tipo de software en la computadora. Otra de las cualidades de esta aplicación, es que ofrece diferentes formas de visualizar y organizar las fotografías almacenadas, agregando comentarios, permitiendo verlas de manera continua (slideshow), o compartiéndolas con el resto de la comunidad a través de internet.

 

 

Sitio web

Ejemplo: Dul_conte's Photos

www.flickr.com/photos/53203019@N00/show

 

6) You Tube: bajo la misma lógica de Flickr, esta herramienta ofrece algo que hasta hace muy poco era inimaginable para un usuario común: poder compartir videos o imágenes animadas sin contar con grandes recursos tecnológicos. Esta aplicación, que también ofrece un espacio de almacenamiento gratuito, es sumamente intuitiva. Hace posible que subir un video a la Web sea tan fácil como adjuntar un archivo en un e-mail. Además, ha sido diseñada pensando en la posibilidad de que su exportación a un blog o wiki sea tan rápida como copiar y pegar un texto. Otra ventaja es que el video se presenta en un formato de gran compresión que facilita (y acelera) su descarga. Incluso permite ver el video mientras se está descargando.

 

Sitio web

 

Ejemplo: Taller de cine “El Mate” www.youtube.com/profile?user=tallerelmate

 

7) RSS 2.0 (Really Simple Syndication): en español significa “sindicación realmente simple”. Es un formato de archivo usado para la distribución de contenidos (los más populares son RSS y Atom). Esta herramienta de monitoreo inteligente (feed) está incorporándose a una gran cantidad de sitios ya que simplifica enormemente la tarea de encontrar información útil. Ha sido desarrollada para aquellos sitios que se actualizan con frecuencia, ya que permite que los nuevos contenidos se puedan compartir y utilizar en otras páginas. Es como un boletín, porque el usuario recibe noticias en vez de ir a buscarlas a la Web, o como una lista de favoritos con alertas que avisan cuando hay novedades. Esta es una tecnología especialmente representativa de la Web 2.0, ya que el usuario puede enlazar o etiquetar no sólo una página Web sino su contenido, y recibe una notificación cada vez que se produce una actualización de un contenido de su interés. Todas estas notificaciones son centralizadas a través de agregadores; algunos de los más populares son: NewzCrawler (MS Windows), FeedReader (MS Windows), AmphetaDesk (Mac OS X, MS Windows, Linux) HotSheet (Mac OS X, MS Windows, Linux) y desde la web: Bloglines, Google Reader, Feedness y Newsgator).

 

Sitio web

Ejemplo: Blogines

www.bloglines.com

 

 

 

8) Feevy: es un "agregador de blogs" en formato “compact” para poder incluir en un blog. Es decir que ahora, en lugar de una extensa lista de links favoritos, podemos ver las últimas entradas de cada blog (y el avatar de cada autor/a) en nuestro propio sitio. Una aplicación que permite la construcción de una interesante red de bloggers

Sitio web

Ejemplo: Blog de David de Ugarte

www.deugarte.com

 

Para tener en cuenta

 

El mapa de herramientas que pueden insertarse en la arquitectura de la Web 2.0 es amplio, diverso, apasionante, enormemente creativo y permanentemente innovador. Por tanto, resulta recomendable analizar aquellos principios que están detrás de estos nuevos desarrollos, trascendiendo el exceso de descripción de aplicaciones tecnológicas específicas, que al final del día serán superadas por otras más avanzadas.

 

En este sentido, puede plantearse que la arquitectura que soporta todo este desarrollo no está centrada en el comercio (como lo fue la Web 1.0), sino que su fortaleza principal está en que facilita enormemente la participación de las personas gracias a que los usuarios cuentan con el control total para crear, editar, adaptar, vincular, enviar o publicar cualquier información. Esto es "empoderar" al individuo por medio de información y mejores herramientas para tomar decisiones.

 

Ya no sólo estamos hablando de un montón de datos organizados en una plataforma digital, sino que contamos con el valor agregado de que esta información es enriquecida/complementada por aquellos aportes específicos que puede hacer un sujeto desde su experiencia y contexto particular, cuestión que desde los planteamientos de Nonaka y Takeuchi abarca el concepto de conocimiento. Por otra parte, dado que se diversifican y enriquecen los canales de comunicación e interacción, tal como lo vimos en los ejemplos anteriores, resulta más factible la posibilidad de que se generen instancias tanto formales como informales de intercambio y socialización, que  favorecen el que se comparta, tanto “conocimiento explícito” (sistematizado) como “tácito” (no sistematizado), a través de una interactividad creativa y abierta.

 

Si bien la tentación a esta altura es anunciar proféticas transformaciones que irán mucho más allá de la consolidación de espacios de colectivización del conocimiento, parece más recomendable seguir de cerca estas nuevas aplicaciones y los usos que se hacen de ellas para ver qué impactos producen tanto a corto como a largo plazo.

 

El objetivo es no agotar la reflexión en estas innovaciones tecnológicas que cambian a un ritmo que supera con creces la capacidad reflexiva de los académicos, sino atender, de manera mucho más cuidadosa, cómo estas transformaciones afectan las redes sociales de la sociedad que vive allá afuera (off line), pero que se beneficia o perjudica de los usos tecnológicos que “otros” hacen de estas plataformas de gestión de la información y extensión del conocimiento.

 

De continuar creciendo este fenómeno que O’Reilly bautizó como Web 2.0, seguirán consolidándose nuevos espacios y canales de participación, bajo la filosofía hacker de compartir el conocimiento de manera grupal, horizontal y abierta. Este principio, que también se denomina “capital colectivo intelectual”, propone un uso más inteligente y maduro de la Web, dirigido a convertirla en una herramienta que potencie y conecte las capacidades cognitivas de las personas, al combinar e integrar saberes individuales de manera colectiva, de muchos a muchos, como un gran cerebro digital global [8].

 

Asimismo, día a día van surgiendo más y más aplicaciones que hacen nuestro tránsito por Internet un atractivo laberinto de descubrimientos y aprendizajes, permitiéndonos distintas formas de comunicación e incorporación de conocimientos. Muchas veces resulta fascinante  encontrarnos con recursos que logran facilitarnos tareas, compartir y encontrar en la Web, dentro de las etiquetas que seleccionamos como palabras claves del tema que nos interesa, descubriendo material que nos hubiera llevado horas producir o que, simplemente, jamás nos sería factible realizar.

 

Todo esto puede sucedernos al entrar en las diversas aplicaciones mencionadas, como también en Slideshare.net, Slide.com, Twitter, Podcast, Evoca.com, del.icio.us, bubbleshare.com, metacafe, dailymotion, jubbee.com, netvibes.com, feevy, entre otras.

 

Para tener una mirada más amplia y descriptiva, recomendamos investigar los sitios detallados a continuación:

 

 Sitios web de consulta para conocer más sobre el tema

ü       Recursos Web 2.0

Lista de Aplicaciones recopiladas en eCuaderno, por José Luis Orihuela

ü       Taller de Web 2.0, por Cristóbal Cobo

ü       Aplicaciones web gratuitas Amplia selección de recursos web con diferentes funciones

ü       Logo 2.0 Logo en Flickr, con enlaces a cada aplicación

 

 

 



[5] Cristóbal Cobo Webdósfera

[6] Eva Domínguez. Web 2.0: Comparte, colabora y déjate adaptarLa Vanguardia

Algo más sobre arquitectura de la información.

Algo más sobre arquitectura de la información.

Los que quieran ampliar el tema de arquitectura de la información puede leer Diseño Web Centrado en el Usuario: Usabilidad y Arquitectura de la Información, un buen texto para comprender cómo funciona el diseño web centrado en el usuario.

Una historia socio-técnica-cultural de las computadoras

Una historia socio-técnica-cultural de las computadoras

Autores: Silvana Comba y Edgardo Toledo

Nos parece oportuno compartir aquí lo que hemos denominado una breve historia socio-técnica-cultural de las computadoras, que desarrollamos a partir de una revisión bibliográfica y de nuestra experiencia personal, ya que ésta es una historia reciente en el tiempo. Este texto ayudará a vincular más explícitamente los ámbitos micro y macrosociales, íntima conexión presente en toda práctica sociocultural que ninguna investigación cualitativa puede desconocer. A la vez enmarca los procesos que estamos estudiando y, a la manera de un faro orientador, ilumina los caminos por donde transitamos.

 

A modo de contextualización histórica

 

Si en 1960 hubieran dejado de funcionar todas las computadoras muy poca gente lo habría notado. Unos cuantos científicos habrían visto demoradas las impresiones a partir de la última introducción de datos de las tarjetas perforadas. Tampoco se hubieran podido terminar algunos informes comerciales; y algunos sectores militares americanos se hubiesen encontrado con que no podían resolver algunos cálculos de balística. Pero no hubiese ocurrido nada más que eso, en definitiva, nada grave.

 

Muy distinta es la situación en el año 2000. Si dejaran de funcionar todas las computadoras, las sociedades estarían condenadas a detenerse. En primera instancia, no tendríamos suministro eléctrico, pero aún cuando éste se mantuviera (lo que es poco probable), prácticamente todo se pararía. La mayor parte de los vehículos motorizados se detendrían ya que para funcionar dependen de microprocesadores. Tampoco habría ferrocarriles, metros, ni aeropuertos. No podríamos establecer comunicaciones electrónicas: dejarían de funcionar los teléfonos, la radio, la televisión, las máquinas de fax, el correo electrónico y, por supuesto, internet. Retirar nuestro dinero del cajero automático o del banco sería imposible. En síntesis, las empresas, el comercio a gran escala y los gobiernos operarían únicamente en un nivel básico y con no pocas dificultades. Como se dice comúnmente cuando deja de funcionar la computadora, expresión que a la vez es muy gráfica, “se cayó el sistema”. En este caso el de las máquinas y por consecuencia el de las sociedades. Recordemos, no hace mucho tiempo atrás, las sensaciones de incertidumbre que generó el efecto 2000 cuando se empezó a decir que podían colapsar los sistemas informáticos al cambiar la numeración de los años.

 

En menos de cuarenta años hemos pasado de los métodos manuales de control de la vida y la civilización (de trabajar manipulando puramente átomos)  a casi depender por completo de las operaciones continuas de nuestras computadoras (trabajar con bits). Tal vez un abordaje fértil sería ver qué factores nos llevaron a estas formas de vivir (rodeados de artefactos y en esta época bajo formas  y características que podríamos resumir como digitales) y de organizar nuestras sociedades con este tipo de herramientas.

 

Sin duda que, en una primera instancia, para comprender el fenómeno aquí planteado tenemos que considerar los factores de orden técnico, pero sin dejar de lado lo social. Estos dos elementos comparten por partes iguales la constitución de la problemática. En una segunda instancia, y muy emparentada con la primera, es preciso entender que en el nuevo modo de desarrollo, el informacional, la fuente de productividad recae en la tecnología de la generación de conocimiento, el procesamiento de la información y la comunicación de símbolos. Sin duda que en esta etapa en que se encuentra la sociedad y la productividad, nos dice Manuel Castells que el conocimiento, la información y la comunicación “son elementos decisivos en todos los modos de desarrollo, ya que el procesamiento de información siempre se basa sobre cierto grado de conocimiento y en el procesamiento de la información. Sin embargo lo que es específico del modo de desarrollo informacional es la acción del conocimiento sobre sí mismo como principal fuente de productividad. El procesamiento de la información se centra en la superación de la tecnología de este procesamiento como fuente de productividad, en un círculo de interacción de las fuentes del conocimiento y el procesamiento de la información” (Castells p.43)

 

Podríamos aventurar que fueron las necesidades de interconexión de las nuevas organizaciones –grandes y pequeñas, con y sin fines de lucro, públicas y privadas- las que propiciaron la difusión explosiva de las computadoras personales y las redes informáticas desde la década del ’70 –y, con mayor énfasis, en los últimos años. Las alianzas estratégicas de las que somos testigos día a día, las tercerizaciones, la toma de decisiones descentralizada de las grandes empresas, la operatoria de los fondos de inversión, etc. habrían sido imposibles de manejar sin el desarrollo de softwares que permitieran el uso flexible e interactivo de ordenadores conectados en red gracias a la comunicación digital. Los avances de las tecnologías informáticas de comunicación en red de los ’90 estimularon el surgimiento de los nuevos procesos de gestión, producción y distribución interactivos que facilitaron la colaboración entre diferentes firmas y sus distintas unidades de negocios.

 

Por eso la forma organizativa privilegiada de esta economía informacional/del conocimiento es la red. La eficacia de la organización en red “…parece estar en concordancia con las características de la economía informacional: las organizaciones de éxito son aquéllas capaces de generar conocimiento y procesar información con eficacia; de adaptarse a la geometría variable de la economía global; de ser lo bastante flexibles como para cambiar sus medios con tanta rapidez como cambian los fines, bajo el impacto del rápido cambio cultural, tecnológico e institucional; y de innovar, cuando la innovación se convierte en el arma clave de la competencia. En este sentido, la empresa red materializa la cultura de la economía informacional/global: transforma señales en bienes mediante el procesamiento del conocimiento.” (Castells, “La sociedad red”, 1996)

 

Estas tecnologías que supimos construir y hoy llenan los espacios de nuestro entorno son numerosas. Basta con ver a nuestro alrededor y nos daremos cuenta. Todas ellas tienen un principio básico de funcionamiento, que queda establecido bajo el paradigma al que antes nos referíamos, y podríamos sintetizar bajo el nombre de informacional.

 

Toda herramienta tecnológica nos está proponiendo una pedagogía, instrucciones de uso, distintos usos (según contextos, procedencias, normativas sociales, etc.), modos de acoplarnos a ciertos sistemas que ordenan la vida económica, política y social. Este razonamiento nos conduce a, para comprender los usos de las tecnologías, historizar los acontecimientos para establecer el contexto y precisar de qué hablamos cuando hablamos de usos sociales de las computadoras. “La historia ayuda a combatir el territorio de la actualidad y nos conecta con la historia social, los dramas históricos de una nación y con los ecos-sonoros que todo lenguaje arrastra. La historización de los acontecimientos técnicos no tiene como función acumular datos sobre su genealogía. La operación va mucho más allá de la ‘genealogía de los inventos’, a la que son tan afectos los teóricos postpositivistas de la ciencia y la técnica. La historia enseña, asimismo, a problematizar el futuro. La nuestra es la primera generación humana que le está legando al futuro problemas de los que no sabemos si los hombres posteriores van a estar en condiciones, no ya de resolverlos, sino siquiera de si va a haber alguien allí para hacerse cargo de ellos: los residuos atómicos cuya vida ‘útil’ supera los siete mil años, constituyen un ejemplo clásico. La polución de los mares, efecto, por primera vez,  de la Revolución Industrial, es otro. Y al fin, es preciso desnaturalizar los productos de la organización técnica del mundo. Las tecnologías se nos presentan como naturales, como si fueran útiles, lógicas, como si nada hubiese que criticar en ellas. Pero no solamente tienen una historia, sino que en cada una de ellas está impresa la historia de luchas sociales cuyos desenlaces momentáneos han forjado éste, nuestro mundo. Para decirlo sencillamente: no se le puede creer a un discurso aquello que dice de sí mismo; no se puede describir la realidad con las categorías con que la ‘realidad’ ha elegido justificarse a sí misma.” (Christian Ferrer. Anuario p.73).

 

En plena revolución industrial, los avances de la técnica solían ser visibles y contundentes. Es que esas monumentales fábricas, con sus colosales máquinas emanando humo por las chimeneas, los transformaban en un hecho cercano a nosotros y revelador a la vez. Hoy el “imaginario” asociado a la técnica puede verse a través de imágenes de síntesis. Por internet, y luego por la televisión, vemos cómo es el mapa genético de los seres vivos, las noticias de la nanotecnología o las tecnologías biométricas de control social. En un contundente salto hacia delante, la imaginación tecnológica del año 2000 está dejando atrás la imagen de las titánicas máquinas, de los resplandecientes arcos voltaicos y de los rugientes motores a explosión. Los medios hoy nos anuncian que en el futuro viviremos en casas inteligentes controladas por computadoras obviamente inteligentes. Para llegar a estos cambios, y que esta publicidad tenga un cierto grado de credibilidad, el teórico Ferrer sostiene que “… no sólo el maceramiento de las metáforas técnicas en el habla cotidiana hicieron falta, sino también una agresiva e insistente pedagogía moral cumplida a través de la escolarización obligatoria y la práctica masiva de consumo de noticias. Y aunque no fueran nunca homenajeadas, en la evolución de la imaginación técnica colaboraron diversas profesiones y dispositivos: el catálogo de las grandes tiendas y la venta ambulante de electrodomésticos están vinculados uno al otro, tanto como las revistas de tirada masiva y la publicidad de nuevas tecnologías. En una época anterior, ingenieros y estadísticos, oficios de la cuantificación, asumieron el rol de movilizadores de la imaginación tecnológica del Estado y de la población. Todos ellos decidieron qué debía entenderse por bueno, por bello y por único, y qué por falso, erróneo y obsoleto, y qué objetos y saberes habían de ser idolatrados y cuáles defenestrados y declarados anacrónicos.” (Ferrer Christian Emblemas y oficios de l imaginario tecnológico p.2)

 

 

 

 

Tecnología y sociedad

 

El hombre a lo largo de su historia, y sin detenerse, ha llevado a cabo constantes evoluciones, que no son ni más ni menos que cambios en las estructuras de las formas de vida. Y ha elegido hacer estos cambios con máquinas. Es por ello que la historia del hombre se encuentra inseparablemente entretejida con la historia de las máquinas. Inventó armas para la caza; el fuego, la palanca, la rueda, un lugar donde poder refugiarse. En definitiva comenzó un largo camino de transformaciones.( Drucker P. 41) De ahí en más, las invenciones sociotécnicas estuvieron siempre ligadas a dominar su entorno para  mejorar la forma de vida.

 

Es de esta manera que el hombre llega al siglo XVIII dando un salto cualitativo en las formas de hacer las cosas, a partir de la creación de tecnologías como la máquina de vapor, la hiladora de varios usos, el proceso Cort en metalurgia y la sustitución de herramientas manuales por máquinas industriales para la producción. Si bien antes de estos inventos hubo innovaciones, éstas no representaron un gran cambio (radical y absoluto) en los órdenes sociales, económicos y culturales. Más aún porque al poco tiempo –aproximadamente 100 años- de haberse creado estas tecnologías le siguieron otras de igual importancia, ya que se desarrolló la electricidad, el  motor de combustión interna, la química basada en la ciencia, la fundición del acero y el comienzo de las tecnologías de la comunicación, con la difusión del telégrafo y la invención del teléfono. Entre la primera oleada de inventos y esta segunda existen continuidades decisivas que permitieron el desarrollo del conocimiento científico para producir y dirigir un impulso tecnológico que, desde 1850 hasta nuestros días, no ha dejado de evolucionar. Pero lo crucial del invento de estas máquinas es que a partir de ellas el hombre  fue construyendo la propia comprensión del mundo y de sí mismo, de la existencia de otros semejantes y de un mundo que es maleable y, hasta cierto punto, controlable. [1]

 

Podemos distinguir tres o cuatro creaciones que nos parecen constitutivas para los grandes

avances a los que hoy asistimos. Porque la sociedad altamente desarrollada y ultra tecnologizada de hoy tiene su génesis en la creación de símbolos para comunicar, fuentes de  energía barata necesaria para producir, distribuir y usar las máquinas y las prótesis, entendidas estas últimas como suplementos de los órganos del hombre para manipular y controlar la naturaleza. (Drucker 151) Para amplificar la visión, los microscopios y los binoculares; para los brazos, las palancas, palas y agarraderas; para la voz, el amplificador, el micrófono, el parlante y el  teléfono y para la mente y el almacenamiento de datos, la computadora. El último desarrollo sería la constitución de redes a nivel planetario.

 

Es desde la Segunda Guerra Mundial en adelante cuando tuvieron lugar los principales avances tecnológicos de la electrónica: la microelectrónica, las computadoras y las telecomunicaciones. El primer paso se dio con la invención del transistor de contacto, hecho en base a material de silicio. Con el proceso de fabricación bajo el concepto de miniaturización de precisión se logró el circuito integrado. Luego, el otro paso hacia delante fue dado por ingenieros de Intel que lograron con éxito el microprocesador, esto es, el ordenador en un chip. De este modo, el poder de procesar información podía instalarse en todas partes y esto, en gran medida, se logra debido a una mayor miniaturización con un alto grado de especialización, una velocidad y capacidad de almacenamiento cada vez mayor y un precio accesible para los chips. (Castells Manuel)

 

A partir de estos inventos y de la necesidad de transformación de la industria y la agricultura, la información empieza a cobrar relevancia. La producción, circulación y consumo de códigos de este modo se convirtieron en ejes fundamentales de las nuevas economías y, a la vez, ejes estructuradores de lo social/cultural.

 

Así como veíamos cómo los sistemas de fichas, las tablillas, la escritura, la imprenta en su momento marcaron grandes cambios en casi todos los aspectos de la vida y representaron un avance significativo, hoy pareciera que estamos en una etapa de transición dentro de un gran ciclo evolutivo. Ciclo que empezó con lo que los historiadores llaman la primera revolución industrial (máquina a vapor, ferrocarril, acero, etc.) y la segunda revolución (electricidad, industria química, motores a combustión, etc.), siguió luego con una tercera fase (la electrónica, la aviación, la petroquímica, etc.) para llegar hasta la invención de la computadora, la comunicación en red, el software y culminar con la inteligencia artificial, la nanoingeniería y la biotecnología.

 

 

 

 

La computadora en la historia sociotécnica

 

Podemos hallar los principales ejes de la transformación tecnológica en los descubrimientos científicos e industriales basados en la electrónica que tuvieron lugar en un momento histórico coma la Segunda Guerra Mundial y el período subsiguiente. La base que luego transformó a la tecnología de ese momento fue la invención de la primera computadora programable y el transistor, fuentes de la microelectrónica. No obstante, estas tecnologías empezaron a tener su apogeo, difusión  y aceptación en la sociedad en la década del 60.

 

En la década del 50 se inventó el transistor que hizo posible procesar los impulsos eléctricos a un ritmo más rápido en un modo binario de interrupción y paso, con lo que fue posible la codificación de la lógica y la comunicación con máquinas y entre ellas. A estos dispositivos se los denominó semiconductores y la gente los llama comúnmente chips, que en realidad son millones de transistores juntos. El otro invento fue el circuito integrado que posibilitó la microelectrónica. Estos dos elementos desembocaron en  la invención del microprocesador, esto es, el ordenador de un chip a comienzos del 70. No obstante, hay otros antecedentes en la invención de las computadoras, como la ENIAC (Electronic Numerical Integrator and Calculator) en 1946 que fue la primera computadora electrónica que pesaba 30 toneladas y ocupaba una sala gigantesca y la UNIVAC en 1951 que fue utilizada para el procesamiento de datos del censo de Estados Unidos. Hasta esta época las computadoras  habían sido concebidas como meros instrumentos de cálculo y poco a poco se fue perfeccionando hasta transformarse en máquinas con  la capacidad de transformar cualquier tipo de informaciones codificadas, fueran textuales o gráficas. A este cambio en el uso y las potencialidades le correspondió una nueva definición; de ser una calculadora electrónica pasó a ser un ordenador electrónico (del cálculo a la comunicación).

 

Pero lo que en realidad produjo el salto cualitativo que mencionábamos más arriba fue la microelectrónica, a través del chip. Y esta historia comienza con la creación, en 1975, de una caja de cálculo con un ordenador de pequeña escala en torno a un microprocesador que podía realizar cálculos de una manera eficaz y relativamente rápida. Este invento llevó el nombre a Altair por el personaje de una serie de televisión llamada Star Trak.  Esta fue la base para la creación de la Apple I y Apple II, la primeras computadoras que se comercializaron con éxito a partir de 1976. Desde el otro lado de la industria, IBM, que ya venía desarrollado modelos de computadoras (mainframes) para áreas muy específicas, lanza al mercado su propia versión de microcomputadoras a las que denominó Ordenador Personal (PC). En esta carrera Apple lanza al mercado su modelo Macintosh en 1984, modelo orientado al usuario con la introducción de la interface gráfica basada en íconos, desarrollada originalmente en el Centro de Investigación de Palo Alto de la Xerox. De este modo, la inclusión de una relación amistosa con el usuario posibilitó la invención del mercado de las computadoras personales.

 

Otro factor que incluyó fue el desarrollo de la microelectrónica, que permitió una mayor velocidad de cálculo por parte de dispositivos cada vez más pequeños y menos costosos, pero en condiciones de desarrollar operaciones cada vez más complejas. Se reúnen, así, los factores técnicos y de diseño para la fabricación de las computadoras personales y de uso familiar. La computadora, de este modo, comenzó a concebirse no solamente como un instrumento informático para el tratamiento y trasformación de datos, sino también como una máquina que facilita el hacer en la vida cotidiana. Con la incorporación de este tipo de herramienta electrónica al uso cotidiano (primero fueron los electrodomésticos, luego los aparatos de comunicación, la radio, el teléfono, el televisor) se terminaría de plasmar lo que Ferrer llama la “ideología del confort” ya que la computadora confiere una “modernidad” de la comodidad asociada a la tecnología de avanzada.

 

Todo esto significó un cambio sustancial ya que se dejaba atrás el elitismo que significaba el uso exclusivo de la computadora por expertos o individuos con una fuerte competencia en informática, en condiciones de programar o usar programas diseñados para expertos de guardapolvo blanco, en salas con aire acondicionado instaladas especialmente para que funcionasen las máquinas y las tarjetas perforadas que obviamente podían operar los técnicos especializados. Si bien en los primeros tiempos de la computadora personal los equipos tenían un precio que no era accesible para la gran mayoría, por lo menos a los que podían adquirirlos les resultaba  relativamente sencillo el uso. El investigador Piscitelli al referirse a la introducción de esta concepción de computadora y a su materialización a través del primer programa de hoja de cálculo que se llamó Visical dice lo siguiente: “Sus efectos fueron equivalentes, si no mayores, al ejercido por el ferrocarril transcontinental: al acelerar el movimiento, cambió la cara de Estados Unidos y del mundo. La hoja de cálculo es una herramienta pero también, y no menos, una concepción del mundo, un paradigma: una realidad esculpida por los números. Su rasgo distintivo es simular a esa misma realidad, sobre todo cuando ella (como la mayoría de los negocios) no existe aún, creando escenarios, explorando desarrollos hipotéticos, probando distintas opciones. La gente aceptó instintivamente el ‘look’, la estructura visual, de la hoja de cálculo. No parecía que se estuviese trabajando con una computadora sino en el problema que a uno le preocupaba, pero ahora era mucho más fácil hacer cambios y ver los efectos. Visicalc cautivaba tanto a sus usuarios que mucha gente compró computadoras nada más que para poder usarlas” (Piscitelli, Postv, p.128)

 

Lo que se logró bajo estos conceptos – sintetizados en gran medida en la investigación conocida como Human-computer Design- fue mejorar drásticamente la forma de comunicarnos con las máquinas contribuyendo a la difusión de las computadoras a nivel de usuario. Apple “creyendo levantar un emporio comercial con su lema ‘Una casa = una computadora’, en realidad estaba colaborando a desmontar –como nunca nadie antes ni después-la frontera que obstaculizaba la colaboración entre el hombre y la máquina”. (Piscitelli Postv p.129). Otra investigadora como Turkle expresa: “Las computadoras personales se anunciaron como una tecnología de líneas elegantes para gente guapa y con éxito. El Macintosh se lanzó al mercado como un ordenador amistoso, un compañero con el que poder dialogar, una máquina con la que trabajabas, no en la que trabajabas. Se produjo una nueva aceptación cultural de los ordenadores como objetos con los que podías llegar a implicarte sin miedo a un estigma social.” (Turkle p.131)

 

A partir de ese momento la evolución sobre esta base fue constante. Las diferencias entre distintas compañías en el nivel de las interfaces y los programas fueron desapareciendo hasta llegar a hoy cuando, prácticamente, en el nivel de usuario, la forma de operar es muy similar. Esto es, encender una Apple o una P.C. es entrar en un infoespacio donde alojamos toda nuestra información, donde guardamos toda nuestra producción intelectual e imaginativa para poderla materializar –en la pantalla o en el papel-cuando nosotros lo deseemos. Usando el teclado y el mouse ingresamos a un espacio –metafórico- que nos hace sentir en nuestro escritorio. Abrimos y cerramos carpetas, borramos, cortamos y pegamos, copiamos para colocarlo en otra carpeta. En fin, parecería que estamos en un mundo familiar, casi doméstico, donde siempre nos sentimos cómodos. Sin duda, se trata de mundos virtuales, pero no menos tangibles. Lo que hacemos con las computadoras es tan experiencial como lo que hacemos en nuestro escritorio, en nuestras prácticas cotidianas.

 

Las máquinas han cambiado sensiblemente el modo de realizar las cosas y también el modo de comunicarnos, permitiendo desarrollar numerosas actividades creativas y profesionales a partir de la capacidad de  interconexión en red de las computadoras. En la década del 90, la versatilidad creciente y la capacidad de añadir memoria y velocidad de procesamiento, compartiendo la potencia informática en una red electrónica, cambiaron en forma decisiva la era de la computadora. Esta transformación se dio no sólo en los sistemas informáticos, sino principalmente –y éste ha sido nuestro interés a lo largo de toda la investigación- en las interacciones sociales, las formas organizativas y las configuraciones culturales.



[1]  Hoy la noción de control por el conocimiento técnico-científico está bastante cuestionada. Para ampliar sobre este tema ver, entre otros libros, “La sociedad del riesgo” de Ulrich. Numerosos autores enmarcados en el paradigma de la complejidad también tratan sobre este problema. 

El futuro de internet